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LE NOUVEAU GOUVERNEMENT MEXICAIN EST ENTRE EN GUERRE SAINTE CONTRE SON PROPRE PEUPLE. ARRESTATIONS ARBITRAIRES D'HOMMES POLITIQUES COMME DE SIMPLES PASSANTS QUI AVAIENT LE MALHEUR DE SE TROUVER AU MAUVAIS ENDROIT AU MAUVAIS MOMENT, GENERALISATION DU VIOL DES PRISONNIERES, DE LA TORTURE Y COMPRIS SUR DES ENFANTS DE HUIT A DOUZE ANS , CENSURE DE TOUTE OPPOSITION... LA LUTTE NE FAIT QUE COMMENCER. El nuevo gobierno mexicano a entrado en guerra santa contra su propio pueblo. Imposición, traición, doble discurso, ruptura del pacto social, ningún respeto por los derechos humanos con la consiguiente tortura, prisión, muerte de luchadores sociales e inocentes. Censura y desprecio por la cultura y la educación.... LA LUCHA COMIENZA.

dimanche 18 mars 2007

Muleta mediática
Daniel Lizárraga

Felipe Calderón necesitó 39 días y 4 millones 950 mil pesos para posicionarse en los hogares mexicanos como el nuevo presidente de la República. Durante ese período su equipo desarrolló una intensa campaña que implicó la difusión de varios spots televisivos, repetidos 75 veces por día y que fueron diseñados por empresas especializadas en imagen, opinión pública y levantamiento de encuestas. Los gastos correspondientes corrieron a cargo del erario.

Fecalandia

Antes era "foxilandia", ahora con el gobierno del la continuidad del cambio es calderolandia o fecalandia o.....

REFORMA.
Miguel Ángel Granados Chapa.

'Calderonlandia'.

Mientras el Presidente hace corte de caja y festeja sus primeras acciones, el crimen organizado muestra su insolencia en diferentes estados. En Tabasco dejan una cabeza a las puertas de una oficina de seguridad pública.

No contento con celebrar los 100 días de su gobierno en Chiapas, el 10 de marzo, el presidente Felipe Calderón organizó otro festejo con rebumbio el jueves pasado. A la manera de su antecesor, al complacerse de haber superado la crisis imperante en el país al concluir el sexenio pasado, el mandatario trazó una imagen tan autobenevolente que hay que comenzar a hablar ya de Calderonlandia, un México imaginario distante de las realidades que se agolpan unos metros más allá de donde el Ejecutivo se halla.

Se ufanó de las operaciones conjuntas para desterrar la inseguridad: "Estamos empezando por recobrar el orden en nuestras plazas y calles, en nuestras colonias y ciudades", dijo el mismo día en que Reforma publicó un sólido informe en sentido contrario.

Del mismo se hizo eco la agencia France Presse, que el 15 de marzo despachó un informe cuyo lead (primer párrafo) decía: "Pese al despliegue de más de 20 mil soldados y policías federales en los escenarios de ajustes de cuentas del crimen organizado, la violencia sigue sacudiendo a México con un promedio de tres ejecuciones por día y con policías como principales víctimas".

En efecto, según el recuento efectuado por este diario, 60 personas fueron ejecutadas en los primeros 14 días de marzo. De ellas, 20 eran policías preventivos o ministeriales, y dos lo habían sido. Calderón dijo esa tarde que las operaciones que reúnen a militares y agentes federales con policías locales han tenido efecto: "Ejemplo de ello es que las ejecuciones disminuyeron en el estado de Michoacán en más de un 63 por ciento, en Guerrero el 40 por ciento y en los estados de Nuevo León y Tamaulipas también están surtiendo efecto".

No ofreció las coordenadas para el establecimiento de esas cifras, pero lo cierto es que sólo en marzo en Michoacán fueron asesinadas 13 personas, una por día. Y en Nuevo León cinco hasta el jueves en que los lectores de Reforma conocieron ese reporte. Pero esa misma noche, el comandante de la policía ministerial de ese estado, José Luis Rodríguez Moreno fue ultimado con ráfagas de rifle de asalto AR-15 frente a su casa en la colonia Independencia en Monterrey.

Y en la madrugada siguiente una patrulla de San Pedro Garza García, municipio conurbado con la capital, fue atacada con armas de alto poder y resultó muerta la agente Diana Cortés Díaz y herido de gravedad el comandante municipal de policía, Lorenzo Zúñiga Ramírez.

El diario que ofreció esa información ayer sábado recogió a ese propósito la opinión del alcalde de Santa Catarina (también municipio conurbado) Dionisio Herrera Duque, según el cual el despliegue de fuerzas federales en Nuevo León "no está dando resultados... ha sido ineficaz".

Por su parte, el director de la Cámara de la Industria de Transformación (Caintra), Guillermo Dillon Montaño, afirmó que "de continuar la violencia provocada por las disputas de la delincuencia organizada, se frenará la inversión privada en el estado". Razonó que "cuando un empresario está considerando a la ciudad para invertir cantidades importantes de dinero, toma en cuenta el factor seguridad" (El Universal, 17 de marzo).

El informe de Reforma indicaba el jueves que en Sonora fueron ejecutadas 15 personas en la primera quincena de marzo y daba cuenta de una comprensible pero grave reacción ante ese auge de la criminalidad: 19 agentes de la policía municipal renunciaron a su función "ante la amenaza directa que las corporaciones han recibido del crimen organizado".

El reportero Rolando Herrera mostraba su extrañeza de que en Sonora, "hasta el momento y a pesar de esta violencia y de que por su condición de estado fronterizo es una zona estratégica para la introducción de droga a los Estados Unidos, no se ha implementado un operativo como el que lleva a cabo el gobierno federal en otras entidades" (Reforma, 15 de marzo).

Si no pensamos mal y consideramos que tal ausencia obedece sólo a falta de recursos (pues las operaciones conjuntas son caras), habría que establecer una lista de espera de entidades requeridas de atención de esa índole. Tabasco figuraría en ese papel, debido sobre todo a la insolencia del crimen organizado: no sólo atentó contra el mismo secretario de Seguridad Pública de la entidad, un general de división diplomado de Estado Mayor (el máximo rango en el Ejército), sino que el mismo jueves de la ufanía calderonista arrojó cerca de las instalaciones de esa corporación una cabeza, la de un drogadicto cuyo cuerpo fue hallado lejos de Villahermosa, en el municipio chiapaneco de Reforma.

La fiesta en la sede de Calderonlandia, el Palacio Nacional, reunió a la crema y nata de la vida pública y privada del país, invitados especiales del Presidente. Se hallaba entre tales escogidos, como uno más de ellos, el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, que al igual que Calderón respecto de la suya propia, se congratula de haber superado la crisis, no obstante que en las calles de la capital antequerana se despliegan nuevos aprestos de las agrupaciones populares y magisteriales que no cejan en su intento de deponerlo.

Sólo pudo librar la fase más aguda del cuestionamiento popular en su contra con el apoyo del gobierno federal, que envió a su policía preventiva a poner orden mediante violencia, intimidación y torcedura de la ley, cuyas consecuencias aún son padecidas por los oaxaqueños.

Afuera mismo del antiguo Palacio de los Virreyes se evidenciaba que la gobernabilidad que Calderón asegura haber restablecido es aún propósito y no realidad. La fuerza pública (y privada, pues en nueva modalidad golpeadores uniformados de una corporación particular auxiliaron al Estado Mayor Presidencial y tundieron a un ciudadano que había quedado dentro del espeso círculo de protección tendido en torno del festejo) levantó muros metálicos (como los que se usaron para aislar al propio Calderón y su invitado George W. Bush en Mérida) de hasta dos metros de altura en torno de la sede presidencial y los edificios de la Corte y el Gobierno de la ciudad.

La circulación rodada fue impedida y se prohibió el paso a los transeúntes.Algo semejante ocurre dondequiera que va Calderón. El viernes estuvo en Tijuana. Ya hablaremos del eficaz aprendizaje panista de las peores formas de la política priista: reparto de despensas a los forzados asistentes a la recepción del Ejecutivo, y anuncio del gobierno federal de mejores tarifas eléctricas en los próximos veranos, todo lo cual ocurre en una entidad gobernada por el PAN donde está en curso la campaña electoral para renovar todos los cargos de elección popular.

Ahora sólo insistimos en el tema de hoy, la temible parafernalia que cuida a Calderón: "Una patrulla de la PFP abría paso al convoy: una camioneta con elementos del EMP armados con metralletas UZI, el vehículo donde viajaban el Presidente, el gobernador Eugenio Elorduy y el jefe del EMP, Jesús Castillo, y atrás otros dos vehículos con al menos cinco escoltas cada uno" (Reforma, 17 de marzo).

Ese constante y peligroso despliegue de fuerza es contrario al optimismo de Calderón respecto de la gobernabilidad y el orden recuperados. Dice en cambio lo cierto un diagnóstico del Centro de Investigación y Seguridad Nacional: "Dada la situación de violencia e inseguridad que impera en el país y las recientes acciones que ha emprendido el gobierno federal para su erradicación, se juzga necesaria la implementación de diversas medidas de seguridad...".

El Cisen recomienda, específicamente, tomarlas en la Secretaría de Gobernación, cuya imagen y función "obligan a conservar las condiciones de seguridad y de estabilidad necesaria para evitar cualquier percance que pueda poner en entredicho la gobernabilidad del país".

Ciertamente la pondría en tal situación un ataque como el que juzga posible el Cisen y que ha llevado a blindar los 33 ventanales de las oficinas de Bucareli: son capaces "de resistir disparos realizados con rifles de asalto calibre 7.62, de los que el modelo ruso AK-47 es el más conocido" (Reforma, 16 de marzo).

Mientras salían de la fiesta los invitados de Calderón, en las Lomas de Chapultepec se produjo el hallazgo de una mina de oro, en una acción verdaderamente eficaz de la PGR: paquetes de dólares hasta por 205 millones de dólares (más no pocos euros y algunos miles de pesos) fueron asegurados. Lástima que su dueño pudiera escapar.

ABORTO

MYRIAM VIDRIALES:
ABORTO Y RETÓRICA

"Como partido estamos en contra de cualquier cosa que atente contra la vida y por eso vamos a sumarnos a la defensa que hagan nuestros diputados”. Esta joyita de la retórica la lanzó ayer el senador panista Santiago Creel Miranda, en el debate que se tuvo sobre el tema de la despenalización del aborto, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Que se discuta la legalidad del aborto en el DF importa a todas las mujeres de este país por una sencilla razón: las leyes del Distrito Federal tienen impacto nacional. Es decir, lo que en la capital no es delito, no lo es en ningún otro lugar del país. Como se ve, la cosa no es menor, pero este espacio es demasiado corto para ahondar en la complejidad de un tema en el que sobran hipocresías y faltan pantalones.

Para lo que sí alcanzan estos renglones es para asombrarse del vacuo discurso alrededor del aborto. “Estamos en contra de cualquier cosa que atente contra la vida”, dice el senador Creel. Si este bla, bla, bla fuera cierto, el gobierno que el señor Creel representa tendría que tomar medidas para curar las enfermedades del corazón (1) y los tumores malignos (2), ver la manera para que la gente deje de usar automóviles (3), encontrar una cura a la diabetes (4), discurrir cómo los recién nacidos no mueran por afecciones respiratorias (5), acabar con la neumonía y la influenza (6), erradicar la diarrea (7), ver cómo evitar los aneurismas (8), terminar con la cirrosis (9) y detener los asesinatos (10).

Ésas son las diez principales causas de muerte en este país. O como dice el señor Creel: son las cosas que atentan contra la vida de los mexicanos. No el aborto. Y la discusión sobre el aborto es, primerísimamente, la discusión de un derecho: el derecho de las mujeres sobre su cuerpo.

En segunda instancia es una discusión sobre la vida. Especialmente sobre la vida de las mujeres. Las que deciden abortar en este país, en donde el aborto es ilegal, tienen de dos sopas: o consiguen 20 mil pesos que desembolsar para un aborto hospitalario clandestino, o arriesgan sus vidas al intentar detener embarazos no deseados mediante prácticas poco higiénicas o seguras. ¿Cuántas arriesgan sus vidas? No lo sabemos. Se calcula que son millones, pero no hay, por obvias razones, estadísticas. ¿Cuántas manos necesita usted para contar las que conoce?

En tercera instancia, y sólo para aquellos que creen que los fetos tienen alma, la del aborto es una discusión sobre la vida del ser en camino. Es en este punto, y sólo en este punto, en dónde se puede aceptar como argumento la frase del señor Creel: “Como partido estamos en contra de cualquier cosa que atente contra la vida”… pero hasta ahí. El complemento “…por eso vamos a sumarnos a la defensa que hagan nuestros diputados”, sobra. Y evidencia, con el verbo seleccionado (defender), que estos señores lo que quieren es batalla. Y se la tienen que dar aquellos que crean que es en las opciones en donde radica la libertad.

del sendero del peje

Mas de lo mismo.....

Mas de los tan cacareados cien días......


Jornada del 18 de marzo de 2007

Contra el Maquiavelismo

José Agustín Ortiz Pinchetti

100 días, mil días, 2 mil días



Los comentaristas se esfuerzan por prever cómo será el gobierno de Felipe Calderón a juzgar por sus primeros 100 días. Están mal. Lo de los 100 días es una remembranza del arranque del gobierno de Franklin Roosevelt. La comparación es grotesca: el pueblo de Estados Unidos, en 1933, estaba consciente de que vivía en un momento decisivo y peligroso. Roosevelt le ofreció un nuevo trato, un cambio radical. Calderón garantiza que las cosas seguirán iguales. Después de 24 años de decadencia económica, México no está en crisis. Los mexicanos tenemos embotada la conciencia de nuestro hundimiento.

Calderón no tiene recursos para cambiar esa trayectoria. El mismo carece de liderazgo en su partido y de experiencia en la administración pública. Su equipo, a excepción de los tecnócratas que han hecho religión del neoliberalismo, es de una pobreza conmovedora. Tampoco tiene proyecto definido. Las medidas con que intenta despertar esperanzas son plagios del programa de Andrés Manuel López Obrador.

Además, tendrá un año económico muy difícil. Su promesa de crear 2 millones de empleos en 2007 se ve imposible de cumplir. En el primer trimestre se han perdido 200 mil. Además, el aumento a la tortilla provocará mayor pobreza alimentaria e inflación. Las grandes movilizaciones militares en Michoacán, Guerrero y Sinaloa han tenido impacto. En el fondo están destinadas a fracasar. Pronto se hará evidente que el narcotráfico y sus crímenes están firmemente enraizados en el aparato de poder en México.

(...)

Todo mundo le aconseja que afronte a los monopolios, porque éstos asfixian la economía mexicana. Estamos de acuerdo. Pero, ¿cómo podrá desafiar a sus dueños, a quienes disfrutan de un régimen fiscal permisivo y controlan la economía mexicana en su beneficio? Esos barones lo apoyaron e impusieron en la Presidencia de la República. Calderón, como ha reconocido, no tiene capital político para lidiar contra ellos.

Está atrapado entre la desaceleración de la economía, la caída de los precios del petróleo, el alza a los básicos y el poder de los grupos de presión. No le queda más que continuar lo que está haciendo y montarse en una formidable campaña mediática. No se puede pronosticar, ni sería deseable, el hundimiento del régimen, pero tampoco podemos pensar que Calderón rendirá buenas cuentas en 100, mil o 2 mil días.


PEMEX

Como siempre el maestro Jalife nos da una lección de lo que debería ser. En cuatro puntos.
La Jornada: Edición del 18 de marzo de 2007

Bajo la Lupa

Alfredo Jalife-Rahme

Pemex: rescate político-financiero del secuestro de sus peores enemigos


Hoy Petróleos de Venezuela es una de las superexitosas "nuevas siete hermanas" estatales Foto: Ap

Se debería empezar por una triple auditoría ciudadana al Banco de México (BdeM), a la Secretaría de Hacienda y a Petróleos Mexicanos (Pemex) para detectar los agujeros negros que absorben sus ingresos descomunales que han resultado insuficientes para (en)cubrir los enormes boquetes financieros del disfuncional modelo neoliberal (ver Bajo la Lupa, 11 y 14-03-07) .

Aun en el contexto del vigente modelo neoliberal, "dinero" sobra para cubrir el dizque "faltante" de entre 8 mil y 10 mil millones de dólares al año que pudieran provenir de cuatro fuentes domésticas:

1. Urge abolir la aberrante "autonomía" supraestatal del BdeM que sigue en forma esclavizante el "modelo del Fondo Monetario Internacional (FMI)", y así utilizar parte de los 76 mil 842 millones de dólares en reservas que provienen en su mayor parte del mismo petróleo y que ahora sirven para sostener al moribundo dólar. Frente a la diversificación global de las divisas de los bancos centrales, el cordobista Ortiz mantiene nuestras reservas en dólares inservibles (con un ridículo 0.05 por ciento en otras divisas), pésima decisión que ha costado al país una fortuna (¡más de 20 mil millones de dólares debido a la devaluación de la divisa!), y acaba de aumentar en forma descabellada su aportación al FMI a un exagerado 21 por ciento, 4 mil 654 millones de dólares, cuando los sensatos Brasil y Argentina la liquidaron y sacaron a patadas para poder crecer sin sus castrantes "condicionalidades" que favorecen en forma unidireccional la hegemonía del "dólar-chatarra". Quizá, el disfuncional Ortiz (no es una persona culta, sino un fiel "empleadito" de Washinton) no esté enterado, pero ya ni en Estados Unidos creen en el FMI (v.gr. "Reporte Meltzer", del Congreso) y ni siquiera en su mismo seno, donde abundan sus cantos de despedida fúnebre: "Reporte final del comité para el estudio del financiamiento sostenible en el largo plazo del FMI" (31-01-07). Ortiz dilapida casi 5 mil millones de dólares en un barril sin fondo: el FMI (¿cuántos más no habrá?). Con nuestras reservas monetarias, el iluso Ortiz, otro poseído de la globalización, pretende triplemente: 1. salvar sicóticamente a Estados Unidos de su quiebra financiera inevitable; 2. impedir la inexorable devaluación del dólar, y 3. rescatar al moribundo FMI de su cáncer terminal. ¡La demencia total! ¿Donde está el Congreso? ¿Quién detendrá toda la vesania que se apoderó de los neoliberales que toman medidas de "(PAN)ico" para salvarse de su naufragio mental?

2. Utilización de parte de las Afore, que andan en 100 mil millones de dólares (que corren el riesgo de un desplome bursátil inminente), mediante una ingeniería financiera creativa que rescate a Pemex de su "quiebra neoliberal".

3. Lanzamiento de atractivos bonos del petróleo del Golfo de México ("Bopegom") en similitud al financiamiento de las superexitosas "nuevas siete hermanas" estatales -la saudita Aramco, Gazprom (Rusia), PDVSA (Venezuela), Petronas (Malasia), Petrobras (Brasil), NIOC (Irán) y CNPC (China)-, que han superado a las viejas siete hermanas trasnacionales anglosajonas.

Y 4. Cuando la "desglobalización" toca a la puerta de Estados Unidos (Bajo la Lupa, 11-02-07), en el modelo aún imperante aunque agónico de la globalización financiera no se puede operar sin banca nacional, al riesgo del suicidio. En términos de "capitalización de mercado", el "México neoliberal" es el único país del mundo que entregó prácticamente toda su banca a manos foráneas: 92 por ciento. Uno de los principales hallazgos de nuestro libro Los cinco precios del petróleo versa en el binomio inextricable de la banca y las petroleras anglosajonas que comparten y se reparten sus consejos de administración en forma rotatoria, además de poseer el control del duopolio bursátil petrolero de Nueva York y Londres.

Cualquier medida sería paliativa sin la creación de una banca de inversión en energéticos, como nos han enseñado las mismas petroleras anglosajonas, pero también las magnificentes petroleras estatales: las "nuevas siete hermanas".

En la batalla épica entre la alquimia financiera y la química petrolera, el neoliberalismo trasnacional del BdeM (un "Estado dentro del Estado") y la salvación nacional de Pemex (en vías de aniquilación) son mutuamente incompatibles y excluyentes.

Al Congreso incumbe la decisión histórica de pronunciarse por la salvación de la paraestatal o, en su defecto, empecinarse en sostener fútilmente el caduco modelo neoliberal del BdeM habiendo liquidado a Pemex. No hay vuelta de hoja.

Los logros de FElipe CALderón a cien días de la usurpación:



Calderón no pudo cumplir con las promesas que hizo para sus primeros 100 días de gobierno. Sin embargo qué importa si se ha cumplido a carta cabal con los empresarios, el ejército y el gobierno de Bush.


• A 100 días de la llegada de Felipe Calderón Hinojosa a Los Pinos y a pesar de la puesta en marcha de operativos policiaco-militares (dicho de otra manera golpes mediáticos, aplaudidos por las televisoras; pero sin resultados) contra la delincuencia organizada en nueve Entidades del país, han sido ejecutadas 291 personas, la mayoría de ellas en Guerrero, Sinaloa, Baja California y Michoacán

• El primer gran disparate del gobierno calderonista fue mezclar a las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, cuando ninguno de esos problemas son competencia del Ejército Nacional y están condenados al fracaso.

• Siguió el disparatado anuncio de haber logrado detener la escalada en el precio de la tortilla ubicándolo en 8.50 pesos, cuando su costo anterior era de seis pesos y se sometió al pueblo a un 46 por ciento de incremento en su alimento básico.

• Ahora se pretende regresar a los grupos de defraudadores, de políticos, empresarios y banqueros las carreteras, que en el rescate del 27 de agosto de 1997 costó 58 mil 123 millones de pesos a los mexicanos.
Esa barbaridad político-económica, Luis Téllez la justificó con argumentos propios para presentarse ante niños con síndrome de Down.



http://felipe-landia.blogspot.com/2007/01/cien-promesas-cien-acciones.html
Cien acciones para los primeros cien días de gobierno, y para comprobarlo todo lo que tenemos que hacer es recurrir al famoso Boletín en el cual puso por escrito ese costal de intenciones que bien pudiera haber sido una lista enviada al Polo Norte a Santa Claus. Hay que recordar bien cada palabra que dijo como hay que recordar también que el pez por su boca muere. Entre lo mucho que dijo, dijo lo siguiente (al ir leyendo esto, el lector debe irse preguntando a sí mismo cuáles de las muchas promesas que hizo Felipe Calderón le consta que se han ido cumpliendo, o que por lo menos que ya comenzaron a cumplirse, teniendo siempre en mente que no basta con las meras intenciones para darle crédito a las palabras de un político):


Al 31 de diciembre de 2006, los trabajadores permanentes y eventuales urbanos afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sumaron 13 millones 965 mil 558 personas, lo que significó la disminución de 179 mil 813 empleados durante el último mes del año pasado.


El "cumplimiento" de las promesas de fecal se reduce a DAR DISCURSOS (como bien lo denunció Helio Flores en uno de sus cartones), pues tenemos entonces que en realidad no se ha cumplido NADA.

Calderón, así como Fox, es un ignorante y un imbécil, que es un enemigo del pueblo mexicano.

Y no debe de extrañarnos. Fecal nunca tuvo la intención de cumplir nada. El para lo único que quiere la presidencia es para vender PEMEX y la CFE a cambio de que Estados Unidos lo apoye para que se pueda convertir en empresario hotelero en el mar de Cortés--con mano de obra barata proveniente del campo al que quiere asesinar con la importación de maíz y fríjol transgenicos, desde luego.

100 DIAS

SOBRE LOS 100 DÍAS DE USURPACIÓN
JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA: LOS 102 DÍAS DE CALDERÓN, EL IDÓNEO

Esto de hacer evaluaciones cuando un gobernante apenas tiene cien días en el poder es absurdo, pero ya que el propio Felipe Calderón provocó tal insensatez política, veamos qué ha habido en estos 102 días que hoy (12 de marzo) cumple como presidente…

En libertad de expresión, va muy bien: dispondrá de 701 mil horas en radio y televisión durante 2007. Algo así como 32 programas de una hora cada día. Bravo: ya superó a Vicente Fox.

En seguridad, la cosa está estable: en enero y febrero se han perpetrado 397 ejecuciones, seis por día, una más que el promedio del año pasado. Entre los acribillados hubo 51 policías, uno por día. El más reciente, para respetar usos y costumbres, fue decapitado en Sonora el sábado pasado.

En la erradicación del corporativismo sindical, no ha habido mezquindades: Calderón se puso “a las órdenes” de la gloriosa CTM priista.

La austeridad es un sello del nuevo gobierno: apenas tenía 16 días en el poder cuando se gastó 666 mil pesos en su posada navideña realizada en Los Pinos.

En política, la Secretaría de Gobernación ha sido eficaz: decidió gastar 86 mil pesos en artículos deportivos, muy útiles para la gobernabilidad del país encargada a Francisco Ramírez Acuña, quien decidió —él sí— limpiar la nación de las tepocatas (y Pejes): gastará quince millones en actividades de lavandería, limpieza y fumigación.

En empleo y seguridad social, el caso de los 343 mil despedidos —sin pensión— que hubo en los primeros 45 días de gobierno fue revertido: el ex vicepresidente Francisco Gil Díaz se embolsó 3.2 millones de pesos por concepto de “seguro de separación individualizada”, y ya ha tenido un par de ofertas de chambitas.

En infraestructura ha habido eficiencia: después de los 17 mil millones de dólares usados en el rescate carretero, se decidió reprivatizar las carreteras… incluso entre los empresarios que las quebraron.

En combate a la pobreza y ayuda alimenticia no ha habido avaricia: el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, dispondrá de un millón 30 mil pesos para comidas, 2,821 pesitos al día.

En política exterior la soberanía ha sido salvaguardada: Estados Unidos logró desarmar a los policías yucatecos por la visita del presidente gringo.

Calderón dijo el sábado que sus primeros cien días son un “preludio” de lo que será su sexenio. Será por eso que sólo cinco de cada diez mexicanos aprueban su gestión. No cabe duda, monseñor Carlos Abascal tiene razón: se trataba del idóneo...

Pues sí, la cosa está tan mal, que es imposible tapar el sol con un dedo. Incluso el hermano del alcalde panista de Guadalajara (Alfonso Petersen Farah ese doctor que quiere acabar con la pobreza, por medio de hacer invisibles a los pobres, así sea a la fuerza), Diego Petersen Farah, director de Público Milenio, no tuvo más remedio que escribir una columna desaprobatoria de los 100 días de Calderón en el poder. Se esforzó por la crítica blanda, pero a pesar de todo, los argumentos siguen siendo igual de contundentes que un tubo.

jeudi 22 février 2007

FIN DE L'INTERRUPTION

Suite à un problème technique, nos messages n'ont pu s'afficher ces dernières semaines. Désormais nous les reprenons et nous excusons de cette interruption.

mardi 23 janvier 2007

OAXACA

23 de enero de 2007
No conforman "un organismo internacional reconocido y que tenga respetabilidad"
Gobernación descalifica a observadores que señalaron la represión en Oaxaca
ALMA E. MUÑOZ
La titular de la Unidad de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, María del Carmen Díez Hidalgo, descalificó a la Comisión Civil Internacional de Observación de los Derechos Humanos (CCIODH), al considerar que no es un organismo "reconocido" o con la "respetabilidad de organizaciones no gubernamentales tipo Amnistía Internacional".
La funcionaria minimizó el informe que la misión recientemente presentó sobre el caso Oaxaca, donde señaló que la represión "ha sido indiscriminada" y se busca "crear temor civil".
No se sabe, sostuvo Díez Hidalgo, si las presuntas violaciones en aquel estado las tienen probadas o solamente es lo que les dijeron. Añadió que corresponde a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Procuraduría de Justicia oaxaqueña investigar y documentar estos hechos, haciendo a un lado la promesa de Gobernación, ante los observadores internacionales, de indagar y, en su caso, castigar a los funcionarios que incurrieron en los ilícitos que presentaron en su informe.
Argumentó, en entrevista en la dependencia, que la CCIODH "no nos han presentado absolutamente nada. Sé que estuvieron haciendo entrevistas y quedaron que regresarían, y nos habían dicho que no darían a conocer su informe hasta que estuvieran con nosotros nuevamente, pero lo dieron a conocer".
Además, "no sabemos si tienen fundamentadas las cuestiones que han dicho o nada más es porque les dijeron. En derechos humanos tiene que estar probado, para que esté sustentado". Si hubo casos de tortura, advirtió, "tenían que haber ido con la CNDH. Nosotros todavía no tenemos ninguna información al respecto".
Insistió en que la instancia investigadora, cuando se habla de acciones de este tipo, es el organismo citado, al igual que la Procuraduría General de Justicia local. "O sea, ellos son los que deben investigar. Si se dieron estas violaciones (los de la CCIODH) tienen que sustentar y acreditar, pues muchas veces no sólo son violaciones, sino que es algo más, es un delito.
"Nuestra función en la unidad ­sostuvo­ es que se respeten los derechos humanos de manera transversal en toda la administración federal. Es muy diferente de la de tarea de la CNDH o de los organismos estatales", indicó.
­¿En qué nivel quedaría entonces este informe de esa comisión internacional?
­Primero, quisiera hacer algunos comentarios: no es un organismo internacional reconocido y que además tenga una respetabilidad, podríamos decir, como un órgano no gubernamental tipo Amnistía Internacional. Esta más bien es una red de distintas organizaciones que se unieron y dijeron, vamos a ir a ver cómo están los derechos humanos; no están registrados internacionalmente para eso.
No obstante, sostuvo Carmen Díez, "nosotros los atendimos, los recibimos, se les consiguieron algunas citas; les pedimos que no solamente se fueran con un solo sector de la población, sino que hablaran con diferentes, porque sí habían sido afectados muchos en ese movimiento".
Por lo que dicen en su informe, continuó, "tal parece que nada más fueron con un sector, pero no nos han entregado ningún documento, y esperamos que lo hagan". Los acusó de no comunicarse más con Gobernación, para entrevistarse, por segunda ocasión (la primera fue el 2 de enero pasado), con el subsecretario de Gobierno de la dependencia, Abraham González Uyeda.
Sin embargo, la titular de la Unidad de Derechos Humanos se cuidó de señalar que los observadores realizaron una misión diferente a la que planearon desde un inicio. "No podría afirmarlo hasta que no veamos la cuestión. Lo que sí es que nosotros les dimos todas las facilidades y les pedimos que se abocaran también realmente a observar y no tener otro tipo de injerencia".
La Secretaría de Gobernación, sentenció la funcionaria, "actuó de buena voluntad, y vamos a ver los informes, lo que dicen. Nosotros ­reiteró--les pedimos que vieran a otro tipo de personas, como también les dijo el gobierno de Oaxaca, para que no se viera que eran nada más los que están girando alrededor suyo".
Hay muchos otros actores sociales, continuó, que fueron afectados, "que no participaron ni con la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) ni con el magisterio (sección 22) ni con la administración de Ulises Ruiz y tienen mucho que decir. Les pedimos que los entrevistaran. No sabemos cuál fuel resultado, tampoco los podíamos estar siguiendo, y esperamos que nos entreguen este informe".

Terrorismo de estado en Oaxaca · El Fisgón

vendredi 5 janvier 2007

Dans le monde.......

Les aventures mexicaines de Sarah Ilitch, une Française dans le chaudron d'Oaxaca LE MONDE | 04.01.07 | 14h25 • Mis à jour le 04.01.07 | 14h25

Sarah Ilitch se souvient de tout, du moindre détail de cette pièce sinistre aux murs vides, mangée par la poussière. De ces cinq policiers mexicains du commissariat d'Oaxaca debout, face à elle, les visages masqués par des cagoules. De cette femme surtout, la seule de cet escadron anonyme, qui n'en finit pas de lui crier les mêmes questions, les poings levés en signe de menace "Non", Sarah Ilitch n'a pas de "noms de rebelles à donner". Elle ne connaît pas les dirigeants de ce mouvement insurrectionnel qui secoue Oaxaca depuis des mois. Cette jeune Française de 22 ans est venue comme "simple touriste". Et dit avoir peur. Les deux amis qui l'accompagnaient au moment de son arrestation l'ont précédée dans cette même cellule. Ils ont été battus, elle en est sûre.Sarah Ilitch est aujourd'hui en France, raccompagnée, voilà plus de trois semaines, par deux agents des services de la migration mexicaine à bord d'un avion d'Aeromexico. Expulsée comme une étrangère en situation irrégulière.Etudiante en droit et originaire de Nice, elle dit n'avoir jamais été militante, être partie au Mexique en septembre 2006 dans l'idée de parcourir le pays, avec la simple intention de passer voir un ami espagnol installé à Oaxaca. Elle n'a alors, insiste-t-elle, aucune notion de la crise sociale et politique qui secoue la région.La jeune femme découvre une ville en état de siège, occupée depuis juin 2006 par des grévistes organisés en Assemblée populaire du peuple d'Oaxaca (APPO). Ils luttent pour obtenir la démission du gouverneur Ulises Ruiz, "le tyran". Sarah croise des étudiants venus d'Europe et d'Amérique du Nord. "Pas toujours des militants, souvent des anarchistes", glisse-t-elle. Elle se prend au jeu, embrasse le mouvement, "forcément". Au mois de novembre, elle se trouve au milieu des affrontements avec les forces fédérales. Elle aide les manifestants, apporte de l'eau, du vinaigre et du Coca Cola pour atténuer les effets des lacrymogènes. Le 25 novembre, les forces fédérales parviennent à reprendre le centre-ville.C'est là, dans les jours qui ont suivi, qu'une patrouille de la police coffre Sarah et deux amis mexicains. Au lendemain de l'interrogatoire, un agent l'accuse d'avoir incendié une moto des forces de l'ordre lors de son arrestation. Son sac à dos est posé au milieu de la salle avec, bien en évidence, deux lance-pierres qui ne lui appartiennent pas. Le policier lui tend une feuille blanche, l'intime de signer si elle veut sortir. Sarah s'exécute.Trois jours plus tard, elle se retrouve dans l'avion, un vol direct pour Paris. Depuis, elle a appris que la plupart de ses amis se cachent à Mexico. Tous, dit-elle, sont touchés par une vague de répression qui a suivi l'évacuation d'Oaxaca. Il y a deux jours, la jeune femme a reçu un courrier des services de la migration de Mexico indiquant qu'elle était interdite de territoire pour une durée de cinq ans pour "activités illicites"
Nicolas Bourcier

Internet

El sueño robado de una información igualitaria
Bemoles del milagro internet

por Eric Klinenberg

Se tiende a identificar a internet con un medio de libertad absoluta, porque finalmente permitiría que todos -con la condición de pertenecer a las categorías pudientes del mundo rico- reciban información a medida que se produce y difundan a su vez hacia el planeta entero noticias, y sobre todo comentarios personales. De alguna manera, el medio ideal que libera de los tentáculos de la propaganda y el dinero. ¿De veras?

Los directivos estadounidenses de los conglomerados mediáticos y sus aliados en el Congreso utilizan el argumento de la diversidad de la información en internet para sostener que las leyes que regulan los medios de comunicación tradicionales (old media) se habrían vuelto obsoletas. “¿Cómo podría un conglomerado, aunque posea el diario de la ciudad, una de las cuatro cadenas de televisión nacionales (NBC, CBS, ABC, Fox y ocho canales locales monopolizar el mercado de la información cuando internet ofrece tantas opciones a los consumidores?” Investigador en la Fundación Heritage (ultraderecha), James Gatuso llegó a pretender que los umbrales de concentración perjudicaban al público: “Más que enfrentarse a medios de comunicación en posición monopólica, los consumidores se encuentran frente a una opción sin precedentes y casi desconcertante. La verdadera amenaza reside para ellos en las restricciones obsoletas e inútiles, que corren el riesgo de limitar los progresos tecnológicos y de los mercados de la información, y en consecuencia las ventajas que estos progresos pueden procurarles”.

Una postura semejante había inspirado las prioridades del ex presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, según sus siglas en inglés), Michael Powell, quien explicaba: “Contrariamente al discurso imperante sobre los medios de comunicación, pienso que tenemos tantos que estamos desbordados. Les aseguro que con todo lo que se recibe, no puede suceder en el mundo ningún hecho importante sin que nos enteremos a los veinte minutos. Me basta con ir a Google News para poder elegir entre 4.000 fuentes de información en el mundo. La perspectiva que esto me ofrece es fascinante”.

Por cierto, la proliferación de contenidos transformó el funcionamiento de los medios de comunicación. Pero no podemos limitarnos a este enunciado, ya que según el Centro para el Futuro Digital de la Universidad de California del Sur, el 21 % de la población estadounidense no utilizó internet ni una sola vez en 2005 y el 33 % carece de conexión en sus hogares. Finalmente, entre quienes sí la poseen, menos de la mitad dispone de un servicio de alta velocidad que permita acceder fácilmente a los archivos de sonido e imágenes.

Texto completo en la edición impresa de enero-febrero de 2007.
En venta en quioscos, librerías y en la librería de Le Monde Diplomatique:
San Antonio 434 local 14, Santiago.
Teléfono: (2) 664 20 50
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También puede adquirirlo directamente por internet:
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Bonne année!!!!!!

Tarde pero sin sueno.
Esperamos que les vaya bonito a todos.

mercredi 27 décembre 2006

LEGITIMIDAD?

la jornada del 27 de diciembre de 2006

Marcos Roitmann Rosenmann

Mal comienzo de Calderón: sin ritos ni mitos

Los analistas suelen tomar los primeros 100 días de ejercicio del poder para hacer prospectiva e inferir cuál será el futuro comportamiento de los nuevos gobernantes el resto de su mandato. Se trata de una fórmula para definir el sesgo de ministros y presidente. Sea cual fuere el color que los oriente, siempre hay matices.

Ahora bien, este criterio, tras seis años de gobierno del PAN y de Vicente Fox, pierde sentido. Bastan 100 horas y sabemos el derrotero por el cual transita su política en educación, seguridad, derechos humanos, salud pública y política exterior. En todos ellos se gira más hacia la derecha, cumpliéndose los vaticinios y reavivando los argumentos que señalan a Felipe Calderón como continuista de las políticas de Fox. Por otro lado, el nuevo inquilino de Los Pinos asume con el handicap de ser considerado por un elevado número de conciudadanos como un presidente espurio. Calificativo ganado a pulso, dado su comportamiento durante el periodo poselectoral transcurrido entre el triunfo que le otorga IFE y le ratifica el TEPJF. Como ciudadano se abstuvo de luchar por la democracia, aumentando las suspicacias sobre el fraude y el golpe de Estado electoral. Fraude transformado por arte de birlibirloque semiótico-lingüístico en irregularidades. Su negativa a caminar junto a los peticionarios de un conteo voto por voto lo sitúan en el extremo opuesto y siembran justificadas dudas sobre su victoria en las urnas.

El problema está en su campo y en los articuladores del complot. Son ellos quienes descalifican a Felipe Calderón y se desentienden de los valores ético-democráticos, no sus adversarios políticos. Nadie, salvo su quehacer, pone bajo sospecha su posible triunfo electoral. Señalar que las elecciones fueron amañadas y se proclame a López Obrador como "presidente legítimo" no quita ni pone. Ni López Obrador ni el EZLN son responsables de ese desaguisado, ni de dividir al país, ni del grado de la pérdida de credibilidad institucional o de la corrupción.

Bajo estas premisas, Felipe Calderón inicia su andadura como jefe de Estado literalmente entrando por la puerta trasera. Así, no son sus opositores los que echan leña al fuego y atizan el conflicto social. Son sus actos los que avivan la llama y alejan las perspectivas de una paz en un sistema putrefacto. Cada paso que da incorpora un nuevo leño a la hoguera, hasta provocar un incendio incontrolado, y lo peor es que intenta apagarlo con gasolina.

Calderón gobierna sabiendo que no tiene legitimidad real y se escuda en la razón de Estado. Utiliza las herramientas válidas sólo en situaciones de emergencia, lo cual demuestra que es consciente de la ruptura de la institucionalidad del Estado. Así, se abre un frente que tiene repercusiones de hondo calado. A partir de ahora, el conflicto social y la violencia pueden asumir formas insospechadas y abiertamente prepolíticas. El Presidente ha sido incapaz de frenar la crisis de legitimidad. Y tampoco capaz de subsumirla momentáneamente bajo un liderazgo carismático. Felipe Calderón no posee esa cualidad. Por consiguiente, México puede ver cómo el poder racional, legítimo, queda en manos de una mafia que se mueve al margen de las instituciones. Sin embargo, Felipe Calderón continúa, como su antecesor, en la misma senda, cediendo espacio a esta nueva casta o élite de trastienda, al romper los rituales que sellan los pactos sociales y dan cohesión política al poder. Por ello, al recoger la banda presidencial en Los Pinos y posteriormente desatender los rituales del mito político de toma de posesión, se mueve en el filo de la navaja. Su constitucionalidad es de dudosa legitimidad.

El fracaso en el cumplimiento del traspaso de poderes, uno de los mitos fundantes de la democracia representativa, deja a sus infractores sin fuerza para exigir legitimidad en el cumplimiento de las leyes. Inclusive, su infractor somete al Estado democrático representativo a una tensión irresoluble. No es posible retrotraer el procedimiento a su estado inicial; su incumplimiento se antoja irreversible, salvo un nuevo pacto. Para ser más explícitos, se rompe el factor de cohesión sobre el cual el poder civil se funda y se renueva. Los actos que avalan su unidad, la jura de la bandera, el compromiso de defender el secreto de Estado, la patria, hacer valer la Constitución y las leyes, son un momento fundacional. Es parte de la religión laica. Nunca se corta el cordón umbilical. Debe existir un respeto escrupuloso en la trasferencia, pues ello determina su legitimidad. La historia es rica en actos bastardos. Sus transgresores cometen perjurio y pierden parte o todo el derecho a ser considerados legítimos gobernantes. Se sitúan extramuros. De aquí la importancia de los ritos que acompañan la teología del poder político moderno. Es obligado respetar el conjunto de símbolos sobre los que se apoya el poder para ejercer el dominio y practicar el monopolio legítimo de la violencia institucional en nombre de la razón de Estado. Parafraseando a Locke, su incumplimiento conlleva una situación de guerra al interior del llamado gobierno civil, inherente al mal uso del poder. Por ende, si el acto carece de fundamentos rituales se muestra como cascarón vacío.

En conclusión, el nuevo inquilino de Los Pinos tiene un talón de Aquiles para ejercer el poder legal. Entró por la puerta de atrás y menospreció el llamado de la ética del compromiso como funcionario público. Debió negarse a los requerimientos de asumir de cualquier forma y manera. Demostró que no fue capaz de sobreponerse a los acontecimientos. Sin mitos ni ritos, su legitimidad se reduce a un ejercicio de la fuerza. El clausuró la salida de un nuevo pacto social al aceptar las condiciones impuestas por sus correligionarios y Fox para jurar el cargo. Ya no son los nubarrones de fraude los que se ciernen sobre la cabeza de Felipe Calderón; ahora se enfrenta a una debilidad proveniente de su miopía política, que le impidió ver los fundamentos contemporáneos de la teología política. La guerra justa contra el mal gobierno tiene hoy en México muchos argumentos y todos ellos legítimos.

samedi 23 décembre 2006

PARIS SOUTIENT LE PEUPLE MEXICAIN




Paris a répondu présent à l'appel de l'EZLN, l'Armée Zapatiste de Libération Nationale. Malgré l'heure tardive, le froid et les fêtes de Noël approchantes, 300 personnes ont manifesté de Beaubourg au consulat mexicain contre la répression de Oaxaca au cri de "Gouvernement mexicain assassin ! El pueblo vive ! Ulise ya cayo ! La lucha sigue !"

Del sendero del peje

RADIOGRAFÍA DE LA DOMINACIÓN EN MÉXICO.

22-12-2006
Radiografía de la dominación en México I/IIILa disputa de arriba
Enrique Pineda
Rebelión

Los movimientos antisistémicos necesitamos de una clara comprensión de la disputa que vivimos en México. Un paso en falso en esta coyuntura puede determinar lo que sucederá más adelante. Este ensayo es un intento de generar esa comprensión de manera integral.

Sostendremos en esta primera parte del ensayo tres hipótesis:
a) que vivimos una fase de desintegración y disputa de las clases dominantes en México, que no permite contar con la hegemonía de ninguna facción;
b) que los nuevos grupos políticos en disputa fueron incorporados como mecanismo para sostener al sistema político en su conjunto y
c) que la crisis general abre un intervalo de debilidad sistémica que podría permitir una bifurcación que bien pueda generar una reforma y reordenamiento de las clases dominantes o bien, la desintegración total del sistema.

I. Adiós a la vieja hegemonía
La crisis política actual es producto de la desestructuración del régimen posrevolucionario que vivimos poco más de 70 años. El régimen priísta, era una red de poder múltiple, jerarquizada y legitimada que comenzó a erosionarse en las últimas cuatro décadas. La forma de relación política del sistema se establecía en la subordinación de la sociedad civil al régimen, que se explicaba por los beneficios que otorgaba el Estado a cambio de la lealtad y docilidad política de la población. Esta relación casi simbiótica mantenía la hegemonía del grupo en el poder, que no sólo gobernaba sino que mantenía el consenso de la mayor parte de los gobernados.[2]

A diferencia de otros regímenes que en diversas partes del mundo colapsaron en un periodo muy breve, el régimen mexicano se erosionó lentamente a causa de fuerzas centrífugas que desgastaron su poder al máximo y lo obligaron a reformarse hasta perder su capacidad de dominio y estabilidad. El primer factor determinante fue el agotamiento del modelo de reproducción económica de sustitución de importaciones. Frente a los signos de dicho agotamiento a finales de la década de los 60, dos corrientes al interior del régimen comenzaron a tener diferencias sobre la conducción del modelo económico. Estas diferencias fueron irreconciliables por la influencia global y creciente del neoliberalismo y también por la contingencia de las crisis económicas sexenales.

El grupo de tecnócratas al final obtuvo la conducción por esas dos causas y por primera vez en la historia del régimen, una disputa terminaría con el poder total de una de las corrientes. Ello implicaría, a la postre, el debilitamiento del grupo en el poder, que por primera vez no tenía consenso interno sobre la conducción de la reproducción económica dominante. Era pues, una división interna. Sin embargo, las reformas neoliberales, como todos sabemos, avanzaron, y en el largo plazo, el neoliberalismo significaría una poderosa fuerza centrífuga, desarticuladora del poder de la vieja hegemonía.

Las políticas de contracción del Estado en sus funciones sociales atacaron directamente al sistema circulatorio del régimen que permitía mantener a raya cualquier disidencia. Al ir perdiendo paulatinamente su capacidad de intervención social, el Estado se mostraba sólo como un esqueleto represor y de control político. Su capacidad para mantener la estabilidad y el consenso fue decreciendo. Podemos, en resumen, considerar que la llegada de los tecnócratas neoliberales al régimen abrió una bifurcación en la forma en que éste se había reproducido durante décadas, debilitando la cohesión de la elite dominante y provocando una disputa interna por la dirección de la conducción hegemónica.

Una segunda fuerza centrífuga, son los movimientos democratizadores y antisistémicos, que durante tres décadas y media enfrentaron al régimen. Desde el movimiento de 1968 hasta el alzamiento zapatista, pasando por la insurgencia obrera en los 70, las guerrillas y el movimiento cardenista en 1988.Estos movimientos, sólo después de 1968, tuvieron la oportunidad de enfrentar al régimen y obligarlo a dar un paso atrás. Expliquémonos.

Antes de 68 también existieron movimientos disidentes, pero que chocaron frente al muro de consenso, represión y estabilidad que formaban al sistema. En ese muro, sin embargo se abrió una grieta con el movimiento estudiantil del 68 y se seguiría ensanchando con cada golpe de los movimientos que atacaron su autoritarismo. La elite dominante entendió en cada batalla con esos movimientos que su legitimidad y reproducción estaban cuestionadas, por lo que de vez en vez -además de la represión- impulsó reformas que como válvulas de escape permitieran que la estabilidad del régimen perdurara. Todas las reformas electorales fueron producto del temor de las elites políticas mexicanas en momentos de incertidumbre sistémica que amenazaba al régimen.[3]

Estas decisiones lograron sortear cada crisis coyuntural, pero lentamente minaron la capacidad de las elites de mantener las disputas de dirección DENTRO de un solo partido. La forma social de reproducción corporativa, esa red capilar de control, estabilidad, subordinación y concesiones que se calificaba como la dictadura perfecta se fue desarticulando, haciendo perder la hegemonía al grupo en el poder. El neoliberalismo abrió una disputa interna entre la elite, debilitó los mecanismos corporativos que sostenían al régimen y aceleró las condiciones sociales que son caldo de cultivo de movimientos democráticos y antisistémicos.Estos movimientos, disidencias, resistencias y luchas tuvieron entonces la oportunidad de crecer e ir ganando terreno. La hegemonía y el poder del régimen empezaron a tener fisuras por doquier. No sólo en las universidades, sino también, lentamente, en sendas capas obreras, campesinas y populares: los pilares organizativos del poder clientelar.Este proceso de erosión provocado por las fuerzas que describimos fue REORDENANDO los campos de las elites dominantes.

La forma de reproducción política, pero también la forma de relación gobierno-sociedad ha desaparecido paulatinamente por la fuerza insurgente y organizada de decenas de movimientos y por las contradicciones al interior de la clase dominante. El grupo en el poder perdió la cohesión que permitía la estabilidad. La forma del estado posrevolucionario permitía la unidad de la clase dominante. Al romperse esta unidad, la disputa por cada parcela de poder es enorme. Como si el poder posrevolucionario hubiera sido una piñata, al romperse, la clase política se abalanza sobre cada pedazo y su contenido. La descomposición de la clase política toda, se debe entre otros factores a esta ruptura de las reglas por la disputa del poder.

El espectáculo de corrupción, ridiculez y pragmatismo de la clase política que hemos visto estos seis años es producto de la ruptura del viejo sistema y sus reglas. Así, los campos de las elites se reordenan porque estamos en un proceso de formación de un nuevo grupo dominante, de un nuevo régimen. No estamos transitando a democracia alguna. Estamos en el tránsito de reordenamiento de las elites dominantes.

Lo que vivimos es la disputa entre la(s) clase(s) dominante(s) por conformar una nueva hegemonía y la última fase de desintegración y descomposición del viejo régimen.

II. Los nuevos poderes políticos en disputa.
La estabilidad de la vieja hegemonía dependía de su unidad interna y de su poder de consenso y legitimidad que corría a través de la red de corporativismo por todo el país. Pero dependía también del arte de utilizar la cooptación y la represión en las dosis necesarias para mantener ese consenso y por tanto, la hegemonía.El viejo régimen alargó su vida y su estabilidad gracias a que una y otra vez utilizó una doble maniobra cuasi perfecta de los recursos de los que goza el Estado para mantener la gobernabilidad. El viejo grupo hegemónico era un experto en gobernabilidad. Frente al movimiento del 68 y su posterior radicalización en una pléyade de movimientos populares, sindicales y armados utilizó terribles dosis de represión que todos conocemos, pero también optó por dosis controladas de cooptación que como válvulas de escape permitieran respirar al sistema en su conjunto, y con ello mantener la estabilidad....y el poder.

En los años 70 acudieron a una estrategia de cooptación de cuadros de la izquierda que trataron de transformar al sistema “desde adentro” y que fue acompañada por una reforma que legalizó al partido comunista.Esta estrategia muchas veces utilizada neutralizó –aunque sea momentáneamente- el descontento. Mientras unos recibían puestos y becas, otros enfrentaban la tortura y la desaparición. Pero hay dos momentos claves para entender a las nuevas fuerzas en disputa por la hegemonía en México.En 1988 el cardenismo se alió a la pequeña izquierda partidaria y se generó un fenómeno de movilización del descontento y la disidencia nunca visto desde 1968.

A pesar de que el movimiento representaba un nacionalismo progresista moderado, para el régimen representaba una afrenta porque surgía de una disidencia interna (la corriente democrática),
porque llegaba en un momento de inestabilidad económica (después del crack de la bolsa en 1987),
porque se aliaba al movimiento estudiantil que había puesto en evidencia al régimen (el movimiento universitario 1986-1987);
porque encausaba el descontento popular en la Ciudad de México por la incapacidad gubernamental frente al sismo de 1985 (a través del movimiento urbano popular); y porque encausaba el descontento campesino, afectado ya por las reformas del modelo económico. Pero sobre todo, cuestionaba la legalidad y legitimidad del régimen como consecuencia del fraude electoral.

Todos esos elementos hacían que el grupo en el poder tuviera que reaccionar y enfrentar el peligro de inestabilidad sistémica.
Y lo hicieron.
Una vez más con una estrategia de cooptación y represión. La represión fue feroz durante seis años con la naciente izquierda institucional. Más de 600 asesinatos, múltiples fraudes electorales en elecciones estatales y municipales y el aislamiento en los medios de comunicación surtieron efecto.

El joven Partido de la Revolución Democrática en las elecciones intermedias de 1991 llegaba con un escaso 11% de la votación cuando el movimiento cardenista con el Frente Democrático Nacional en 88 tenía poco más del 35% de los votos reconocidos oficialmente.

Mientras unos recibían asesinatos, fraude y aislamiento, otros recibían las mieles del Estado. El Partido Acción Nacional, hoy en el poder, recibió el reconocimiento oficial de la victoria en algunas gubernaturas. Con ello, se reconocía el acceso al Estado de la vieja disidencia de derecha representada en ese partido. Desde entonces y hasta ahora, en numerosas ocasiones el PAN fue el mejor aliado del priísmo con abiertas y escandalosas alianzas en las distintas cámaras.

Esta historia es conocida. La intervención estatal del régimen, la incorporación real del PAN al Estado, la necesidad obligada de compartir el poder y otorgar concesiones en favor de la estabilidad y gobernabilidad general le abrieron el sendero del poder a la derecha, hasta entonces arrinconada como una disidencia marginal. El panismo venía creciendo conforme el poder del régimen se erosionaba lentamente. Pero el acceso al Estado y al poder real le dieron el impulso que consolidaría su crecimiento. El régimen en ese momento requería de una oposición a modo con la cual fortalecer la gobernabilidad y su legitimidad. Una oposición a modo que además apuntalara sus nuevas reformas económicas. Un aliado que le permitiera además aislar a la disidencia.

El régimen le había abierto la puerta del poder a un nuevo grupo que más tarde ganaría la elección presidencial.Pero si bien esta historia es conocida, lo que nos interesa es resaltar el patrón del viejo régimen para conservar su hegemonía: represión, cooptación y de vez, en vez reformas al sistema.

Nos interesa resaltar que el segundo nuevo grupo de poder en disputa surgió también por medio de una de las concesiones del viejo régimen.

En 1994 y 1996 se realizaron nuevas y mucho más importantes reformas electorales que permitieron que los partidos políticos tuvieran esencialmente dos cosas primordiales: verdaderos recursos económicos y verdadero acceso a los medios de comunicación. Pero además, se entregaba el control del proceso electoral a un órgano autónomo.
¿porqué el régimen permitía reformas que a la larga facilitarían que perdieran el poder?
¿porqué permitían reformas que le daban aliento, recursos y poder a sus oponentes?
¿porqué si el PRD había sido neutralizado y prácticamente eliminado de la contienda, ahora se reformaba al sistema en su conjunto permitiendo que esa oposición creciera?.
¿porqué si el PAN era una oposición cómoda y manejable se le daba más aliento con las reformas?

El régimen en el periodo de 1994-1996 estuvo de nueva cuenta obligado a otorgar concesiones en favor de la estabilidad y la gobernabilidad que aseguraran la cohesión del sistema político en su conjunto y por tanto la hegemonía del todavía grupo en el poder. El régimen estuvo obligado de nueva cuenta por una convergencia de coyunturas desfavorables que, reunidas, significaban la debilidad momentánea del Estado.

La primera de ellas fue la disputa interna por la sucesión presidencial que terminó con dos magnicidios al interior del otrora partido oficial.
La segunda coyuntura desfavorable fue la enorme crisis económica de 94-95 que desestabilizó al país, al sistema político y sus alianzas con la cúpula económica.
La tercera y definitiva coyuntura que determinaría además la estrategia del régimen frente a la izquierda, fue sin lugar a dudas el alzamiento indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

El régimen, que con mucho esfuerzo había sorteado el peligro cardenista, tenía ahora enfrente un alzamiento armado en medio de condiciones político-económicas que acrecentaban su peligrosidad. La coyuntura obligó a que el régimen optara nuevamente, por una estrategia de cooptación y represión. Contener, aislar, neutralizar y si era posible exterminar al movimiento rebelde era una prioridad del régimen. Pero esto no era posible en medio de la contienda electoral, de la disputa interna del príismo y los signos ya evidentes de debilidad económica. La estrategia de exterminio y desarticulación del movimiento zapatista se puso en juego a partir del 9 de febrero de 1995 y el avance militar.

Desde entonces y hasta poco antes de la elección del año 2000 está claro que la decisión del régimen fue la destrucción del movimiento rebelde. Esta estrategia fracasó parcialmente. El objetivo de desarticular y exterminar al movimiento no fue posible debido a la enorme y masiva capacidad organizativa y de resistencia zapatista, a su intensa capacidad mediática, y al apoyo internacional y nacional que se había creado alrededor del zapatismo.

Pero la estrategia funcionó en un aspecto: aislar y marginar su influencia sobre el sistema consolidando lo que podríamos llamar un pacto de las fuerzas moderadas de la clase política.Esto se logró con una estrategia de incorporación de la izquierda aceptable para el sistema político. Apenas unos años antes el régimen combatió con toda su fuerza a la izquierda institucional. En 1996 sin embargo, los llamaba al diálogo y la negociación. Mientras en San Andrés el régimen simulaba el diálogo con los rebeldes para una reforma radical y estructural del Estado, en las calles de Bucareli, se negociaba el pacto para que las fuerzas políticas tuvieran las condiciones para acceder al Estado. Un año después de esas negociaciones y de una nueva reforma electoral, el Partido de la Revolución Democrática, por primera vez con recursos suficientes para enfrentar al partido oficial y por primera vez con acceso a medios electrónicos y masivos de comunicación, ganaba la elección a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Era un momento de euforia para la izquierda aglutinada en ese partido. Muchos de ellos y ellas habían enfrentado al régimen y luchado por el poder por 5, 10, 20 o hasta 30 años. Mientras en la Ciudad de México había abrazos y festejos, repartición de puestos y designaciones de asesores, en Chiapas, muy lejos de ahí, se preparaba la masacre de Acteal y el terror de la muerte y el exterminio con la guerra de baja intensidad. Una vez más, el régimen –pero por última vez- lograba sortear la crisis temporalmente con una estrategia de represión y cooptación. Para unos, acceso al Estado, al Congreso, a recursos económicos. Para los otros, una estrategia de exterminio que dejó un caudal de muertos y perseguidos.

Sin embargo, la del régimen era una victoria temporal. Había creado las condiciones que aseguraban la estabilidad del sistema político en su conjunto, pero también había permitido que dos grupos, que dos facciones que habían estado fuera de la estructura del poder entraran al Estado. Lograba sin embargo, atraer a la izquierda a las reglas del sistema democrático liberal con todos sus beneficios, pero también con todas sus limitantes. La victoria real del régimen fue integrar al PRD al sistema institucional y que paulatinamente se fuera alejando de las clases y movimientos verdaderamente peligrosos, obligándolos a someterse al marco institucional liberal-democrático y con ello alargando la vida del sistema político y permitiendo su estabilidad así como un reordenamiento de las elites DENTRO de un marco cupular, alejando las posibilidades de una fractura sistémica que permitiera que otras fuerzas más peligrosas para ellos actuaran.

La dirigencia del PRD en su conjunto acudió gustosa a esa inclusión y junta con ella una oleada de dirigentes de organizaciones y movimientos sociales que corrieron a insertarse en el recién abierto Estado abandonando a su suerte a las lucha de abajo y aislando a TODO lo que quedara fuera del pacto de los moderados de los tres partidos que integran al sistema.

El PRD convencido de una transición pactada, acudió al acuerdo sistémico de incorporación al Estado y con ello selló la última etapa del viejo régimen que había optado por incorporar a la derecha y a la izquierda institucionales. Estos dos nuevos grupos no tardarían en volverse poderosas elites políticas que buscarían a toda costa volverse hegemónicos. Se lograba con ello consolidar que la disputa política se diera entre las cúpulas partidarias y no entre los movimientos antisistémicos y la elite. Se formaba, por así decirlo una relación central al interior de las elites y marginalizaba al resto de los movimientos, condenándolos a una relación que podríamos llamar periférica. Digámoslo en pocas palabras: se pusieron de acuerdo ellos traicionando y dejando afuera a todos los demás. A eso le llamaron transición a la democracia.

Las otras cúpulas políticas recién incorporadas al Estado, no sólo se convirtieron rápidamente en poderosas elites burocráticas sino en jugosas redes de acceso al poder económico estatal. Partidos y gobiernos de derecha e izquierda son fuentes de control piramidal de una gigantesca red jerárquica burocrática pero también una red transversal para que el poder económico se reproduzca. Si antes el régimen era una red piramidal y jerárquica, ordenada, que aseguraba la estabilidad integrando y ordenando a las elites económicas y políticas en disputa, hoy el sistema político es una multiplicidad de redes –igual de jerárquicas, y piramidales- en competencia. La batalla no sólo es entre facciones en disputa sino también al interior de ellas. La nueva derecha y la nueva izquierda institucionales, así como el partido del régimen en retirada tienen profundas divisiones internas. Creer que estas son disputas doctrinarias o ideológicas es lo menos de decir, estúpido. Son batallas de poder, por articularse al grupo que pueda consolidar una nueva hegemonía.

El candidato “ de la izquierda” utilizó al máximo esta batalla de corrientes y facciones entre la elite política y uno de los factores que influyó en el caudal de votos en la elección de julio a favor de López Obrador es haber tejido minuciosamente una red de desprendimientos del viejo régimen, haber utilizado la división entre salinistas y zedillistas, (Camacho, Monreal, De la Fuente) haberse aliado con sectores descontentos del príismo en búsqueda de poder (Zeferino Torreblanca, Jaime Sabines, Vega Galina, Guadarrama) y sectores minoritarios de poder que deseaban crecer (convergencia por la democracia). Al parecer, la estrategia fue exitosa pero no suficiente para consolidar un grupo que ganara las elecciones.

Esa integración, sin embargo, era una coalición de interés por el poder. Sin el elemento aglutinador –la presidencia- muy pronto todos sus “aliados” han comenzado a desarticularse y acomodarse en la nueva conducción calderonista. La batalla de arriba deja más débil de lo que se piensa a la izquierda institucional, deja cuestionada a la derecha gobernante y a la defensiva al partido del viejo régimen. Divididos, cuestionados entre sí y en batalla permanente por lograr la hegemonía y más espacios de poder estatal. Esa es la disputa de arriba al interior de la clase política.

III. el poder económico dominante en disputa.
El último elemento que mantenía la cohesión de la vieja hegemonía era su capacidad estratégica para complacer a la burguesía nacional a la vez que esta se mantenía aliada de la elite burocrática que dirigía al país. Esto era posible por el momento mundial que se vivió a lo largo de 50 años hacia el desarrollo endógeno, la guerra fría, y los estados de bienestar. Era posible además porque el poder económico “nativo” mexicano era lo suficientemente grande para obligar a la burocracia gobernante a darle concesiones, pero lo suficientemente débil para no insubordinarse ante la elite burocrática representada en el viejo partido-Estado.

Por lo demás, durante varias décadas el poder económico no tuvo objeciones graves a la conducción que le aseguraba su crecimiento. La estabilidad se lograba por las concesiones populares a las masas controlada por el Estado pero también por la alianza de la elite burocrática con el desarrollo capitalista mexicano que nunca se detuvo. Con una mano se daban concesiones masivas y con la otra se aseguraba la reproducción y la acumulación capitalista.Pero estas condiciones se desestructuraron, desarticularon y erosionaron a partir de la década de los 70, confluyendo con el crecimiento de los movimientos democratizadores y antisistémicos en México y con la llegada del neoliberalismo.

Primero, las condiciones de acumulación capitalista cambiaron globalmente. Después el régimen dio señales confusas sobre su relación hasta ese momento armónicas con los poderes económicos locales (la nacionalización de la banca, las crisis económicas consecutivas). Pero quizá lo más importante es que las empresas dominantes habían comenzado un acelerado proceso de crecimiento que durante los 80 y 90 se consolidaría gracias a las reformas estructurales neoliberales. La elite económica se transnacionalizó y construyó imperios oligopólicos que le dieron un poder sin precedentes. [4]

Si antes la elite guardaba silencio y era precavida en su actuación política, el poder que hoy tienen los hiperpoderes económicos dominantes les permiten ser un actor que no quiere ni tiene porqué subordinarse al poder político. Más bien hoy tienen el tamaño para subordinar al poder político a sus intereses. Los grupos económicos dominantes empezaron a jugar desde hace tiempo políticamente, pero al contrario de lo que asegura la propaganda de la izquierda institucional el poder económico en México no es un bloque homogéneo. Con la erosión del viejo régimen y con el creciente poder de la elite empresarial, existen al menos tres contradicciones al interior de la burguesía “nacional”.

La primera de ellas es la posición en la pirámide de la acumulación que juega cada grupo económico. El neoliberalismo enriquece enloquecidamente a una elite, pero los damnificados no son sólo las clases populares sino también los medianos empresarios, muchos de ellos arrasados por la apertura comercial y otros disminuidos en su capacidad y poder. Estas franjas descontentas por supuesto quieren escalar en la pirámide de la acumulación y juegan local, regional y nacionalmente frente a las facciones políticas en disputa por una nueva hegemonía. Y no juegan de sólo un lado de la“geometría política” de la clase política sino con todas las facciones en disputa incluyendo a la llamada izquierda institucional porque esta ya es parte del Estado y gobierna un enorme segmento del país.

Hay entonces una división entre el empresariado dominante y aquel que anhela serlo, este último, ávido de ser beneficiado por las estructuras partidarias de todos los colores y por los gobiernos locales y estatales de todos los partidos en todas sus necesidades publicitarias, de infraestructura, de abastecimiento. Así, este empresariado en ascenso busca a las clases políticas todas y es probable que para muchos de ellos su campo de acción sea el mercado “interno”, porque todavía no tienen el tamaño global de la elite económica en México.

El caso Ahumada representa esta vinculación “íntima” entre el empresariado en crecimiento y la clase política, que en este caso fue la izquierda. Ahumada[5] es la regla y no la excepción en toda la clase política incluyendo a la izquierda partidaria.

La segunda disputa es la disputa capitalista tradicional. Es decir, una disputa por los mercados o por acaparar monopólicamente un servicio, un sector o un producto. Es decir, la competencia, muchas veces, regulada por el Estado. La disputa que hemos visto en México en los medios de comunicación en contra de los monopolios, no es una cruzada por el libre mercado, ni contra los privilegios de la elite económica. Es una disputa comercial que es llevada al ámbito político. Los grupos que desean abrir un mercado atacan al grupo económico dominante tratando de modificar la estructura legal que le permite su crecimiento y su acumulación sin freno. Los grupos dominantes se resisten a perder su poder y también juegan políticamente. Esta es una disputa no por ser favorecidos por las clases política sino por controlar a las facciones políticas para cambiar, mantener o acelerar las reglas estatales que favorecen la acumulación de unos y no de otros. A esto debemos sumarle la disputa de burguesías “no mexicanas” y la presión de sus gobiernos por modificar las reglas estatales. La guerra verbal entre el titular del Banco de México y el magnate Carlos Slim representa esta disputa de mercados y reglas institucionales para la acumulación. [6]

Pero en la guerra por lo mercados han aparecido lo que yo denominaría empresarios radicales en ascenso. Este segmento de nuevos empresarios “radicales” en ascenso disputan sus diferencias con armas. Son la ultra del empresariado. Es el narcotráfico. Más que buscar concesiones de los gobiernos o controlar las reglas institucionales que controlan los mercados, estos empresarios radicales necesitan comprar la protección que asegure la reproducción y acumulación de sus empresas. Es decir, tienen una estrategia una tanto distinta al de empresarios en ascenso y al de los poderes económicos dominantes. Este segmento necesita comprar la protección de mandos medios y bajos de TODAS las policías donde sus empresas se desarrollan.

Así que requieren jugar políticamente con las facciones políticas en disputa de forma local, porque unas u otras son más fáciles de controlar en una zona, en un municipio, en un estado y otras en otros lugares. Así, el narcotráfico trata de controlar e infiltrarse en capas bajas, locales y regionales de la clase política toda. Y hasta ahora lo ha logrado con gran éxito. Sin embargo como cualquier capitalista los narcotraficantes buscan controlar cada vez más mercados y esto lo hacen a balazos.

En México esta disputa ha dejado más de 2000 muertos durante 2006 mientras municipios, regiones y estados gobernados por todas los partidos se cruzan de brazos porque sus mandos policiacos ya han sido comprados para que las empresas que comercian estupefacientes logren impunidad total. La narcopolítica es una necesidad del mercado.

Por último, la tercera división es el tipo de relación ideológica del empresariado dominante con las facciones políticas en disputa. Hay dos tendencias entre el empresariado. Algunos de ellos son fieles a sus alianzas con algún partido o grupo político particular. (por ejemplo el grupo MASECA con su larga lealtad al PRI y su ambigua relación con los Salinas, o el grupo Industrial Alfa, ligado a los legionarios de Cristo y al Partido Acción Nacional). Pero hay una segunda tendencia entre el empresariado, más flexible, que trata de estar por encima de las facciones políticas, incidiendo en cada una de ellas y permitiendo que gobierne uno u otro porque saben que tiene el poder suficiente para arrodillar a cualquier gobernante. Por eso es que Lorenzo Zambrano, el segundo empresario más poderoso en México[7] se pudo dar el lujo de declarar durante el proceso electoral que “López Obrador será un reto si se convierte en presidente...pero no una tragedia”.

Por eso Carlos Slim apoyó la campaña del candidato de la izquierda con una aportación de 94 mil dólares, pero entregó una cantidad similar al resto de los candidatos. Por ello Emilio Azcárraga declaró que “la democracia vende bien y hay que apostar por ella, (porque) la democracia...es un gran cliente para la televisión.

El “candidato de los pobres” sabiendo que no se puede gobernar sin estos ricos, impulsó toda una estrategia para utilizar estas divisiones y asegurar si no el apoyo, al menos la anuencia del poder económico en México. Para construir una nueva hegemonía no basta el voto de sectores populares y clases medias, se requiere necesariamente de un segmento del poder económico dominante.

Andrés Manuel López Obrador sabía desde hace mucho esto y trató de aprovechar todas las divisiones al interior de las facciones políticas en disputa y los grupos económicos en guerra por mercados, reglas estatales y favores gubernamentales impulsando toda una estrategia de acercamiento al poder económico. Les envío más de 400 cartas personales a la elite económica asegurándoles que mantendría la estabilidad macroeconómica y que no afectaría sus intereses. Impulsó varias reuniones a puerta cerrada con muchos de ellos. En una veintena de ocasiones durante su campaña aseguró que “no estaba contra los empresarios honestos”. Y hasta en su programa alternativo de nación hizo afirmaciones enteramente dirigidas al poder económico: “no sería sensato alterar el orden macroeconómico: debe haber disciplina en el manejo de la inflación, el déficit público y las deudas interna y externa, así como mantener estabilidad en otras variables…(ya que) la nueva estrategia económica debiera considerar, antes que cualquier otra cosa, el manejo técnico, no ideológico, de la política económica”.[8] Incluso para aquellos que buscan abrir al mercado energético, en su programa, les envió un guiño: “pero tampoco deberíamos descartar que inversionistas nacionales, mediante mecanismos transparentes de asociación entre el sector público y el privado participen en la expansión y modernización del sector energético”. [9]

Desde el gobierno del Distrito Federal trató de aliarse con la industria de la construcción, con el sector turismo y otros sectores medios y altos del poder económico. Todo su gobierno fue una gran campaña electoral. Todas sus acciones de gobierno estuvieron encaminadas a lograr el beneplácito del poder económico. Inclusive las populares tarjetas electrónicas destinadas a ancianos y madres solteras terminan beneficiando a las empresas de autoservicio, que son parte de la cúpula del poder económico en México.Esta agresiva estrategia, tuvo éxito. Un par de meses antes de la elección los empresarios ya comenzaban los acercamientos con el próximo presidente “de izquierda” y muchos se resignaban sabiendo que podían sortear esta conducción política bien porque tienen el suficiente poder para imponerse o bien porque el propio candidato y su programa NO SIGNIFICAN ningún peligro para su reproducción económica.

Sin embargo, el candidato conservador, Felipe Calderón, articuló a los segmentos duros (que tienen lealtad política) e impulsó una agresiva campaña que argumentaba lo contrario. Ensoberbecido por el inminente triunfo, López Obrador no aceleró sus alianzas con sectores empresariales dudosos. Su larga estrategia de alianza con los poderes dominantes se debilitó y fue insuficiente. Calderón supo aprovechar esa debilidad. Una vez que Calderón es presidente “oficial”, los sectores que siempre guardaron lealtad a la derecha brindan por su triunfo y los sectores flexibles que no veían con malos ojos a López Obrador e incluso algunos que le dieron su apoyo corren a acomodarse con el nuevo grupo en el poder, incluyendo a todos los gobernadores del PRD.

El poder económico se acomoda con todos los gobernantes, de cualquier ideología siempre y cuando no sean un obstáculo para la acumulación. Creer que las disputas entre los empresarios pueden ser una alianza para la izquierda es una posición pragmática pero también ineficaz. No hay empresarios progresistas. Creer en el acuerdo y la alianza con ellos desde la izquierda es, lo menos de decir, ingenuo y también, estúpido.

EL PRD y el candidato de los pobres centraron su estrategia de crecimiento en organizar un electorado de centro basado en las disputas entre las facciones políticas y los grupos económicos. Al perder la cohesión de la posibilidad del poder presidencial, ese electorado de centro, sumamente moderado, le da la espalda a López Obrador y se acomoda con calderonistas, príistas y perredistas que ya gobiernan.

IV. La disputa en el núcleo del sistema.
Tenemos entonces que numerosos grupos de poder han entrado en una batalla a muerte por la reproducción, conducción y hegemonización del sistema político y económico en México. Esta batalla, una vez desarticuladas y erosionadas las reglas del viejo régimen posrevolucionario, se somete a unas débiles reglas institucionales de la democracia liberal. Esta disputa por una nueva hegemonía mantiene inestable al sistema en su conjunto. Esta disputa tiene efectos y tiene dos posibles salidas.

El efecto primordial de la batalla es que esta es una disputa que está destruyendo lo que queda de Estado y de Nación. Es una batalla depredadora por mercados y fracciones del poder estatal. Esa guerra, por poder y por dinero, como cualquier guerra, destruye todo a su paso, excepto el poder de la elite. Porque esta batalla puede reordenar a las facciones en disputa pero NO AFECTA la reproducción general sistémica, es decir al sistema de depredación capitalista.

Mientras la batalla de arriba se realiza, el modelo de explotación, represión, desprecio y despojo continúa. Esta batalla entre unos y otros puede resultar de una manera u otra, pero el sistema de dominación continúa sin freno destruyendo pueblos, comunidades, ecosistemas y culturas.

Esta guerra se desarrolla al interior del núcleo del sistema y en la cúspide de las clases políticas y económicas. Es, diciéndolo ortodoxamente una lucha intra-burguesa. Poco importa si una o varias cuentan con apoyo popular. No sería la primera vez en la historia de México que masivamente se apoyara a elites que no necesariamente representan a los de abajo, con tan malas experiencias y resultados históricos. Creer que esa batalla es la nuestra, es un sinsentido. Todos los que lo creen, sólo orbitan alrededor del núcleo del sistema, a la cola de una disputa a la que no están invitados.

Esta disputa irracional, destructiva, es la prioridad de los de arriba. Para ellos dominar y controlar y ganar en la batalla de arriba es su máxima prioridad. La de todas las facciones y grupos. Consolidar una nueva hegemonía, una nueva dominación y por tanto nuevas reglas de reproducción política y económica es su necesidad más urgente. Le temen a las luchas que desde la periferia del sistema y desde abajo se vuelven cada vez más peligrosas. Pero en su balance estos son peligros secundarios, al menos por ahora. Por eso, el desprecio y la soberbia con que desde arriba se mira a las luchas de abajo. Por eso, al menos por ahora, la batalla no es frente a frente entre los de abajo y las elites.

Esta guerra de arriba, sin freno alguno, deslegitima, erosiona y golpea las propias reglas que según ellos son la forma de dirimir sus conflictos. Es decir, las reglas del liberalismo político al que todas las facciones políticas dicen supeditarse y al que todos los grupos económicos dicen subordinarse. Erosionan por tanto la legitimidad y la legalidad de lo que queda del Estado. Y si a eso sumamos que las reglas formales del viejo régimen no se han ido del todo en el aparato estatal, ello provoca la peor crisis política en México desde hace 100 años.

A esta batalla los de arriba y sus voceros le llaman democracia. Nosotros le llamamos crisis de la hegemonía dominante.Esa crisis tiene dos salidas: la primera de ellas, quizá la más factible, es que las elites logren ordenar un nuevo grupo dominante, con pequeñas reformas que estabilicen al sistema en su conjunto. Reformas lo suficientemente grandes para cohesionar y consolidar a las elites a través de reglas liberales democráticas (los intelectuales dirían democracias consolidadas), pero lo suficientemente pequeñas para no poner en riesgo la reproducción del sistema político y económico.

Por eso, los locutores, los intelectuales, los medios de comunicación, los partidos políticos, los empresarios, todos, hablan de reformas electorales y de otras modificaciones que permitan sobrevivir al sistema político dominante. Todos gritan y vociferan por volver a la estabilidad porque saben del peligro que significa que el sistema se debilite aún más. Por eso esa fuerza centrípeta es enorme y atrae ya, a casi todo el aparato de la izquierda partidaria.

Toda ideología de la obediencia a ese sistema político y económico dominado por las elites sólo ayuda a fortalecerlo. (y de ello hablaremos en la siguiente parte de este texto). Toda acción que busque reformas a ese sistema (el de ellos) puede, en efecto, lograr ciertas mejoras generales, a riesgo siempre, de perpetuar, alargar y legitimar al sistema dominante, cuyos dueños están en disputa, divididos, sin consenso y sin hegemonía.

Pero hay una segunda posibilidad. Mucho más lejana, difícil y riesgosa. A pesar de que como nunca en la historia las elites tienen más poder y dinero, quizá nunca como antes estuvieron tan divididas entre ellas – que es lo que hemos explicado en este texto- . La división hace que su propia ideología dominante se debilite. Y he aquí que en los últimos 15 años los movimientos antisistémicos y democratizadores han venido creciendo, madurando. Muchas veces silenciosamente. Muchas veces a contracorriente.

La coyuntura –temporalmente- ofrece una oportunidad, un breve intervalo de unos años en el que las elites se encuentran más divididas que nunca. Construir la(s) fuerza(s) que desde la periferia del sistema y desde abajo puedan desarticular la batalla de arriba y sus reglas, desarticulando su poder de dominación es una segunda posible salida a la crisis.

Por eso es la hora de las definiciones y las estrategias se bifurcan de forma irreconciliable. Concentrar nuestra energía, nuestra fuerza, nuestra acción en una salida desde arriba que estabilice al sistema, y a la dominación o intentar construir desde abajo y a la izquierda y desde la periferia del sistema.

Hay que desarticular al poder dominante tanto político como económico, no pactar con él. No desde una visión ideológica o una estrategia antisistémica preestablecida. Estoy seguro que la única salida para la sobrevivencia de los pueblos, del mundo y de la naturaleza es arrasar con el poder dominante, a pesar de que hoy todo nos indique que eso no es posible.

Desestructurar la dominación y no hacerla más vivible –para las clases medias- son las opciones que hay para elegir.

Todo análisis de lo posible y de lo inmediato es en realidad una ideología de la estabilidad y de la conservación. Hacer todo lo que sea posible para acercarnos a ese objetivo, por más lejano que parezca es una decisión que muchos hemos tomado a pesar que corremos el riesgo de fracasar y postergar por mucho tiempo cualquier posibilidad de emancipación.

Para muchos, el camino está claro. Es abajo y a la izquierda. El camino es desmontar la explotación, el desprecio, el despojo y la represión pero también al sistema político que lo hace posible. Desarticular al poder dominante pero también la ideología que permite su poder y su cohesión. La alternativa es abajo y a la izquierda.

Diciembre 2006.

[1] Enrique Pineda es egresado de la carrera de sociología, integrante de jóvenes en resistencia alternativa. Organización adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona e integrante de la Otra Campaña iniciativa del EZLN.

[2] Hablamos aquí de hegemonía en la vertiente de Antonio Gramsci, no sólo como la capacidad de dominación sino también por la capacidad de convencer, de establecer consensos y de generalizar la propia concepción del mundo.

[3] Véase el trabajo de Guillermo Trejo, investigador del CIDE, Las Calles, las montañas, las urnas: notas sobre la participación social y la transición a la Democracia.

[4] Los 10 grupos económicos dominantes en México son esencialmente empresarios “mexicanos” que han impulsado una agresiva estrategia de trasnacionalización y de monopolización en cada sector que actúan.

[5] Carlos Ahumada recibió obras del Gobierno del Distrito Federal, y entregó miles de dólares en la mano a varios colaboradores cercanos a López Obrador, que fueron grabados por él mismo y luego entregados a los medios masivos de comunicación en lo que se conoce como videoescándalos durante 2004.

[6] La reciente disputa entre el Director del Banco de México, el empresario Carlos Slim y hasta el saliente secretario de hacienda Gil Díaz, apareció en todos los medios de comunicación en México.

[7] Accionista mayoritario de CEMEX, una empresa cementera que primero se adueño de una buena parte de las productoras mexicanas, para luego saltar a una expansión dominante en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos con una acelerada renovación tecnológica.

[8] López Obrador Andrés Manuel. Un proyecto alternativo de nación. Pag. 30.

[9] Ibidem (pag. 42)

JOVENES

la jornada 23 de diciembre de 2006

Arturo Alcalde Justiniani
Nuevas respuestas a viejos problemas

La Navidad y el final de año conllevan un mensaje de revista de acciones y renovación. Si tuviéramos que definir el ambiente habría que reconocer la sensación generalizada de incertidumbre, encono social, creciente desconfianza hacia las instituciones públicas por su incapacidad para superar la pobreza, temores de represión y, en contraste, también el surgimiento de nuevas formas de expresión y organización que reclaman justicia y equidad.

La incertidumbre permea todos los espacios, incluye la inseguridad personal y familiar con motivo de la creciente delincuencia e impunidad, cotidianamente narrada por sus víctimas, así como lo más estructural, relacionado con la ausencia de empleo y salario dignos, degradando el presente y futuro de la mayor parte de la población. El tradicional esfuerzo de los padres por apoyar a los hijos en obtener un título universitario no garantiza, como en los viejos tiempos, la posibilidad de lograr un espacio en el mercado laboral; el escenario más probable para los jóvenes de hoy es convertirse en víctimas de la precariedad, la informalidad y el changarrismo. Por tanto, los padres deben incluir hoy en sus preocupaciones el futuro de sus vástagos adultos.

Estas condiciones que abarcan al país en su conjunto son agravadas por el desprestigio de las instituciones políticas, incluyendo los partidos, legisladores y órganos electorales, sometidos todos a la lógica de la consigna, de la cuota, de la autoprotección y complacencia, cada vez más lejanos de los intereses de aquellos que dicen representar. Preocuparse en serio por el bienestar de los demás parece tarea de ingenuos o despistados.

La incertidumbre se amplía cuando se observa que la salud, la seguridad social, las instituciones de educación pública y la cultura quieren ser sometidas a presupuestos raquíticos con obvias tendencias a la privatización, lo que por definición conlleva la exclusión. En contraste, un pequeño sector privilegiado engorda sin límites sus alforjas como resultado de la especulación y de negocios protegidos por sus "relaciones", incrementando así los niveles de polarización social y falta de equidad. En esta materia nos destacamos, a grado tal que los organismos internacionales que dieron la receta para llevarnos a los resultados actuales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, advierten irónicamente sobre la necesidad de un cambio de rumbo: "Tanta injusticia es peligrosa y asusta a los inversionistas", dicen. El progreso y la modernización son postulados vacíos de los interesados en convencernos que no debemos variar el paso. A su juicio y conveniencia, sólo este mundo es posible.

No aparece en el panorama presente alguna institución con liderazgo moral suficiente para favorecer los cambios; no sólo las instituciones políticas están desprestigiadas, corren la misma suerte los órganos de justicia, incluyendo la Suprema Corte, cuyos integrantes se ven identificados con compromisos políticos demasiado ocupados en temas superfluos. La misma condición agobia a la justicia de barandilla que el ciudadano sufre cotidianamente, cuando debe acudir ante una agencia del Ministerio Público o a desahogar un juicio normalmente condenado a largos años de duración. Sería muy fácil levantar un listado de instituciones cuestionadas. Los sindicatos son otro ejemplo evidente, 90 por ciento de ellos son falsos; jamás será posible una reforma laboral que valga la pena si se pretende el aval de los viejos liderazgos; alguien decía que es como pretender reformar el Código Penal al gusto de los delincuentes. Las formas tripartitas de representación, incluyendo tribunales y comisiones nacionales, entre ellas la de salarios mínimos, se reducen a meras simulaciones; el vergonzoso incremento pactado por debajo de la inflación es muestra de ello. No hay árbitro confiable.

En otros países, en época de crisis, las iglesias actúan como promotoras de valores y los medios de comunicación coadyuvan para elaborar el diagnóstico y el diálogo colectivos. En México nuestras instituciones religiosas son en general conservadoras, no tienen agenda social y carecen de liderazgo intelectual para promover cambios de fondo. Los medios de comunicación libres son objeto de acoso; se ha impuesto la voluntad de las corporaciones, como el duopolio televisivo, con la complacencia del Estado, y para muestra tenemos la ley Televisa, aprobada este año, sello ruin de esta complicidad. Hoy, los pocos medios independientes y los periodistas que ejercen su oficio con libertad navegan a contracorriente, convirtiéndose en verdaderos gigantes en favor de la democracia y los derechos humanos fundamentales, aquellos que creíamos alcanzados desde hace un siglo.

Pese a todo lo anterior, frente a la incertidumbre y la desconfianza, se ven luces de salida expresadas en formas colectivas y autogestivas de organización que no responden al esquema tradicional de acción; es el caso de las movilizaciones populares contra el de- safuero, la defensa de los trabajadores mineros en contra de la intromisión estatal y patronal, las luchas regionales en defensa de los recursos naturales, especialmente del agua; las redes sociales con reclamos propios, con gran capacidad de sorprender, como la movilización oaxaqueña. No está claro aún la forma en que esta efervescente energía social logre traducirse en alternativas a los problemas de nuestra sociedad, lo que es evidente es que nos obligan a actuar con base en nuevas categorías. La refundación de una izquierda moderna, progresista, tolerante y viable debe ser parte de esta necesidad de cambios. Especialmente los jóvenes están construyendo estas nuevas respuestas a los viejos problemas.