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LE NOUVEAU GOUVERNEMENT MEXICAIN EST ENTRE EN GUERRE SAINTE CONTRE SON PROPRE PEUPLE. ARRESTATIONS ARBITRAIRES D'HOMMES POLITIQUES COMME DE SIMPLES PASSANTS QUI AVAIENT LE MALHEUR DE SE TROUVER AU MAUVAIS ENDROIT AU MAUVAIS MOMENT, GENERALISATION DU VIOL DES PRISONNIERES, DE LA TORTURE Y COMPRIS SUR DES ENFANTS DE HUIT A DOUZE ANS , CENSURE DE TOUTE OPPOSITION... LA LUTTE NE FAIT QUE COMMENCER. El nuevo gobierno mexicano a entrado en guerra santa contra su propio pueblo. Imposición, traición, doble discurso, ruptura del pacto social, ningún respeto por los derechos humanos con la consiguiente tortura, prisión, muerte de luchadores sociales e inocentes. Censura y desprecio por la cultura y la educación.... LA LUCHA COMIENZA.
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jeudi 18 septembre 2008

Algo de lo que se ha escrito sobre Morelia

Ante la barbarie, respuesta improcedente

La noche del lunes pasado, durante la celebración del 198 aniversario del inicio de la Independencia, varios artefactos explosivos fueron activados en la repleta plaza Melchor Ocampo, de Morelia, Michoacán. El saldo del atentado es, según cifras de la procuraduría estatal, de siete muertos y más de un centenar de heridos.

El ataque, abominable desde cualquier perspectiva, constituye un nuevo escalón en la barbarie que sacude al territorio nacional, en la medida en que ha tomado como objetivo a personas inocentes y ajenas a los conflictos entre organizaciones criminales y a las pugnas entre éstas y las corporaciones de seguridad pública.

Si se considera que este atentando artero contra civiles fue perpetrado en la ciudad natal del titular del Ejecutivo federal, en el momento culminante de la más significativa ceremonia republicana y horas antes de la mayor exhibición de fuerza militar por parte del poder público –es decir, con la garantía de una cobertura informativa masificada e instantánea–, es inevitable percibir en esta atrocidad tanto la intención de provocar un impacto mediático de gran escala en todo el país como la carga simbólica de un inequívoco mensaje de desafío a las más altas instancias del Estado.

La sociedad se encuentra ante un hecho delictivo de extremada violencia que escapa, al parecer, a la lógica tradicional de disputas territoriales, venganzas y ajustes de cuentas en el seno de la delincuencia organizada, y asiste al surgimiento de ataques homicidas perpetrados sin otro propósito que causar pánico y zozobra en la población y en las autoridades.

En el desfile militar de ayer, en un discurso fuera de programa, Felipe Calderón Hinojosa formuló severas descalificaciones contra los autores del atentado, lo vinculó de alguna forma con la fractura política que vive el país, exhortó a la oposición a renunciar a sus posturas e hizo un enésimo llamado a la unidad nacional que, según él, ameritan sus estrategias contra la criminalidad. La alocución referida falló en el tono, expresó ideas erróneas y, lejos de aportar elementos para la comprensión de lo ocurrido, introdujo factores adicionales de confusión ante la opinión pública: en una circunstancia como la presente cabe esperar de una jefatura de Estado firmeza, sí, pero también serenidad y mesura en la formulación de los problemas. En cambio, los ácidos denuestos vertidos por Calderón contra los agresores criminales dejaron ver inseguridad y descontrol. Adicionalmente, por más que haya resultado tentador el empleo de la expresión “traidores a la patria” en un discurso de 16 de septiembre, llamar así a quienes, en rigor, no lo son –y no hay aquí afán alguno de exculpar a los responsables del atentado, sino reclamo de precisión conceptual–, confunde y distorsiona la percepción pública del fenómeno delictivo. Lo más preocupante del mensaje comentado es la referencia a la polarización política que afecta a la ciudadanía, como si esa división fuese un factor causal o un agravante de la escalada de violencia delictiva y como si, para erradicarla, bastara con que la oposición depusiera sus diferencias con la administración actual.

La fractura referida, hay que recordarlo, no empezó antenoche en el Zócalo capitalino, sino en las postrimerías del foxismo, cuando el régimen intentó impedir por todos los medios –legales e ilegales– la llegada al poder de un proyecto alternativo de sociedad y de país, y se profundizó en el desaseado proceso electoral de julio de 2006, que culminó con la conformación de una presidencia impugnada por un tercio del electorado y deficitaria en legitimidad. El colapso de la seguridad pública y la ofensiva de la criminalidad, en cambio, son resultado de la desintegración social causada por el ciclo de gobiernos neoliberales todavía vigente y por la falta de visión y pericia de la actual administración.

El movimiento opositor al que Calderón Hinojosa exhortó ayer a la claudicación es, sin embargo, diametralmente opuesto a la salvaje violencia delictiva que se hizo notar en Morelia: mientras que ésta sembraba la muerte, el dolor y el pánico en la plaza central de esa ciudad, los seguidores de Andrés Manuel López Obrador hacían gala de civismo y espíritu pacífico en el principal espacio público de la ciudad de México, cercado por las fuerzas federales de seguridad, y que, sin embargo, fue ocupado, utilizado y desalojado en completo orden y disciplina por los integrantes de la resistencia civil. No hay razón ni justificación, por lo tanto, para mezclar, en una misma alocución, asuntos tan distintos e inconexos como las contiendas políticas en curso y el sangriento acoso de la criminalidad organizada.

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Astillero
Julio Hernández López

Una primera lectura de lo sucedido la noche del 15 en Morelia apunta sin duda a Felipe Calderón como el blanco político escogido. Fue en su tierra natal (donde, además, residen varios de sus familiares) y donde 10 días después de haberse hecho del poder había arrancado la llamada “guerra contra el narcotráfico” (11 de diciembre de 2006, cuando el “gabinete de seguridad” anunció la Operación Conjunta Michoacán, primer paso de lo que sería la actual “guerra contra el narcotráfico”). Y fue virtualmente a la misma hora en que ese político cumplía con la ceremonia oficial del grito de Independencia, en un Zócalo que una hora atrás había escuchado un discurso opositor reiterativo que sin embargo constituyó por sí mismo la confirmación de que el poder real no está en los recintos oficiales.

Pero la estrategia del gobierno de facto pasa por convertir todo error en virtud y toda desgracia social en oportunidad de legitimación. Sonriente, casi triunfador, Calderón es capaz de convocar a un concurso nacional de detección del trámite más inútil de los que su gobierno impone a los ciudadanos, como si él fuera ajeno a lo que sucede, una especie de ONG con domicilio provisional en Los Pinos para recibir donaciones y reclutar voluntarios para luchar contra los abusos del poder establecido. En ese tenor, lo más grave ha sido la transmutación de episodios dolorosos en estrategias políticas perversas: el asesinato del hijo secuestrado de un próspero empresario fue utilizado para promover la aparición y movimiento de una fuerza social de clase media y grupos derechistas que sin programa ni organización política ayudaron a sustituir en la agenda política el tema de la defensa del petróleo por el de la lucha contra la inseguridad pública.

Y, ahora, la peculiar nueva gradación de los ataques armados de ciertos narcotraficantes (¿por qué o para qué habrían de atentar contra población inocente?, ¿cuál es la ganancia esperada de quienes hasta ahora han actuado con cierto éxito, para sus propósitos, mediante mantas informativas y ataques directos a policías y militares?) es utilizada por el habitante provisional de Los Pinos para convocar a los mexicanos a cerrar filas en derredor de su gobierno, un gobierno largamente impugnado por su origen electoral fraudulento, por la división social que impuso, por las políticas altamente dañinas para el interés nacional que impulsa y, además, por haber sumido al país en un baño de sangre a causa de una “guerra” contra el narcotráfico que él determinó por sus intereses específicos de militarizar al país (para así tomar control de él, aunque sólo fuera por las armas sacadas a las calles, y para estar en condiciones de enfrentar revueltas o protestas sociales), de servir a los planes estratégicos de Estados Unidos y, también, de establecer nuevas reglas de mercado, con nuevos gerentes nacionales y regionales, en el negocio imparable de las drogas.

La pretensión felipista de aprovechar los sucesos trágicos de Morelia para abonar sus tierras sin títulos válidos queda de manifiesto en el discurso que ayer pronunció ante el Ángel de la Independencia. No hubo ningún asomo de autocrítica en relación con una “guerra” tan mal llevada y planteada que hoy ha comenzado a pagar masivamente víctimas inocentes. Lo que más importó al comandante en jefe del Ejército Mexicano fue insistir en la importancia de que haya unidad nacional, “sin importar creencias, sin importar posiciones ideológicas”, una unidad “sin excepción ni cortapisa”, en la que no haya lugar para quienes “pretenden sembrar el miedo o el desaliento para satisfacer ambiciones o intereses personales o de grupo”. Las palabras de Calderón parecerían dirigidas más a las contiendas políticas, partidistas y electorales, y en especial en la lucha cerrada en defensa del petróleo que mexicanos decididos han anunciado: “La Patria, La Patria exige la unidad nacional, unidad que supone un repudio unánime y sin matices a tan repudiables hechos, unidad que implica dejar ya a un lado acciones o intereses que buscan dividir a los mexicanos”. Declarado por sí mismo intérprete y vocero de La Patria, el predestinado Calderón dejó en claro, enseguida, que si habla a nombre de ella es porque, en realidad, ella ha encarnado en él (La Patria soy yo: letrero de ganga en un sillón Felipe XIV): “Unidad que asume el hecho de que toda la fuerza de los mexicanos, concentrada en las instituciones que lo representan (‘Yo soy el representante, yo, yo’, grita entusiasmado un ciclista fallido a mitad de esa frase), y en el Estado que organiza a la Nación, se aboque, precisamente, a esta prioridad nacional”. ¿Guerra contra el narcotráfico o guerra contra AMLO y la defensa del petróleo?: “La Patria exige unidad en los mexicanos. Se puede discrepar pero no deliberadamente dividir y enconar. Se puede opinar distinto en la libertad que nos han heredado nuestros próceres, en el marco de libertad que el propio Estado garantiza, pero no se puede atentar contra el Estado mismo. Por eso, en nombre de la República demando a todos los mexicanos, sin excepción, en esta hora crítica, la unidad que México necesita”

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El parteaguas de Morelia

• ¡¿Y el Tío, apá…?!
• Debilidad institucional

La más peligrosa de todas las debilidades, mi estimado, es el temor de parecer débil. El fracturado (des)gobierno de Felipe Calderón, en todas sus áreas, está completamente rebasado por el tsunami de violencia, en donde los delicados acontecimientos sucedidos en su estado natal, Michoacán, en plena conmemoración del Grito de Independencia, ha manifestado el desafío que ya escaló un nivel más en esta peligrosa espiral que confirma lo escrito en este irreverente espacio hace ya demasiadas lunas: algo muy grande está por suceder en este país, donde el organizado crimen opera desde dentro de la estructura del Estado sin que el inservible Gymboree y su jefecito tomen simpáticas medidas al respecto.

Morelia, my friend, es ya un parteaguas en su mal llamada guerra, que costará muchas vidas, contra el narcotráfico, donde con los decesos de varios civiles inocentes, se abre un capítulo muy distinto que en principio derrumba el estúpido sonsonete presidencial de que la sangría de violencia sólo implicaba a operadores y/o sicarios de los diversos cárteles que, va de más decir, no respetan ni le temen a Felipe y su gobierno.

Septiembre será un mes para recordar… porque la peligrosa fiesta calienta motores. Sobre todo porque septiembre es el mes patrio y… de los mensajes que ya vienen de regreso. La reciente cronología de riesgosos acontecimientos con el sello de los traviesos ha sido, por su precisión, escalofriante.

Michoacán fue el fanfarroneado punto de partida de la dizque estrategia federal de estos imb… erbes en el poder (del evidente no poder) la cual devela 21 meses después que es errónea, equivocada, inexacta y simulada.

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Des policiers et des civils portent secours aux victimes après l'attentat à la grenade qui a frappé la foule alors qu'elle célébrait, lundi 15 septembre 2008, la fête nationale à Morelia, capitale du Michoacan. | AP/AGENCE QUADRATIN

La "guerre" entre l'Etat et les bandes organisées touche de plus en plus les civils.


Mexilios: il n'y a pas que la guerrilla o les narcos pour faire un tel acte de barbarie, il y a aussi la ultra droite..... il faut toujours penser à qui le profit d'un tel évènement?

En ce moment on n’a pas des certitudes, que des questions. Personne n’a pas revendique l’acte et les medias « officialises » repentent en boucle les succès avec des images choquants et discours lacrimogenes, lancent des mots comme : terrorisme, indignation, etc… mais font pas des vrais analyses sur le sujet.

Alors, s’il s’agit d’un crime du narco, pourquoi s’attaquer à la population civile ?

Si c’est un autre groupe pour quel motif agir de façon pareille ?

Que se joue en ce moment ? La reforme énergétique concernant à la privatisation du pétrole, propose pour l’éjectif et son parti (PAN) dont le 80% de la population est contre et si jamais les congres de l’Etat fait passer cette impopulaire reforme le mouvement civile pacifique organise pour AMLO agira pour faire respecter la volonté des majorités. Mais Calderon il est presse, il faut accomplir avec la privatisation du dernier bijou mexicaine.

Alors il se peut que la violence que le même Calderon a déclenché avec sa guerre contre le « narco », mais sans y toucher les grands capos ni le nerf financier et patrimonial des mafias fait partie de quelque chose plus grande et grave…

Que dit le Monde:



Des corps lacérés dans des flaques de sang, les sirènes des ambulances : pour la première fois, le Mexique a vécu sur son sol des scènes d'attentat terroriste qu'il ne connaissait que par les images venues d'autres pays. L'explosion criminelle de deux grenades, lundi 15 septembre à Morelia, capitale du Michoacan (centre), qui visaient la foule rassemblée lors de la célébration de la fête nationale, a fait au moins sept morts et plus de cent blessés. Cet attentat marque un tournant dramatique dans l'affrontement entre l'Etat mexicain et les bandes de narcotrafiquants qui lui disputent le contrôle du territoire.

Les deux engins explosifs - sans doute des grenades à fragmentation - ont été jetés dans la foule, peu avant minuit, alors que le gouverneur du Michoacan venait de lancer le rituel "Viva Mexico !", qui rappelle le début de la lutte pour se libérer de la tutelle espagnole. Le gouverneur Leonel Godoy, du Parti de la révolution démocratique (PRD, gauche), a vite émis l'hypothèse d'une action du crime organisé, tandis que l'armée prenait de façon préventive le contrôle d'installations stratégiques telles que les centrales électriques ou le port de Lazaro-Cardenas, sur la côte Pacifique.

Le président Felipe Calderon, du Parti d'action nationale (PAN, droite), a stigmatisé, dans un discours prononcé le 16 septembre, des "assassins sans scrupule", dont les "actes lâches" portent atteinte à la "sécurité intérieure du pays". Pour Claudio Ruz, un habitant de Morelia, "le message envoyé par cet attentat est qu'une véritable guerre commence, et l'exemple qui vient à l'esprit est celui de la Colombie", à l'époque où le narcotrafiquant Pablo Escobar a employé des moyens similaires.

Les autorités mexicaines paraissent exclure la responsabilité des mouvements de guérilla implantés surtout dans le sud du pays. Ceux-ci savent manier des explosifs pour provoquer des dégâts spectaculaires - comme l'Armée populaire révolutionnaire (EPR) quand elle a détruit, en septembre 2007, un réseau de gazoducs -, mais ont toujours évité de causer des victimes civiles.

Le lieu de l'attentat semble en revanche avoir été choisi pour défier le président Calderon, dont Morelia est la ville natale et qui a fait de la lutte contre les cartels de la drogue une priorité dès son arrivée au pouvoir, en décembre 2006. C'est aussi au Michoacan que son gouvernement a donné le coup d'envoi d'une offensive frontale contre le crime organisé, appuyée sur quelque 35 000 militaires. Les autorités revendiquent de nombreuses arrestations et la saisie de quantités impressionnantes de drogue, d'armes ou d'argent liquide, mais elles n'ont pu empêcher l'escalade de la violence entre bandes rivales, contre les forces de l'ordre, et, désormais, contre la population. On recense, depuis janvier 2008, 3 000 morts liées à cette "guerre".

Les explosions de Morelia ont été précédées de signaux inquiétants : le 12 septembre, on a retrouvé dans un parc national non loin de Mexico 24 cadavres de jeunes gens portant des signes de torture et tués d'une balle dans la tête. Or l'enquête révèle que la grande majorité d'entre eux étaient de simples ouvriers du bâtiment, étrangers à l'univers du crime organisé, qui ont été enlevés en pleine nuit de leur domicile par un commando, puis "sacrifiés" comme preuve de la toute-puissance des narcos. Le 15 septembre, quelques heures avant la cérémonie officielle au Palais national, on découvrait, dans un quartier résidentiel de Mexico, trois cadavres abandonnés dans une voiture volée, dont celui d'un policier.

PLUS DE 400 ENLÈVEMENTS

La montée de l'insécurité - plus de 400 enlèvements contre rançon recensés depuis le début de l'année - a entraîné des manifestations dans plus de 70 villes du Mexique, le 30 août. Elle incite les milieux d'entreprises à faire appel à des professionnels de la protection, souvent recrutés en Israël, dont la présence augmente encore le risque d'un débordement de la violence hors de tout contrôle étatique.

"Les narcos lèvent déjà des impôts dans quinze Etats de la République mexicaine auprès des entrepreneurs", affirmait Edgardo Buscaglia, un expert des questions de sécurité auprès des Nations unies, lors d'un débat sur la chaîne télévisée CNN en espagnol. "Le danger du para-militarisme est déjà là, comme en Colombie." S'il se confirme que des cartels sont les auteurs de l'attentat de Morelia, dit-il, les autorités mexicaines "doivent demander sans délai au Conseil de sécurité des Nations unies d'inclure ces groupes sur la liste des organisations terroristes, afin qu'on puisse geler leurs fonds bancaires". "Il faut prendre des mesures d'urgence pour éviter une catastrophe."

Joëlle Stolz



mercredi 2 avril 2008

El verdadero terrorismo

-Fuerte ofensiva del neoliberalismo apelando al terrorismo mediático
Juan Carlos Camaño

Gota a gota, cada día en variados formatos, la prensa mundial machaca con la “transición en Cuba” y alude a Chávez como si se tratara de “un loco”, “un payaso”, “un irresponsable” que habrá de “llevar a la región a un conflicto bélico de irreparables consecuencias”. Tal cual lo aseguró –en el encuentro de la “libertad” y la “democracia”-, el escritor de la derecha criminal, Mario Vargas Llosa.

(…)

Parece una gran casualidad –que por supuesto no lo es- el hecho de que, por aquí y por allá, se expanda en estos días del siglo XXI, la muerte organizada, con el fin de llevar la guerra donde haya petróleo y en todo rincón del planeta que sirva al desarrollo geoestratégico del proyecto imperialista.

Sólo la ingenuidad plena de ignorancia o la connivencia con el mayor agresor de la humanidad, contribuyen a disimular con eufemismos el holocausto en Irak y los que en ciernes se avizoran en el horizonte de la dominación imperialista: Colombia y el total de América Latina, región rica en recursos naturales y estratégicos. En tal sentido el terrorismo mediático asume un rol primordial, siguiendo –a conciencia y como beneficiario de negocios súper millonarios- el trazado grueso de la estrategia del complejo militar-industrial, con su sede central en Washington: hablar y mostrar, hasta la saciedad, lo secundario. Ocultar y distorsionar, hasta el hartazgo, lo principal. Relatar hechos sin contexto histórico, inventarlos y/o mudarlos de sus escenarios reales a caballo de informes, fotografías y filmaciones trucadas.

Interesante, pues, es comprobar nuevamente, que cuanto más se desnuda el apetito del asesino, más se intensifica la labor del aparato mediático transnacional, y sus ramificaciones, en procura de mantener en vilo la atención sobre la realidad cubana y venezolana. Supuestamente, un despropósito. Sin embargo, no lo es: Cuba debe ser demolida como idea y la República Bolivariana de Venezuela, liderada por Chávez, debe volver a atrás. A los tiempos en que el petróleo y el gas se saqueaba a manos llenas para rendir pleitesías al imperio. A tal punto esa explotación y saqueo que la casi única fuente de recursos de Venezuela era el petróleo, por lo que hoy suena a burda patraña el discurso que acusa a Chávez de no diversificar el aparato productivo, “condenando al país” a vivir del aumento de los precios internacionales del crudo. Los mismos que hablan de diversificar la economía de la República Bolivariana de Venezuela, quieren transformar a la Argentina en un monocultivo de soja. Neoliberalismo: el libre mercado, la ley de la selva, el pez grande se come al chico, siempre ha habido pobres…


jeudi 17 mai 2007

Terrorismo de Estado



Jornada

Piden al Europarlamento cesen los secuestros de la CIA

Llaman intelectuales a renunciar a la violación de derechos humanos

DE LA REDACCION

"La única esperanza para derrotar al terrorismo pasa por el respeto a las reglas democráticas". Con esta idea de fondo, unos 130 intelectuales, escritores, científicos y magistrados, -entre ellos los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y de Literatura, José Saramago y Dario Fo, así como el obispo mexicano Samuel Ruiz García- presentaron ayer ante la Comisión y el Parlamento europeos un "Llamado contra la filosofía de la guerra al terror y en defensa del estado de derecho".

El documento, firmado por el lingüista estadunidense Noam Chomsky y las Premios Nobel de la Paz Mairead Corrigan Maguire y Betty Williams, pide a los legisladores europeos que exijan a sus gobiernos la renuncia a prácticas "que contrastan con los principios del derecho bélico y del derecho humanitario", tales como "el secuestro de sospechosos de terrorismo al margen de procedimientos legales" y su traslado a "cárceles secretas".

"Estamos convencidos de que la derrota definitiva del terrorismo internacional será posible sólo si, en cualquier parte del mundo, se respeta el estado de derecho", dicen los firmantes, entre los que se incluyen también los escritores latinoamericanos Eduardo Galeano y Luis Sepúlveda, además del poeta Ernesto Cardenal.

El texto acusa a varios gobiernos europeos de faltar a la legalidad, pero hace especial énfasis en el caso del gobierno de Italia. Los que suscriben el "llamado" -entre ellos una veintena de magistrados y media docena de senadores italianos- acusan al Ejecutivo italiano que preside el centroziquierdista Romano Prodi de buscar "bloquear el curso de la justicia" en las investigaciones sobre el secuestro del egipcio Nasr Osama Mustafá Hassan, mejor conocido como Abu Omar.

Hassan fue secuestrado en Milán en febrero de 2003 y llevado a una cárcel en Egipto, donde dice haber sido sometido a varias sesiones de tortura. Según las investigaciones que ha realizado la fiscalía milanesa, el crimen fue obra de agentes de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA) con la ayuda del servicio de inteligencia militar italiano. El gobierno de Prodi, sin embargo, ha desoído las quejas del Parlamento Europeo y se ha negado a solicitar la extradición de los 26 estadunidenses imputados. El Ejecutivo de Roma, además, ha acusado ante la Corte Constitucional a los jueces instructores del caso por la supuesta violación del secreto de Estado en el curso de sus diligencias.

Un caso similar, también denunciado por el documento, es el del ciudadano alemán de origen libanés, Jaled Elmasri, que fue secuestrado en Macedonia y estuvo detenido durante cinco meses en Afganistán. En sus interrogatorios estuvo involucrado un ciudadano alemán, presuntamente miembro de los servicios secretos germanos, pero el gobierno de Angela Merkel tampoco ha actuado.

Detrás de estas acciones y otras similares emprendidas por varios Estados europeos, los signatarios del documento ven "el recurso a la denominada filosofía de la guerra al terror", que "teoriza la supremacía de la seguridad sobre la libertad" y considera las reglas de los procedimientos judiciales "un fastidioso obstáculo para el logro de los propios objetivos".

Para que los culpables de estos casos sean llevados ante la justicia y para evitar que se repitan, los firmantes pidieron al Europarlamento "ser aval del respeto a los derechos humanos" y que pida a los gobiernos miembros de la Unión Europea que adapten sus acciones "a los principios irrenunciables de civilización y democracia".