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LE NOUVEAU GOUVERNEMENT MEXICAIN EST ENTRE EN GUERRE SAINTE CONTRE SON PROPRE PEUPLE. ARRESTATIONS ARBITRAIRES D'HOMMES POLITIQUES COMME DE SIMPLES PASSANTS QUI AVAIENT LE MALHEUR DE SE TROUVER AU MAUVAIS ENDROIT AU MAUVAIS MOMENT, GENERALISATION DU VIOL DES PRISONNIERES, DE LA TORTURE Y COMPRIS SUR DES ENFANTS DE HUIT A DOUZE ANS , CENSURE DE TOUTE OPPOSITION... LA LUTTE NE FAIT QUE COMMENCER. El nuevo gobierno mexicano a entrado en guerra santa contra su propio pueblo. Imposición, traición, doble discurso, ruptura del pacto social, ningún respeto por los derechos humanos con la consiguiente tortura, prisión, muerte de luchadores sociales e inocentes. Censura y desprecio por la cultura y la educación.... LA LUCHA COMIENZA.

mercredi 31 mars 2010

Nortec: una musiquita



OLVIDELA COMPA (Nortec Collective)

4 min 49 s - 18 Oct 2008
Este video fuè hecho gracias al Cortometraje "El Pasajero" dirigido por "Matias Meyer" y la cancion Olvidela Compa de Nortec Collective ...
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Panorámica de Ciudad Juarez

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Ciudad Juárez, viaje al fin del neoliberalismo


lo que siempre hemos pensado:

Ciudad Juárez, viaje al fin del neoliberalismo

Brecha


El sueño de la industrialización neoliberal se transformó en pesadilla. Ciudad Juárez, la de las maquiladoras y los feminicidios, frontera entre el norte y el sur del mundo, es hoy la ciudad más violenta del planeta. En los últimos dos años la guerra entre narcos, en la que está involucrado el ejército, ya causó 4.600 muertos y 100.000 refugiados.

LLEGANDO A CIUDAD JUÁREZ desde el sur, la última hora de avión muestra con creciente angustia uno de los desiertos más áridos del mundo. No era así antes, cuentan los pocos lugareños autóctonos. Juárez tenía 30.000 habitantes en 1930, 300.000 en 1970, 1,5 millones en 2000, y perdió varias batallas por el control del agua del Río Bravo con El Paso, que desde 1848 pertenece a Texas.

Del viejo y fértil valle de Juárez quedan apenas los topónimos. Entre ellos está el “Campo algodonero”, donde en 2001 se encontraron los restos de ocho mujeres víctimas de “feminicidios”. En noviembre pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a México por “indiferencia”: las mujeres violadas y asesinadas, jóvenes de clase humilde, no valían nada. Desde los años sesenta, y más aun después del tratado de libre comercio con Estados Unidos de 1994, llegaron a Juárez infinidad de mujeres para trabajar en las maquiladoras, las fábricas exportadoras de propiedad extranjera con regímenes fiscales especiales, bajos sueldos y escasos derechos, pero con la esperanza de un futuro mejor.

Las muertas no valían nada, como nada valen los 4.600 cadáveres que contó Juárez desde inicios de 2008, cuando comenzó la guerra entre narcos por el control de la ciudad entre los cárteles de Juárez y de Sinaloa y llegó el ejército a jugar su propio partido. Cuenta a Brecha el periodista de El Universal Ignacio Alvarado que “el 65 por ciento de ellos son menores de 25 años e hijos o nietos de obreras de maquiladoras”. Ese dato, además de trazar un perfil etnográfico de la masacre actual, atestigua el fracaso de un modelo de desarrollo. Elizabeth Ávalos, sindicalista, ex obrera en las maquiladoras, confirma: “hoy vive en Juárez medio millón de jóvenes a los cuales el modelo neoliberal no ofrece nada, ni educación, ni salud, ni trabajo y ven en el narco la única posibilidad de ganancia y de reconocimiento social”. Captados por los cárteles, son perseguidos por el ejército, que los ajusticia, secuestra, tortura y mata o arreglan sus cuentas a tiros. Esto en un contexto sin ley donde la quiebra del sistema judicial va más allá de la impunidad, y hay apenas 150 expedientes judiciales abiertos.

¿Y los otros 4.450 cadáveres?, pregunta Brecha al jurista Óscar Maynez: “Si el asesinato se cometió con armas automáticas o semiautomáticas se da por descontado que se trata de un ajuste de cuentas entre narcos, y ya no se procede”. Otro testigo, que prefiere el anonimato, calcula: “En 2008, el 80% de los muertos fue asesinado por la tropa de ocupación [el ejército]. El porcentaje bajó algo en 2009 porque hubo la contraofensiva de los narcos locales, desplazados pero no derrotados”. Los organismos de derechos humanos comprobaron la responsabilidad de los militares por lo menos en cinco casos de desapariciones de personas y hay cientos de denuncias por crímenes cometidos por uniformados. “En Juárez –sigue el testigo- no hay una guerra entre narcos en la cual el Estado llega a restaurar el orden sino una masacre cometida por el ejército enviado para sustituir un cártel por otro más controlable”. Aquí la pretensión punitiva del Estado ni siquiera caducó por ley. Simplemente el Estado renunció a castigar, porque está involucrado en la violencia.

Así, comenta Maynez, matar se volvió la mejor manera de solucionar asuntos prácticos: “Si le debes 20.000 pesos (unos 1.700 dólares) a alguien te sale más barato pagarle 3.000 pesos a un sicario. Librarse de una esposa o una amante molesta hoy día es muy fácil. Hace poco mataron en su cama a un ex chofer que había quedado tetrapléjico en un accidente de tránsito. Todo indica que lo mató su patrón para no indemnizarlo, pero no hay ningún expediente abierto por este asesinato”.

Tampoco hay un expediente abierto por la muerte de Alfredo Portillo, el yerno de Marisela Ortiz, dirigente de Nuestras Hijas de Regreso a Casa. Marisela, que recibe a Brecha en la escuela donde da clases, está considerada la “madre de Plaza de Mayo” juarense por su lucha contra los feminicidios. Alfredo, como el docente universitario Manuel Arroyo, el dirigente campesino Armando Villareal, el periodista Armando Rodríguez, Josefina Reyes y otros siete defensores de los derechos humanos, junto con anónimos militantes de los movimientos sociales u organizaciones barriales, sindicalistas, estudiantes, jóvenes inconformes, integran la lista de las decenas de “homicidios políticos” en Juárez que ni el Estado ni los medios admiten ni investigan.

Los asesinatos de estos luchadores sociales se atribuyen falazmente a “balas perdidas” o a “asuntos privados”. “Algo habrán hecho”, se dice de ellos. Los responsables de esos crímenes no son, a menudo, ni narcos ni delincuentes comunes, sino el propio ejército. Para los organismos de derechos humanos está comprobada la responsabilidad de los militares por lo menos en cinco casos de desapariciones de personas, y hay cientos de denuncias por abusos cometidos por uniformados.

MODERNIDAD. Juárez es enorme. El espacio de la urbanización hacia el desierto no tiene límites. Las grandes avenidas son recorridas por decenas de patrullas del ejército y de la policía federal. Cada camioneta carga ocho hombres con pasamontañas, armados hasta los dientes y que apuntan en todas direcciones. Camuflados van los militares, casi de negro los policías federales. Su presencia es agobiante, y los retenes bloquean el tránsito de una ciudad donde el deseo de normalidad choca con la realidad. No habían pasado dos horas de mi llegada a la ciudad y ya me bajaron del auto para una revisión corporal a cargo de militares armados.

La mayoría de los autos particulares no tiene placas, pero sí vidrios polarizados, contribuyendo a acrecentar la constante sensación de inseguridad. Por las calles circulan viejos autobuses estadounidenses que vinieron a terminar sus vidas en Juárez. Las caras de los pasajeros sintetizan los distintos pueblos indígenas de todo el país. Cualquier viaje se hace largo entre fraccionamientos habitacionales, grandes centros comerciales y enormes lotes baldíos que se encuentran también en zonas céntricas o semicéntricas. Para llegar a su trabajo los habitantes de estas zonas pierden horas. Seguramente muchos de ellos formaron parte de las importantes luchas comunitarias que tuvieron lugar años atrás para acceder a los servicios básicos. Luz, agua y poco más es lo que quedó del “sueño juarense”.

El urbanista colombiano Edwin Aguirre, investigador del Colegio de la Frontera Norte, ofrece una interesante clave de lectura: “Desde los setenta Ciudad Juárez multiplicó por cinco su población. En estas cuatro décadas no se abrió ni siquiera una escuela preparatoria. Quedan las que había en los años sesenta”. La preparatoria, en el sistema escolar mexicano, equivale al liceo y da acceso a la universidad. Queda claro que ni siquiera se pensó que los inmigrados de primera y segunda generación pudieran ascender socialmente llegando a tener estudios universitarios. “Nunca se los concibió como ciudadanos –comenta Óscar Maynez– y la ciudad entera fue creciendo atendiendo a los intereses de unas pocas grandes familias.”

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TVarma+de+distracción+masiva.
armas de distraccion masiva
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Cómo la industria cultural masiva del entretenimiento perpetúa el sistema capitalista





“Hay dos formas de impedir pensar al ser humano,

una obligarle a trabajar sin descanso

y otra obligarle a divertirse sin interrupción”

(Santiago Alba Rico)

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Aullidos electrónicos en el rumor de la calle, ecos infinitos de disparos desde los videojuegos, risas y aplausos estridentes en un televisor, música vallenata y reggaetón, cacerolazos difundidos desde una grabación, como en las protestas de la oligarquía caraqueña. Es la ciudad que nos habla desde la moderna industria cultural masiva del entretenimiento, la que se desarrolla y se muestra como un beneficio sociocultural, pero oculta un inconmensurable negocio, que a su vez reafirma el propio sistema, de modo que los recursos tecnológicos terminan por ser recursos de dominación sobre el receptor.

La sociedad moderna y sus necesidades estructurales, encuentra satisfacción en ésta cultura de masas de la diversión en serie, que se basa en la repetición constante de esquemas básicos que nos muestran por capítulos situaciones, modelos irreales e inaccesibles, casi siempre con una finalidad lucrativa. Es la industria de la diversión entre las que se consideran, la televisión, la radio, diarios y revistas, (cine, teatro y música cuando son expresiones seudo artísticas, en donde predomina la uniformidad). También se han incluido recientemente los videojuegos, las redes de Internet y sus conexiones afines. Todos ellos, como el negocio más rentable de nuestros tiempos, son herramientas que permiten y promueven la perpetuación del sistema capitalista.

Los productos de la diversión y el entretenimiento resultan insoslayables, te asedian desde la televisión, telefonía móvil y correos electrónicos para permanecer adheridos insistentemente a nuestras vidas, hasta en la más profunda intimidad, como un “chip” electrónico instalado en nuestro cerebro, que indica que: cuando quieras decir no, di sí...

“El capitalismo –según el filósofo español Santiago Alba Rico– prohíbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo prohíbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compañía ¡Ni un solo minuto en la propia cabeza! ¡Ni un solo minuto en el mundo! ¿Dónde entonces? ¿Qué es lo que queda? El mercado; es decir, esa franja mesopotámica abierta entre la mente y las cosas, ancha y ajena, donde la televisión está siempre encendida, donde la música está siempre sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas están siempre llenas, donde los teléfonos celulares están siempre llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas, nos proporcionan siempre una emoción nueva. El capitalismo lo tolera todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la corrupción, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio.”

La mentira mediática se expande a la velocidad de un rayo, a través de redes interconectadas a la industria cultural del entretenimiento, todo allí se mezcla y degrada como en el tango “Cambalache”. En los noticieros de televisión, el show continúa, las tragedias humanas, guerras, invasiones, pandemias, huracanes, terremotos y tsunamis se tratan como un “reality show”, que además podemos ver en Internet y teléfonos móviles, gracias a ese maravilloso circuito interconectado presente en las llamadas redes sociales de “atrapa incautos” FaceBook, Sónico, You Tube, Tuwiter, donde pululan los “script kiddies”, “hackers” y personas anónimas que actúan con seudónimos y nombres falsos para vilipendiar a personas e instituciones, sentados en un cybercafé, creando campañas de desestabilización contra Estados democráticamente constituidos. En ocasiones como un gran logro, la burocracia, habla de crear programas gubernamentales, para que la escuela y las universidades no sean menos divertidas que la televisión o Internet.

En el desarrollo histórico de nuestros países pobres, el uso del escaso tiempo libre de los obreros maltratados (sea en dictaduras militares o civiles, gobiernos democráticos de derecha o de izquierda) observamos, la tendencia a seguir la exitosa regla de oro del “pan y circo” naturalmente, siempre más circo que pan, programando franquicias de shows, festivales y eventos mundiales añejos de otras culturas, que en ocasiones su atractivo adicional es su vinculación con las apuestas hípicas o deportes como el béisbol o fútbol cuyo valor agregado es el alto consumo de alcohol.

En materia de políticas culturales y artísticas estatales o de generación mixta con la empresa privada, nuestros países pobres, han construido una gran autopista, llena de malabaristas, tragafuegos, expresiones seudoartísticas callejeras, se invita, por ejemplo, al fotógrafo inglés Spencer Tunick para que desnude a una burguesía que se aburre, financiado por los Estados de los países donde se le invitó y que no son pocos en Latinoamérica. En esta autopista no faltan los show musicales y performances ligeras, que impiden la circulación de la vida real. En síntesis, circos donde risa se convierte en un fraude respecto del bienestar pleno del espectador. En esta autopista de la diversión y del entretenimiento, en cada día encontramos celebraciones de efemérides sobre combates por la libertad, héroes y mártires de una historia real y fabulada. En ocasiones éstos eventos son presentados como “festivales de arte” nada más lejos de la verdad. Lo más grave: eventos en estrechas alianzas con empresas nacionales productoras de cigarrillos o bebidas alcohólicas y del capital transnacional como Coca Cola, Exxon Mobil o Pirelli, entre tantos otros.

Eventos y festivales que estén hechos, sólo para entretener o sea mantenernos ocupados en un parque, una plaza, estadios o polideportivos, como meros espectadores de un espectáculo vacío, coreando consignas vacías, son lo que algunos estudiosos de la materia, llaman la “proletarización del tiempo libre”. Recordemos aquí el “Evento un canto para el pueblo” en homenaje al cantautor venezolano Alí Primera. Aeropuerto La Carlota Caracas, octubre 2009 organizado por el Estado, acerca del cual en un extenso artículo publicado en Aporrea, Baleryns López ha escrito: “estos grupos -refiriéndose a ciertos grupos que participaron- los critico por cobrar una millonada, del resto por promover la cosificación y denigración de la mujer, por atentar contra el amor y la sexualidad sana de los jóvenes, y por promover las drogas, la violencia sexual y física contra otros…”. Resulta irónico entonces que haya países en Latinoamérica donde se habla de la revolución de la conciencia, cuando ésta ha sido anestesiada, vaciada de contenido y despolitizada.

Con relación al arte en la industria del entretenimiento, éste se incluye a expensas de su banalización o aligeramiento. “La industria cultural puede jactarse de haber actuado con energía -escriben Adorno y Horkheimer- y de haber erigido como principio la transposición –a menudo torpe– del arte a la esfera del consumo, de haber liberado al amusement de sus ingenuidades más molestas y de haber mejorado la confección de las mercancías. El arte serio se ha negado a aquellos para quienes la necesidad y la presión del sistema convierten a la seriedad en una burla, y que por necesidad se sienten contentos cuando pueden transcurrir pasivamente el tiempo que no están atados a la rueda. El arte "ligero" ha acompañado como una sombra al arte autónomo. El arte "ligero" es la mala conciencia social del arte serio.” En nuestros países dependientes en lo económico, cultural y artístico, los Estados, por lo menos deberían hacer un esfuerzo por estimular la producción artística desde la infancia, en la escuela, y proteger el trabajo artístico de todos los creadores... y sus vidas.

“Esclavos de una felicidad servil. El riesgo de una vida centrada únicamente en la fórmula del entretenimiento –escribe Jorge A Hidalgo Toledo– no es sana ni satisfactoria, pues se puede correr el riesgo de erradicar de la existencia aquello que nos hace humanos, pues no poseen las características que nos otorgan dignidad humana. El texto mediático del entretenimiento y las tecnologías de información se combina claramente con su poder económico e ideológico. Es de suma importancia poner al descubierto las fuerzas ocultas del entretenimiento que no forma ni eleva las categorías humanas.”

Me pregunto ¿Estamos realmente esclavizados? ¿Por qué crece, se expande y perpetúa la industria cultural masiva del entretenimiento TV, cine, música, revistas, parques temáticos, Internet etc.? ¿De cuánto dinero estamos hablando? Informes creíbles hablan de una ganancia que sobrepasa los 2 billones de dólares anuales, mientras ella defrauda continuamente a los consumidores respecto a aquello que les ofrece. ¿Existen otras formas de entretenerse? ¿Cuáles?

Lo que sí, ya no resulta creíble, ni menos aceptable, es que en nuestras sociedades contemporáneas con pretensiones de construir sociedades más justas e inclusivas, se combata al sujeto pensante, al hombre crítico, insistiendo tozudamente en imponer políticas culturales y artísticas estatales, que le hacen el juego a la poderosa industria cultural masiva del entretenimiento, lo que en definitiva se convierte en la ciega permanencia del sistema capitalista, así como su inmutabilidad.

BIBLIOGRAFIA

  • Hidalgo Toledo Jorge A. El dilema de la dimensión antropológica de la industria del entretenimiento. Universidad de Anahuac México.2006
  • Alba Rico Santiago .Elogio del aburrimiento .Rebelión Digital 2010
  • Guevara Ernesto “Che”. El Socialismo y el Hombre. Aleph .Chile 1968
  • Max Horkheimer y Theodor W.Adorno. La Industria Cultural. Iluminismo como mistificación de masas. Sudamericana .Buenos Aires 1988
  • Ortizpozo Aníbal. Culturas en la Globalización. www.escaner.cl 1999
  • López Baleryns. Concierto “Un canto por el pueblo” un “Canto contra el pueblo”. Aporrea.org .2009
de rebelion