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LE NOUVEAU GOUVERNEMENT MEXICAIN EST ENTRE EN GUERRE SAINTE CONTRE SON PROPRE PEUPLE. ARRESTATIONS ARBITRAIRES D'HOMMES POLITIQUES COMME DE SIMPLES PASSANTS QUI AVAIENT LE MALHEUR DE SE TROUVER AU MAUVAIS ENDROIT AU MAUVAIS MOMENT, GENERALISATION DU VIOL DES PRISONNIERES, DE LA TORTURE Y COMPRIS SUR DES ENFANTS DE HUIT A DOUZE ANS , CENSURE DE TOUTE OPPOSITION... LA LUTTE NE FAIT QUE COMMENCER. El nuevo gobierno mexicano a entrado en guerra santa contra su propio pueblo. Imposición, traición, doble discurso, ruptura del pacto social, ningún respeto por los derechos humanos con la consiguiente tortura, prisión, muerte de luchadores sociales e inocentes. Censura y desprecio por la cultura y la educación.... LA LUCHA COMIENZA.
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dimanche 1 mars 2009

La crueldad contra los seres vivos

Si usted tiene estomago, lea esto:

Carlos Monsiváis
La crueldad contra los seres vivos

El 24 de febrero de 2009, entre 5 y 6 de la tarde, un comando de encapuchados armados irrumpen en un departamento del fraccionamiento Alborada Jaltenco y asesinan a machetazos y con tubos a cerca de 37 perros y gatos.

La vivienda la ocupa un protector de animales, Javier Cervantes Hernández, de 30 años, que no se encontraba en el momento de la agresión. Según vecinos, los encapuchados (cuatro vestidos de negro y dos de civil) lanzaron los cadáveres de los animales a la camioneta, además de intimidar y golpear a las personas que intentaron detener la matanza. Los muros y pisos de la casa estaban llenos de sangre.

En el domicilio quedaron con vida seis animales, que fueron rescatados la tarde de hoy por integrantes de sociedades protectoras, ya que el resto de gatos y perros sobrevivientes al parecer huyeron, aunque los integrantes de sociedades protectoras afirman que en total fueron asesinados 37 animales. En el domicilio se encontraron en el refrigerador los cuerpos de al menos seis perros y cuatro gatos, algunos de ellos destazados; los animales todavía tenían piel.

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dimanche 11 mai 2008

Donde dice ‘César’ debe decir ‘mercadotecnia’
Carlos Monsiváis
11 de mayo de 2008


En su ensayo clásico, La política y el idioma inglés (1946), George Orwell afirma: “Un escritor escrupuloso, en cada frase que escribe, se hará por lo menos cuatro preguntas: ‘¿Qué estoy tratando de decir? ¿Con qué palabras lo expresaré? ¿Qué imágenes le darán más claridad? ¿Es esta imagen lo suficientemente novedosa como para desatar un efecto?’”. Si cambiamos escritor por político y disminuimos el énfasis en el manejo de lo verbal, el cuestionario no funcionaría de cualquier manera, un político del siglo XXI más bien quiere resolver o que le resuelvan otras interrogantes: “¿Qué no estoy tratando de decir? ¿Por qué me acusan de no decir nada como si yo intentara decir algo? ¿Por qué pretenden que me explique cuando lo que verdaderamente quiero es dispensar consignas mercadotécnicas? ¿Por qué me voy a preocupar del efecto de mis palabras cuando a mis oyentes lo que les debería interesar es el efecto de mis acciones, que, además, no pueden evitar?”.

Exagero, las preguntas del cinismo también pasaron de moda. Ahora, la mayoría de los políticos, los empresarios y —Dios no lo quiera— los clérigos confianzudos, vaya que no se afligen por cómo hablan, seguros de que si se les capta la onda, ni modo güey.

* * *

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Le Mexique d'aujourd'hui

On a trouve sur la net un bon article sur l'Etat Mexicain à partir de deux ouvres de Carlos Monsivais. On profite que vien de paser son anniversaire.
Nous parait très pertinent de le poster sur le blog du a l'actualité du sujet, a vous de juger et surtout si vous étés intéresse(é)s par la culture mexicaine:


Réflexion sur l’Etat mexicain et ses Institutions à partir de 2 chroniques de Carlos Monsiváis

Françoise Léziart
Université de Brest (France)
Date de publication : septembre 2003

Carlos Monsiváis (né en 1938) est un journaliste et écrivain mexicain qui s’est constamment maintenu dans une position d’outsider critique par rapport au
fonctionnement tant politique, social que culturel de son pays. Un tel scepticisme résulte probablement de certaines expériences de jeunesse, où, étudiant-militant, il a dû affronter la répression et l’absence de liberté d’expression. A partir des années 1970, après la pseudo-ouverture démocratique du pays, consécutive aux protestations
étudiantes de 1968 à Mexico et dans les grandes villes mexicaines, il incarnera avec
quelques autres intellectuels, la voix de la dissidence. Ses chroniques et/ou essais
abordent, pendant les décennies suivantes, des domaines divers tout en conservant
généralement la même perspective : C.Monsiváis ne dissocie pas, en effet, l’écriture de l’idéologie, c’est à dire que ces textes privilégient une vision ironique, voire même
satirique de la réalité mexicaine. Les deux chroniques qui serviront de base à la
réflexion menée plus avant, s’intitulent : No solamente lo fugitivo permanece y dura et Saluda al sol, araña, no seas rencorosa et sont extraites d’un ouvrage publié en 1970 : Días de guardar. Elles présentent deux facettes de la vie politique mexicaine d’alors : le fonctionnement de la Chambre des Députés et la nomination du candidat du PRI (le parti majoritaire) à la Présidence de la République. Nous tenterons de mettre en parallèle, dans cette étude, les textes de cet auteur et la conjoncture mexicaine de cette époque, de façon à souligner certains aspects de la « violence » exercée par un Etat en devenir, dont la stabilité est moins évidente sans doute que dans les vieilles démocraties du reste du monde.

Suit...

dimanche 17 février 2008


De ‘narcocorridos’ y otros funerales
Carlos Monsiváis


¿Hay en los ‘narcocorridos’ apología del delito y la delincuencia? Lo más conocido no es estrictamente ditirámbico, sino la evocación funeraria de aquellos que con tal de subrayar su mínima o máxima importancia, desafían la ley y no se inmutan a la hora de disminuir brutalmente la demografía. En Jefe de jefes. Corridos y narcocultura en México, de Juan Manuel Valenzuela, se cita un corrido de Los Rojos, “Mi último contrabando”, que describe la metamorfosis: ha vivido pobre, muere en la respetabilidad del derroche:

Quiero cuando muera,

escuchen ustedes.

Así es mi gusto y mi modo,

mi caja más fina y yo bien vestido,

y con mis alhajas de oro

mi mano derecha un cuerno de chivo

en la otra un kilo de polvo.

Mi bota tejana y botas de avestruz,

y mi cinturón piteado todo bien vaquero,

y con gran alipús

un chaleco de venado

para que san Pedro le diga a san Juan:

“Ahí viene un toro pesado”...

Adornen mi tumba entera

con goma y ramas de mota

y quiero, si se pudiera,

que me entierren con mi troca

para que vean que la tierra

no se tragó cualquier cosa...

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dimanche 10 février 2008








El 68: “Haiga sido como haiga sido”
Carlos Monsiváis


¿Cómo será el 2028 el cuadragésimo aniversario del 6 de julio de 1988, el día del fraude que precipitó la caída del sistema y el ascenso irresistible al poder de Carlos Salinas? ¿Y de qué manera se han de conmemorar en 2046 los 40 años de la inmensa operación fraudulenta que ha depositado en Los Pinos, “haiga sido como haiga sido”, al autor de la frase anterior? Por lo pronto, no anticipo nada muy categórico: si los 500 perredistas asesinados en el sexenio de Salinas no han merecido la vindicación del PRD y de la izquierda, el 2006, tal como se ha visto en las recientes elecciones del IFE, fue y sigue siendo un mal, pésimo momento de la credibilidad nacional, pero la clase en el poder, siempre más económica que política, se moviliza por otros lados. Lo caido, caido; lo pasado, pasado; que vengan “los intelectuales independientes y críticos” y le echen toda la culpa a los defraudados.

Mientras, se prepara el aniversario del movimiento estudiantil del 68 y del 2 de octubre. Aquí sí, por la matanza, el recordatorio será masivo y permitirá extraer lecciones sobre la memoria histórica.

Las batallas contra el olvido

¿Por qué el 68 persiste como fecha fundacional? Las razones de la permanencia son diversas:

—El movimiento y la matanza ocurren en la ciudad de México, con varios millones de habitantes.

—Los presos políticos (más de 100) son, por su valerosa denuncia, una movilización orgánica contra la impunidad.

—Es abrumadora la experiencia de activistas y simpatizantes del movimiento. Al cabo de los años, los días de la lucha se vuelven el relato, el mito, la fábula de una generación.

—Se producen libros que alcanzan a cientos de miles. El más difundido y de consecuencias más visibles es La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, pero también son importantes El movimiento estudiantil de México. Julio-diciembre de 1968, de Ramón Ramírez; Los días y los años, de Luis González de Alba, y un alud testimonial, en donde tiene sitio relevante El grito, el filme de Leobardo Martínez Aretche.

—La poesía desempeña un papel central. Al poema de Octavio Paz (“Si una nación entera se avergüenza…”) lo siguen textos de gran resonancia de Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Juan Bañuelos y José Emilio Pacheco. El contraste con otras represiones masivas es extraordinario, porque lo usual ha sido el silencio, excepción hecha de poemas magníficos de Efraín Huerta contra la barbarie de las fuerzas de seguridad, como Mi país, pobre país.

—El lema “2 de octubre no se olvida” es de una eficacia notable, porque es la primera consigna del recuerdo asumido como deber político. Y cada año el lema vertebra las marchas, alegres y combativas, no obstante la intervención en años recientes de grupos de provocadores de “ultraizquierda”. Al relevo generacional del compromiso lo marca el “2 de octubre no se olvida”. Esto culmina con la estela conmemorativa en la plaza de las Tres Culturas.

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dimanche 20 janvier 2008


Un descubrimiento: la persona humana
Carlos Monsiváis
20 de enero de 2008

El 16 de enero de 2008 el presidente Felipe Calderón, al presentarle a la opinión pública internacional (para que le corra la voz a la nacional) al nuevo secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y al poner de realce su historial académico (egresado de la prestigiosa Universidad de Tampa, Florida), también nos hizo partícipes de su propio pensamiento y de su ideario, instancias férreamente unidas. Entre otros destellos, o, si se quiere, entre otras instrucciones, don Felipe emitió los siguientes:

—Francisco Ramírez Acuña, el secretario saliente (también, y es de suponerse, con un pasado académico irrefutable) promovió los valores de la democracia y el respeto a la legalidad, acción todavía más encomiable porque lo hizo, supongo, fuera de las horas de oficina, razón por la cual esta hazaña no se percibió.

—El reto del nuevo secretario “es transitar del sufragio efectivo a una democracia efectiva, que permita a los mexicanos disfrutar de manera tangible de los beneficios que derivan de nuestro sistema de gobierno”.

El reto es fundamental porque, “haiga sido como haiga sido” (frase del propio Calderón al calificar las elecciones de 2006), el sufragio efectivo, se nos dice, no es el principio sino el antecedente directo de la democracia efectiva, lo que demuestra que la democracia efectiva aguarda para realizarse a que el IFE y el Tribunal Federal Electoral practiquen su recuento de los votos que cuentan (el cúmulo de artículos y pronunciamientos televisivos) que conceden el triunfo. Además, esa democracia efectiva que, según se notifica, aún no comienza, le permitirá a los mexicanos “el disfrute tangible de los beneficios” y no, como hasta ahora, el disfrute intangible, algo que, como se sabe, ilusiona pero no da ni empleo ni comida ni posibilidades de que cada uno, en defensa de la libertad de expresión, compre su anuncio en el tiempo triple A de la televisión comercial, el único tiempo verdadero libre.

—El Presidente es muy enfático, al incluir entre sus instrucciones al licenciado en Economía (de Tampa, Florida) la siguiente: “Estar cerca y promover los derechos de los migrantes, en su condición de personas humanas”. Esta afirmación renueva todo lo conocido en materia de aportaciones al lenguaje jurídico y cotidiano. Personas humanas no es, como algunos insidiosos de Cananea podrían sugerir, una pésima traducción de la expresión Human beings, sino el enriquecimiento del triste vocablo latino persona, que quería decir “individuo de la especie humana”. Sí, pero el individuo de la especie humana tiene que ser también humano o su razón de ser se extravía. Por eso, persona humana es señalar lo humano que se localiza en muchas partes, incluso en la especie humana, algo no fácilmente discernible, como lo ratifica el propio Mouriño (de la Universidad de Tampa, Florida) al señalar: “Todo mexicano debe estar cierto que el gobierno del presidente Felipe Calderón trabaja a favor del respeto de la dignidad de la persona humana”. Así es.

Al respecto, sólo me permito el señalamiento de un error, o tal vez una errata de don Mouriño, el egresado de Tampa. Dice en el inicio del empiezo del comienzo de su discurso: “En primer término agradezco al presidente Calderón la confianza que deposita hoy en mi persona”. No es así, señor, la confianza del Presidente se depositó en su persona humana, porque un dignatario no mutila sus certidumbres administrativas. Recuérdelo: nadie confía en una persona, sino específicamente, en una persona humana.

* * *

En la misma ceremonia, y acorde con su programa y proyecto de satisfacción del deber cumplido, el licenciado Francisco Ramírez Acuña, puente saliente de la política de concordia y promoción de valores, habló del modo en que “rescató la figura de la presidencial”. ¡Formidable! Con una simple frase don Francisco (el descubridor de la condición presidencial de don Felipe, ese mismo que ahora convoca la atención sobre la condición presidencial de don Juan Camilo), entrega la clave del sexenio de Fox/Sahagún. Entre las hipótesis a la disposición:

—La doble institución, la pareja presidencial, que redefinió los méritos hasta incluir entre ellos a la ignorancia, la improvisación (ese arte de magia de la ignorancia de los poderosos), el olvido del origen de los caudales propios, etcétera, fue secuestrada la mayor parte del sexenio, pero nadie se abocó a liberarla hasta que don Francisco Ramírez Acuña se acordó de su desaparición.

—La pareja presidencial se secuestró a sí misma, pidió un rescate multimillonario, pero por razones vinculadas a la cantidad de actos al día, no se preocupó por enviar la carta de aviso estipulando los términos del rescate. En consecuencia, nadie se llamó a alarma por la desaparición de la pareja presidencial que siguió como si nada emblematizando a la democracia y aguardando en vano las primeras planas con informes de su secuestro.

—La pareja presidencial fue víctima de una abducción (informes en los Expedientes X), y la Secretaría de Gobernación rescató una foto de los dos en el momento en que eran llevados a la nave-madre, y la difundió en los medios, especialmente en el pueblo de Rosewell.

Enviar hipótesis al blog de San Cristóbal.

* * *

¿Qué tiene que ver el currículum vitae con la capacidad, la destreza, la habilidad, el genio administrativo? En principio, nada o muy poco. Se puede ser licenciado en Economía por la Universidad de Tampa, y ser un desastre como administrador o político; se puede ser relativamente joven y desconocer la historia y la sociedad del país que se gobierna; se puede tener un máster de la Universidad de Campeche y, pese a todo, sólo disponer de algo primordial pero, tal vez en función del cargo, insuficiente: la fidelidad al jefe. Se puede hacer todo esto con una condición: que los méritos nunca sean inferiores a los logros. (Exégesis ala disposición).

* * *

Lo que es el triunfalismo previsor. En su discurso histórico, don Felipe Calderón incursiona, y con denuedo, en la ciencia ficción: “Con los nombramientos hechos el día de ayer y hoy, iniciamos el 2008 con un gabinete que ha sido adecuado a las nuevas circunstancias que enfrentaremos este año”. Quién lo duda. Ya el grupo ha mostrado su adecuación y su eficacia en el porvenir. Si no se puede resolver el presente, se viaja a encontrar las soluciones del futuro.

Y todo sin recurrir a Arnold Schwarzenegger en Terminator: Hasta la vista, baby.

* * *

Se me podrá decir que extraigo demasiado de discursos de ocasión y contesto: en esta hora de la República no hay ocasiones sino esencias. Y para probarlo reproduzco algunas palabras del presidente Calderón el 17 de enero de 2008:

“Me he especializado en navegar contracorriente, primero adentro de mi partido, luego en campaña electoral; y bueno, a mí esto del escenario preocupante del 2008, realmente hasta me emociona un poquito y me asegura que vamos a salir extraordinariamente bien este año. Nosotros hemos hecho la tarea, tenemos una economía en orden (y) finanzas públicas sólidas. Es decir, ante una tormenta por fuerte que se avecine… tenemos un navío, de gran calado que tiene una enorme estabilidad, una balastra que es capaz de sostenerla y sostenerla con rumbo ante cualquier circunstancia que enfrente.”

dimanche 23 décembre 2007

La suprema corta

La disculpa que se devora a sí misma
Carlos Monsiváis
23 de diciembre de 2007


La decisión de la mayoría en la Suprema Corte de Justicia a favor de la eliminación de algunos cargos fundamentales contra el gobernador de Puebla Mario Marín, ha precipitado lo que, en frase no sé si tropical, podría considerarse “un alud de nieve”. Quizás la reacción menos comprensible es la de los seis ministros exculpadores del mandatario poblano, que les dan la razón a los críticos y se la quitan de inmediato. El más combativo o, si se quiere, el más “mañosamente” a la defensiva, es el magistrado Guillermo Ortiz Mayagoitia, presidente de la Suprema (C de J), cuyo alegato le da la oportunidad de recapturar el título de jurista-en-residencia. Las citas son textuales (versión estenográfica de la SCJ, 14 de diciembre de 2007).

La defensa a mano, ni la mayor ni la peor, la única, es el ataque.

Se conduele el ministro: “Al resolver el caso relacionado con el gobernador del estado de Puebla, un gran descontento y frustración se hicieron sentir en diversos medios y foros públicos. Equivocadamente, se atribuyó a la decisión un efecto absolutorio que no tiene”.

Lo que es retroceder sin avisarle a la pared que se eche pa’trás. El ministro admite “el gran descontento y frustración”, y localiza luego, luego, al culpable: la ignorancia de los inconformes y frustrados. Es decir, ante la sabia decisión de seis magistrados, el analfabetismo jurídico ve moros con amparo. La Suprema (C de J) no liberó a Barrabás (el góber precioso), ni lo eximió de culpas; se limitó a reconocer que ellos no eran nadie para juzgarlo: “En esto, debo ser muy enfático: la facultad de investigación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no constituye un medio para investigar delitos. La Suprema Corte, en esa vía, no condena ni exonera a nadie”.

Entonces, ¿para qué tomaron el caso en sus manos? ¿Nomás por el gusto de confesarle a los frustrados por las decisiones su falta de jurisdicción? Ustedes denuncien que nosotros, a la hora de la hora, les salimos con que no somos ni PGR ni oficina de quejas. Que el de atrás pague, como se decía en la indómita década de 1940. Intento “reconstruir” la lógica del ministro de la Supre: no dijimos que era inocente, nos limitamos a decir que para nosotros no es culpable, distingo que sólo los no doctores en Derecho no captan.

¿Tiene sentido acumular prueba, el Himalaya de legajos y talar bosques nada más para concluir que “aquí no se fía”? Vuelva el sábado pero a otra ventanilla”. Me atengo a metáforas de la más pura domesticidad porque a eso lleva el razonamiento del magistrado.

* * *

A continuación, la disculpa que obliga al clásico “¿y por qué no lo dijeron antes?”. Manotea el ministro en la superficie de las leyes: “La facultad de investigación —tal y como existe actualmente— puede o no satisfacer las expectativas que despierta en la sociedad. Por ello, nuestra respetuosa, pero insistente propuesta, de que esta facultad cuente con una ley que le dé vida y efecto práctica, o bien, que se elimine”.

Haberlo dicho y haber sentenciado que no disponían de los instrumentos con qué sentenciar. Con éstas tenemos: a) la facultad de investigar a la disposición de los magistrados está muerta y no tiene efecto práctico (así le dice puntualmente don Guillermo: “Una ley que le dé vida y efecto práctico”); b) la Suprema dispone de una facultad de investigación que en el muy mejor de los casos sólo satisface la mitad de las expectativas, esto es, se trata de una facultad que obliga a la sociedad a confiar en la chiripa; c) después del fallo ahogado tapan el suministro jurídico: si la facultad carece de ley mejor que se elimine. Así que disponíamos de una facultad de investigación ilegal, y la Supre, en lugar de confesar eso desde el principio, prefirió que la sociedad aguardara en vano para que se hiciera más hombrecito ella. Nadie prometió un jardín de rosas.

* * *

Prosigue don Guillermo Ortiz Mayagotia: “La impartición de justicia puede coincidir con las expectativas del momento, pero también puede suceder lo contrario. Los ánimos, los clamores sociales, las tentaciones noticiosas o las percepciones del juzgador no son ni pueden ser la motivación de la sentencia”. Más bla-bla-bla de la Supre: si la facultad de investigar no dispone de ley que dé vida y se agencie algún efecto práctico, ¿por qué no aceptan que en este caso lo más provechoso era admitir lo para ellos obvio: la motivación de la sentencia es la imposibilidad de investigar? Una recomendación a doña Lydia Cacho: ¿por qué no vuelve dentro de 10 años y nos da tiempo de armar algún recurso jurídico?

* * *

El presidente de la Supre, como todos en este periodo, desconfía de la llegada de las alabanzas y por eso, sin recato, se las prodiga a la institución a su digno encargo: “Tenemos vocación y compromiso con la justicia, no con la popularidad. Una es de largo aliento y beneficia el desarrollo y la estabilidad (un informante nos dijo que se refiere al compromiso con la justicia); la otra es de corto alcance, volátil y caprichosa”.

Ver para leer. Un ministro eminente se lanza con la toga en riestre contra la popularidad, a la que identifica sin más con el rating de los programas de concurso (no creo que se esté refiriendo a la fama de Vargas Vila en la América Latina de 1920, sino a Betty la fea). De nuevo, señala: a) La popularidad es injusta de por sí, al ser lo opuesto a la justicia; b) la justicia, aunque a veces no se puede aplicar porque la facultad no tiene ley, es casi eterna y la popularidad dura sólo lo que dura una flor; c) la exigencia de juicio a Marín es popular, no justa. ¿O a qué otro contexto se atiene?

* * *

Si lo justo es, por esencia, lo opuesto a lo popular, la Suprema Corte de Justicia es el recinto de las decisiones impopulares. No exagero, no otro es el subtexto del informe de labores de Ortiz Mayagoitia y, viéndolo bien, no muy distinta en lo fundamental ha sido la historia de la SCJ a lo largo del siglo XX. ¡Al cielo con sus instituciones!

dimanche 16 décembre 2007

No hay autoridad moral pero esta República no la necesita


¿Quién le teme a la autoridad moral?
Carlos Monsiváis
16 de diciembre de 2007

El triste y patético “triunfo” del gobernador de Puebla, Mario Marín, en la Suprema Corte de Justicia (de aquí en adelante la Suprema), además de las consecuencias que, por ahora, favorecen levemente (o ni eso) la impunidad del góber precioso y su red de instituciones —y en cuanto a repercusiones éticas y políticas muy negativas para la Suprema y Marín— posee una virtud: ilumina a fondo la definición del desprestigio en la clase gobernante. En estos círculos consideran la mala fama política y jurídica un hecho a fin de cuentas intrascendente al depender de una entelequia, la memoria de los pueblos, y de un imposible: la retención de los hechos muy notorios más allá de un tiempo mínimo. En el futuro —ésta es la moraleja— todos los escándalos tendrán derecho a hospedarse en la memoria durante 15 minutos, no más.

* * *

El acervo de autoridad moral de un político nunca ha sido un tema en verdad significativo. A lo largo de la era del PRI (1929-2000) sólo un escándalo mayúsculo precipita la caída de un gobernador, un líder sindical, un senador o diputado, un magistrado. En tanto técnica, el cinismo es la risa que se burla a un tiempo de las pretensiones de la impunidad (la metamorfosis: “Esa mañana el gobernador Gregorio X despertó y se vio convertido en una persona irreprochable”) y de la protesta en nombre de la justicia, algo sintetizable por la burla con el nombre de una pulquería: “El triunfo de me estoy riendo”. El corolario está a la vista; en rigor, la ética o la moral, son alucinaciones de la debilidad de los opositores, la única moral que se percibe es concedida por el sistema, así de abstracto el tema y si se quiere que se le atienda necesita del sello presidencial.

De hecho, en la era del PRI el término autoridad moral no se toma en cuenta, ¿para qué? El poder no requiere de adjetivos. En el filme La Zandunga, una y otra vez el alcalde de Tehuantepec (el magnífico Joaquín Pardavé) blande el bastón de mando y grita: “A callar, yo soy la autoridad”. ¿Se requieren imágenes más justas?

Sólo la derrota del PRI le abre espacio al concepto autoridad moral, al principio una intrusión de la retórica en los terrenos de la real politik, y luego, la idea que cobra fuerza y sentido ante el atropello múltiple de la clase gobernante y el saqueo desconsiderado uno de cuyos nombres es Vicente Fox, hoy malamente defendido por un puñado de sus guardaespaldas verbales, que ven inocencia y chismes donde hay perfidia cerril. El deseo de impunidad de seres tan portentosamente elementales como Fox, Marta Sahagún y los empresarios y políticos de este tiempo, impulsa la fortuna y la necesidad del término autoridad moral.

* * *

¿Qué es a fin de cuentas la autoridad moral si no la aspiración de reglas de un gobierno alterno, así sean las normas ideales de la sociedad civil? Sin que se precise, porque el asunto es abstracto y concreto a la vez, la autoridad moral es el sello de garantía de la opinión pública, la expresión que habla de la realidad opuesta a las decisiones de la clase gobernante que califica a la realidad de rumor no verificado.

A lo más que se llega en la era del PRI es al juicio virtual: “Fulano tiene fama de corrupto” es decir, “Fulano tiene fama que sus acciones delincuenciales no le quitan lo exitoso y lo intocable”. Sin más, hablar de “tiene fama de...” es lamentar la impunidad. La exhibición de las fortunas certificaba el éxito, y esto desvanecía “los pecados del mundo”. El ex presidente Emilio Portes Gil lanza en la década de 1940 la frase: “Cada gobierno arroja su tamalada de millonarios”, y esto más que una sentencia en la pared equivale a la corona de laureles: “A mí que no me den, pónganme donde hay”, es decir, “ustedes sostengan la impunidad que yo voy y cobro mi quincena”.

* * *

La salida —muy a medias, como se ha visto— del PRI de Los Pinos, antiguo sinónimo del presidencialismo, intensifica la exigencia de autoridad moral ante el conjunto de hechos, situaciones, casos y revelaciones de la ilegalidad, que parecen no concluir ni aminorar jamás y que hoy sostienen numerosas oportunidades por el PRI y el PAN, vueltos una sola entidad de acciones de ocultamiento.

Revísese una lista parcial de victorias de lo impune: Fobaproa, IPAB, El Divino Isidoro Rodríguez, Carlos Cabal Peniche, Mario Marín, Ulises Ruiz, los gobernadores acusados de su colusión con el narcotráfico, los funcionarios panistas acusados de actos corruptos que reaparecen en la siguiente administración (Dios protege a los suyos), etcétera, etcétera. Y el cinismo si no la desvergüenza (ese cinismo que no pretende el sentido del humor), formula en los hechos una pregunta: “¿Cómo quieren seguir en política los que en verdad posean autoridad moral?”.

* * *

Véase el “expediente” de la Suprema Corte de Justicia. En el siglo XX es sinónimo de la comparsa del poder presidencial. Todo a la orden:

El presidente de la Suprema acepta de inmediato acompañar en todos sus viajes internacionales al Presidente de la República y, si se requiere, canta sus alabanzas, y si no se requiere también.

Sin tregua, la Suprema deja que se acumule el polvo de los siglos (casi literalmente) sobre los expedientes de las denuncias de, digamos, ejidatarios y pequeños propietarios despojados, y sus fallos se producen siempre en contra de los demandantes, no sólo por la corrupción de los ministros (Dios me libre de eliminar la sospecha), sino porque esa es la función de la Corte, acrecentar el infortunio de los débiles.

En los regímenes de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, la Suprema alcanza el cielo de su desfachatez y protege y bendice las represiones y los “juicios” que transforman la inocencia probada en prisión a mediano o largo plazo. Por ejemplo, a los dirigentes ferrocarrileros, acusados en 1959 de “disolución social”, se les encarcela durante 11 años y medio.

Las sentencias ignominiosas de la Suprema se suceden ritualmente, y nada acontece porque: a) los artículos en la prensa marginal y las protestas de la izquierda ni se ven ni oyen, y b) porque las instituciones no están allí para aplaudir (si algo no levita es el prestigio de la Suprema), sino para convertir la mediocridad, la corrupción y la estulticia en monumentos virtuales. No hay autoridad moral pero esta República no la necesita. ¡Ah, el Poder Judicial!

Sin embargo, en el caso de Mario Marín, cuatro ministros se oponen a la impunidad, y este precedente importa sobremanera.

dimanche 9 décembre 2007

De las debilidades de la impunidad
Carlos Monsiváis
9 de diciembre de 2007


El fallo, por mayoría, de la Suprema Corte de Justicia (de aquí en adelante la Suprema) a favor del gobernador de Puebla Mario Marín lleva a recapitular sobre la fabricación y la autodestrucción de prestigios en la República.

¿Qué tan reales son, cuánto dependen de la inercia institucional y cuánto de las maniobras de la mercadotecnia? ¿Surgen del poderío del Estado o vienen de las inercias históricas que le atribuían grandeza a los beneficiarios de los altos puestos? ¿Qué es prestigio: el reconocimiento del valor o el acatamiento del poder? Si se formula la pregunta desde las instituciones la respuesta será ritual; si no, la tendencia es, con el sarcasmo explícito, “desacralizadora” (Lo sagrado entre comillas acentúa lo profano).

El común denominador es la falta de consecuencias de la crítica en el corto plazo. Luego, en el mediano plazo, y si conviene, algo se concede.

Los seis ministros marinizados de seguro hicieron su cálculo de daños.

¿Qué les iba a pasar a los redentores de Marín? En su pronóstico, un alud de dicterios, comentarios, gritos ofensivos en marchas y concentraciones, mesas redondas sin repercusión y, luego, el vacío de la memoria, aquí no pasa nada, ni siquiera el “aquí no pasa nada hasta que pasa”.

A ellos los defienden —en este orden— la red gubernamental (“¡Al cielo con nuestras instituciones!”), el Presidente de la República, el PRI, el PAN, la “amnésica histórica” del pueblo mexicano, y la certidumbre de que el peso de la ley los ampara o, como ahora se dice, “los blinda”.

Dura lex sed lex. La ley es dura pero es nomás nuestra. Más es ya exigir dos imposibles: la lealtad a un punto de vista y, de manera consecuente, la existencia de un punto de vista. Y los de la red de complicidades creen saberlo: en política la protesta, en tanto se concentra en las palabras, se escribe con tinta invisible.

* * * Sin embargo, una “lectura de la realidad” prueba el inmenso fracaso de la Operación Hay que salvar a Marín. Cito algunos datos, todos con valor probatorio, sobre los deterioros de la impunidad:

— Cuatro ministros votan en contra.
— No se ha publicado un solo artículo en defensa clara de la exculpación, y sí, en todo el país, centenares en contra.

— El alcalde de Puebla Enrique Dóger, del PRI, le envió un mensaje extraordinario de apoyo y reconocimiento a Lydia Cacho.

— Los caricaturistas, casi sin excepciones, han abordado con sátira magnífica el veredicto de la Suprema. Ningún caricaturista lo ha defendido.

— Sí existe a momentos la opinión pública, y allí los comentarios se unifican: lo que pasó es moral y legalmente inconcebible y monstruoso.

—El fallo marínico se sustenta en primera instancia en el “purismo” de la legalidad. El tecnicismo (“una conversación telefónica no cuenta ante la ley”) no convence en lo mínimo porque, además, la investigación real aún no comienza.

—La causa de Lydia Cacho fluye en distintos niveles: el jurídico, el político, el moral, el de perspectiva de género.

Por esto último, las dos ministras que respaldaron la impunidad de Marín han recibido críticas aún mayores que las destinadas a los magistrados.

Tómese el caso de la magistrada Olga Sánchez Cordero, que de un momento a otro cambia su voto para favorecer a Mario Marín (al que me prometí no llamar góber precioso).

Doña Olga ha proclamado verbalmente su apoyo a la causa de las mujeres, al grado de que en los círculos feministas algunas sospechan que es pro-choice (favorable a la despenalización del aborto), y ha vivido en el limbo de su progresismo inverificable.

Sin embargo, en el momento de votar y a la hora de explicar su voto, ella desatiende la evidencia de los sentidos, que mientras no se pruebe lo contrario, es también razón jurídica, y se ampara en la bondad de los tecnicismos.

El diálogo telefónico entre el góber precioso (no seré yo quien se lo diga) y el Rey de la Mezclilla Kamel Nacif, “mi héroe, chingaos” según Marín, carece, nos dice, carecen de valor probatorio.

Y esto ni siquiera existe en la opinión del magistrado Mariano Azuela, convencido de que esa conversación no sucedió jamás. Y si él lo dice...

—El tema de la pederastia y el comercio sexual de niños es a tal punto determinante al examinarse el fallo de la Suprema que a momentos transforman a sectores de la ciudadanía en un gran conjunto de padres de familia.

Allí, y muy justamente, Lydia Cacho es una figura de primer orden y sus enemigos, los que minimizan su detención, ese “coscorrón” (Mario Marín) que la lleva muy escoltada de Cancún a Puebla con los maltratos consiguientes, se vuelven para la gran mayoría causante de agravios personales.

—No es aconsejable, para los adictos al gozo de la impunidad, actuar como si los contextos no existieran.

Obviamente, una decisión de este tipo no se habría advertido siquiera en los años álgidos de la era del PRI, ni habría parecido contraria a la costumbre de las “culpabilidades para siempre aplazadas”, por demasiado tiempo sinónimo de la ley; ahora, si la impunidad no ha variado en lo substancial, la respuesta —la indignación moral— se materializa como arma política todavía no cargada de grandes consecuencias, pero ya no el eco de las murmuraciones.

La indignación moral es, ahora, el único gran elemento de equilibrio de la sociedad; sin ella, la impunidad se convertiría para todos en una variante de “la diosa perra del éxito”.

—Los magistrados, y sus impulsores en el Poder Legislativo y en “zonas elevadas” del gobierno, deberían estar al tanto: la indignación moral de la sociedad entera no es un hecho es menospreciable.

No es, como alega Felipe Calderón al plantear la defensa posible de Vicente Fox, el linchamiento de un expolítico por un grupo de oscuros intereses, sino la exigencia de justicia y no por propia mano.

Cuando Calderón rechaza el “meter las manos en el fuego” por Fox lo que hace es rechazar la expresión no la acción descrita. ¿Para qué “meter las manos en el fuego” pudiendo no hacer nada? Pero tratándose de la Suprema, los seis ministros metieron casi literalmente “las manos en el fuego” por Marín.

* * * El cazador cazado: los que dirigen la exclusión se vuelven de pronto una minoría reconocida, cuyo prestigio (el que tuvieran, siempre local o sectorial) se desvanece y a la que sólo le queda la ostentación de su poder, sin carisma posible o intimidación psicológica que valga.

No disponen ya del “valor inmanente” que protegió a sus antecesores, la superstición que les fue tan útil, sino estrictamente, de su peso burocrático. Esta sí es una reducción considerable: los políticos y los funcionarios intimidaban desde el aspecto, y reclamaban la acumulación de méritos.

Ya no más. Son, estrictamente, lo que su puesto les concede y a veces, algún trabajo especial, casi nunca sobresaliente. La indignación moral les obligó a la modestia, y hasta allí llega su prestigio verdadero.

* * * El que más pierde con el fallo a su favor de la Suprema es Mario Marín. Ya es, para toda causa y efecto, el góber precioso, y el fallo hace que su fama (la que tiene) se agigante.

Las revelaciones de su amistad con Kamel Nacif destruyeron su credibilidad (que dependía de su casi anonimato), y el fallo de la Suprema a su favor dispersa las cenizas.

jeudi 6 décembre 2007

Para goberprecisar nuestro optimismo


Carlos Monsiváis


Sección "La realidad es un rumor no verificado"


1MIÉNTENOS MÁS QUE TE HACE TU COMPLOT FALAZ.


"Se habla de un complot en el cual jamás participamos; nunca (La inocencia es una virtud de los lectores que se perdió a causa de una conversación telefónica entre el góber precioso y don Kamel Nacif. La R.). Y puedo asegurar que al gobernador de Puebla no lo conozco y nunca hubo una petición telefónica para posibilitar la aprehensión de la periodista… Nosotros, a través de las oficinas en Cancún nos limitamos a cumplir los acuerdos de coordinación entre procuradurías; ellos, los judiciales de Puebla, presentaron una orden de aprehensión y una solicitud de cooperación de la procuraduría de Puebla. Todo en regla".


Bello Melchor Rodríguez Carrillo, procurador de Justicia de Quintana Roo, al rechazar el complot para apresar a Lydia Cacho. Nota de Fernando Meraz, Milenio Diario, 29 de noviembre de 2007.


2LA DEFINICIÓN DE "ADIVINANZA" DEL MINISTRO DE LA CORTE EXALTA LA AMNESIA PROGRAMADA, Y LE PERMITE a LA IMPUNIDAD HACER SU JUEGO: "A VER, AGUA PASA POR MI CASA, CATE DE MI CORAZÓN" ¿QUÉ ES? (RESPUESTA A CORO: "¡PROTECCIÓN DE LA IMPUNIDAD!")


"La verdad es que el registro de todo el revoltillo de llamadas entre dependencias del estado de Puebla no prueba nada… Es adivinanza sobre la adivinanza".
Ministro Salvador Aguirre Anguiano al cuestionar el dictamen que responsabiliza a Mario Marín del secuestro de Lydia Cacho. Nota de Víctor Fuentes, Reforma, 28 de noviembre de 2007.


3ES MÁS, AQUÍ EN PUEBLA VAMOS A CONSTITUIR LA SUPREMA CORTE DE LA PRECIOSIDAD, Y TODO POR VÍA TELEFÓNICA.


"No va a afectar ni a la gobernabilidad ni el trabajo de Mario Marín; tenemos gobernador hasta fin de sexenio, que son tres años en los que Mario Marín seguirá gobernando a los poblanos. Ellos (los ministros) que sigan aprobando sus cosas y nosotros seguimos aprobando las nuestras".


Mario Montero, secretario de Gobernación de Puebla, al desestimar una posible resolución de la Suprema Corte en contra de Mario Marín. Nota de Francisco Rivas, Reforma, 27 de noviembre de 2007.

(...)

Leer completa


dimanche 25 novembre 2007


Respetar las creencias
Carlos Monsiváis
25 de noviembre de 2007

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El episodio del 18 de noviembre en la Catedral Metropolitana, con el griterío y la violencia obviamente injustificable de unos provocadores y las acusaciones inmediatas al PRD y López Obrador, ha sido calificado por el periodista Ciro Gómez Leyva de “anécdota”, en la medida en que no hubo ni sangre ni muertos. Sin embargo, quedó claro que no se puede ofender a los creyentes en lo tocante a los espacios que consideran sagrados.

No escasean los cargos contra la senadora Rosario Ibarra y el líder Andrés Manuel López Obrador por la “autoría intelectual” del episodio. Véase por ejemplo el diálogo o, mejor, la sesión inquisitorial donde, sin prueba alguna, el representante legal del Arzobispado de México, Armando Martínez, acosa a la senadora Ibarra en Hoy por hoy, el programa de Carmen Aristegui (19 de noviembre):

(...)

El cardenal Norberto Rivera (Reforma, 22 de noviembre de 2007) es categórico al asociar la anécdota a los provocadores con la intolerancia, el aplastamiento de la libertad de cultos y la agresión límite a las libertades religiosas que ofende a Dios y a los fieles:

“Por dieciocho veces han incursionado estos grupos a nuestra catedral, ofendiendo así no solamente al Señor; pues es una celebración sagrada: ofendiendo a los fieles que ahí van a practicar el culto, en un país en donde se dice que hay libertad de cultos. No se puede soportar esta intolerancia, porque las autoridades han prometido poner en orden, dar seguridad para aquellos que quieran practicar su religión en un país en donde, se dice, hay libertades religiosas”.

* * *

Es muy significativo que los gritos a las puertas de la Catedral se consideren lesivos para la fe y la noción de los espacios sagrados. Esto tiene antecedentes dramáticos en la década de 1920, con las agresiones injustificables a templos católicos durante la rebelión cristera, pero también y a lo largo de todo el siglo XX, con el hostigamiento o la destrucción de numerosos templos protestantes en provincia, sin que esto diera lugar a escándalo periodístico (todavía no mediático) alguno.

(...)

Cientos de templos protestantes arrasados en México en el siglo XX. Inseguridad de los asistentes al oír las pedradas o los balazos. Y siempre la certeza: la fe distinta nada tiene que ver con lo sagrado, es herejía que no merece respeto alguno. Dios, el Señor, de seguro no se ofende ante las persecuciones, esos no son ni serán sus hijos, o algún razonamiento semejante. Hasta hoy, la iglesia católica no ha pedido perdón o algo semejante.

* * *

Tuxtla Gutiérrez, 22 de noviembre.

Indígenas evangélicos de Chiapas y Oaxaca solicitaron al secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, que “por humanidad” interceda a favor de seis niños a los que se les impide abastecerse de agua en San Pedro Petacaltepec, Oaxaca, por el hecho de profesar esa fe. Ante el funcionario, aseveraron que los actos de intolerancia religiosa se han agudizado durante la presente administración federal.

(...)

Nos han destruido los templos; nos siguen expulsando a nuestros hijos de la escuela. Las autoridades de la Subsecretaría de Asuntos Indígenas avalan acuerdos de las asambleas de católicos donde se nos expulsa de los pueblos. Existe una aplicación parcial de la justicia”, denunciaron ante los funcionarios federal y estatal. (En La Jornada, 23 de noviembre de 2007)

dimanche 11 novembre 2007

Calderon y el cambio "climatico". Pero tomele la foto


Los desniveles de las promesas
Carlos Monsiváis
11 de noviembre de 2007

¿Quién les cree y a qué horas? El poder de convencimiento de la clase gobernante se agota, y ya no lo renueva como antes la falta de alternativas tan resumible en una frase: “En algo tiene uno que creer, aunque sea en la capacidad de autoengaño”. ¿Qué queda de las llamadas a la resignación (así, literalmente) del inefable Ernesto Zedillo, que les pedía sacrificio a las clases populares porque, y esto lo omitía, faltaba poco para que les demandara más sacrificio? ¿En dónde se alojan las promesas del multicomplotista Carlos Salinas de Gortari que, con la gallardía previsible, exigió que la población (de pie naturalmente salvo los inválidos) cantara el Himno Nacional ante el televisor porque, oh dioses de la Solidaridad, el peso de la deuda externa se había levantado en definitiva de los hombros de los mexicanos?

¿Y qué comentar sobre ese gigantesco trapiés, para darle algún nombre, Vicente Fox, el poseedor del inconsciente moral más rapiñoso que se recuerde, que se permitió todos los días promesas que no respondían a nada, no iban a lado alguno, no tenían asideros, pero le fomentaban la egolatría desde la cual aseguraba que había liberado al pueblo de sus cadenas, iniciado la independencia nacional, inaugurado la ruta de la prosperidad? Sólo en el caso de Fox, que trasciende toda lógica (¡ríndete Descartes!) es posible afirmar que las certezas eran más abominables que las promesas. Y la señora Marta, que se prometía a sí misma (cada miembro de la clase gobernante es, en primera instancia, su propio pueblo crédulo) que sería la presidenta de la República.

* * *

El estilo personal de prometer... Carlos Salinas extraía del refrigerador su voz más untuosa, solícita, almibarada, y la lanzaba con arrojo y a propósito del Programa Nacional de Solidaridad, decía (varias veces) frases como la siguiente: “Nadie podrá decir de ahora en adelante que hay un solo mexicano olvidado en México”, y al concluir la frase usaba su sonrisa notarial para certificar que de los presentes física o espiritualmente el 99% confiaba en él con desbordamiento (el 1% se extravió en la bruma de las encuestas).

La voz de Zedillo no variaba. ¿Para qué? ¿Para qué concederle a esa errata de las estadísticas, la sociedad, la cortesía de las atenciones? Si no le creían, ellos se lo perdían, y si le creían era cosa suya. A un tecnócrata o, como hubiese preferido que se le conociera, a un estadista informático siempre le llegan tarde las adhesiones o las críticas. Lo fundamental —la decisión y el aplauso impersonal— ya ocurrieron, y esa fe acentuaba en Zedillo la monotonía que era fracaso de la vocalización y triunfo de la indiferencia. ¿Para qué esforzarse si la voz es en toda circunstancia la traidora de los hechos? “No te calientes granizo”.

* * *

La voz de Fox es y sigue siendo, Señor Presidente de la Eternidad, inseparable del movimiento de los ojos, a punto del desorbitamiento, Fox, un desconocedor del valor de las palabras, del sentido rítmico de las palabras, y de las palabras en general, usa en su caso del desencuentro de la mirada y la expresión verbal, al subrayar algo que no está diciendo. Es patético su esfuerzo por exhibirse como un orador de masas, y es lamentable el rumbo de su dicción que se extravía, tropieza, vuelve a la acción con inflexiones como de puñalada trapera, se levanta de la lona y se sube al ring equivocado. Todo, supongo, para desconcertar al enemigo, a la cruel y voraz sintaxis. Y luego del trasiego verbal, las promesas se esfuman. Algo dijo pero la crítica se desató mucho antes, porque todos ya están al tanto: lo que haya dicho no tiene que ver con lo que cree estar diciendo.

* * *

Felipe Calderón no acaba de persuadirse de lo obvio: la voz monótona, la más usual en cualquier sociedad no compuesta por gente de teatro, puede ser y lo es con gran frecuencia, sincera y si no transmite emociones altisonantes sí logra llevar a los interlocutores la promesa del compromiso: esto que digo sin emoción audible, lo creo y no se fijen en mi voz sino en mis actos. Pero no, el presidente Calderón se cree al mando de su resonancia auditiva, y se siente capaz de sensibilizar al auditorio, el presente y el virtual, con sus arrebatos, sus gajos de temperamento iracundo, sus promesas de distinta índole, su “caiga quien caiga”, su “no nos dejaremos amedrentar”. Al hacerlo, no repara en lo obvio: alzar la voz sin entrenamiento previo conduce a la falsificación del discurso, porque el énfasis no se ajusta a las frases, las obliga a salirse de cauce, a la intrepidez montañista, a lo que se quiera menos a la relación directa y racional entre lo escrito y lo pronunciado.

Con la ansiedad que le autoriza al gasto inaudito en su autopromoción, con la seguridad de que su voz está a punto de ser un utensilio hogareño de tanto que se oye en radio y televisión, Calderón promete, amenaza, halaga, ignora la crítica, subraya su propia, inmanente, notable perfección. ¿Por qué no? En su campaña para evitar que López Obrador llegara a la Presidencia, lo que por supuesto lo beneficiaría de paso, Calderón se comparó con el Señor Increíble del filme de animación, que —así lo expresó— de día es un empleado más, pero de noche sale a la calle a combatir el mal acompañado de su familia. ¿Qué agregar a lo anterior? Que el levantamiento airado de la voz equivale a la levitación anímica, todo grito inesperado surca el cielo con capa y máscara y traje rojo.

* * *

En mayo de 2007 Calderón, con energía que sacudió los sismógrafos, se opuso a la falacia: “ese determinismo del calentamiento global”. Bien por Bush. Ahora, en ocasión de esta temporada cinegética de la fotogenia (la caza de fotos, don Vicente, a eso me refiero), Calderón culpa directamente de la catástrofe al calentamiento global, de seguro un peligro para México. ¿Qué lo hizo cambiar? Como no lo oí sino lo leí, y me falta en el testimonio del alza o la disminución guturales, no sé si se rindió ante el determinismo o si incluyó la autocrítica en un giro contrito de la voz, pero, supongo, más bien se blindó (uno habla con el vocabulario de la época para que no lo acusen de apátrida) con el mensaje de Al Gore para prevenir lo que no consiguió evitar: la crítica a la corrupción inmensa de priístas y panistas (los buenos discípulos), a la impreparación y a la ineficiencia que alcanzan a su gobierno.

¡Ah, el calentamiento global! No nos amedrentará, no permitiremos que circule libremente por nuestro territorio, ya libramos la orden de arresto, las fuerzas del orden lo presentarán en tribunales. La voz del mandatario se calma por el momento, él llena el saco de arena, le toman las fotos y videos, los damnificados se saben ante un líder y el coro de aprobación que lo sigue de lejecitos lo aprueba. A las grandes catástrofes la voz enardecida. Y que le tomen otras fotos.

dimanche 4 novembre 2007


Cosmopolitismos y civilización
Carlos Monsiváis
4 de noviembre de 2007

La primera versión del cosmopo-litismo en América Latina surge en la primera mitad del siglo XIX, al aparecer los “ciudadanos del mundo”, aquellos que al mismo tiempo pertenecen a sus países y a la humanidad, que luchan por la civilización y que localizan su segunda patria, la irrenunciable, en el legado cultural de Occidente. Un ciudadano del mundo a semejanza de Domingo Faustino Sarmiento o Ignacio Manuel Altamirano o Andrés Bello, se enfrenta a la barbarie y enumera en voz alta los dones de la civilización en el catálogo del siglo XIX: instrucción obligatoria, ferrocarriles, vías de comunicación, idioma unificado (ya no hablar en la lengua “bárbara de los sectores indígenas”), clima secularizado que se inicia con la división formal de la Iglesia y el Estado, libertad de cultos, libertad de expresión (esta última no muy claramente definida).

El ideal insoslayable: ser un hombre civilizado (lo de las mujeres civilizadas vendrá mucho después, cuando los comportamientos del machismo se declaren actos de barbarie). El término, con su enorme carga positiva, ampara la eliminación de los derechos indígenas y la legitimidad de la lucha contra la naturaleza (el surgimiento de los ecocidios). Todo es civilización aunque sean escasos los cosmopolitas, los que viajan, sueñan en varios idiomas y se urbanizan. Se extiende la segunda nacionalidad, la del habitante de las grandes ciudades que se urbanizan y toman clases de urbanidad en libros como el Manual de buenas costumbres de Carreño, que recomienda poses decorosas a guardar durante el sueño. Todos los cosmopolitas son urbanos aunque, ni de lejos, no todos los urbanizados son cosmopolitas.

¡Qué responsabilidad de las palabras clave!: influyen o deciden comportamientos, son el espacio simbólico y real de los cambios y la resistencia a los cambios. (Tradición y civilización, cuántos crímenes se comenten en su nombre), evitan la definición continua con sólo invocarlos, son objeto de orgullo o denigramiento. Si cosmopolita es un término de uso más bien restringido porque el requisito de los viajes afecta a muy pocos, y porque sin viajes no se acredita bien la mentalidad transnacional, sí es un elogio a manera de medalla muy honrosa en las últimas décadas del siglo XX. Escribe Rubén Darío:

Y muy siglo XVIII y muy antiguo,

y muy moderno, audaz, cosmopolita;

con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo

y un ansia de ilusiones infinita.

En el periodo de la radicalización cuya cumbre es la Guerra Civil española donde la gran mayoría de intelectuales y artistas se pronuncia a favor de la República, el término cosmopolita se margina o incluso se vuelve sinónimo de ausencia de compromiso. ¿Quién requiere a un cosmopolita entonces si la lucha contra el nazi-fascismo lo envuelve todo?

* * *

Lo que sí continúa y de modo muy intenso es la buena fortuna de la palabra clave “civilización”. A lo largo del siglo XIX a las sociedades iberoamericanas las une el peso y el sentido de la Historia, el pseudónimo estricto del Juicio Final, sin infierno pero con dotación de olvidos y desprestigios. La Historia, el otro nombre del anhelo de estabilidad, pasa por el desarrollo educativo y cultural, las constituciones de la República, los códigos civiles y penales, las vías de comunicación, la exasperación liberal y conservadora ante el peso de lo indígena, la mitificación del mestizaje, el afianzamiento de los prejuicios raciales y el racismo, el ritmo de las migraciones, el frágil equilibrio entre lo que se quiere y lo que se tiene.

Y la Historia, también el equivalente de destino, dispone de un acervo de signos de enlace e identidad: los héroes, que hacen las veces de comunicaciones libertarias, versiones a escala del proceso de Cristo y las esperanzas mesiánicas. En el repertorio de paladines se funda la cultura común: Bolívar, San Martín, Hidalgo, Morelos, Mina, Artigas, Caupolicán, O’Higgins, Juárez, Martí, Céspedes... Ellos, con su esfuerzo y, casi obligadamente, con su martirio, crean psicológica y culturalmente la categoría única: el ideal del habitante del país independiente, ya no sujeto a monarquía alguna, aunque todavía distante del ejercicio de sus derechos. Y los héroes, también, en sus derrotas y frustraciones, detallan cada uno a su modo las dificultades para integrar a las naciones (muy pocos emblematizan, como Benito Juárez, victorias irrefutables). Los héroes son la vanguardia irrepetible de la civilización que, muy pronto, no los considera necesarios.

* * *

A principios del siglo XX predomina en América Latina el analfabetismo. La insistencia en la alfabetización es asunto de la generosidad de liberales y revolucionarios, y del proyecto de industrialización que exige de los trabajadores una comprensión mucho más precisa de lo que ocurre. Gracias a tal énfasis, por unos años se le concede al magisterio un sitio elevado (el ejemplo: dos maestros por antonomasia, José Vasconcelos en México y Gabriela Mistral en Chile). A la fórmula de Sarmiento “Civilización o barbarie” se responde en forma unánime en su nivel espiritual: la civilización es una suma de libros, sinfonías, personajes ilustres, grandes obras de teatro, rescate del pasado indígena, etcétera. La barbarie es el atraso, el analfabetismo, el desconocimiento del valor superior de la cultura occidental. Y esto permanece no obstante el avasallamiento de los gobiernos de mano fuerte, y el escasísimo o nulo valor concedido a la democracia.

En la primera mitad del siglo XX, hablar de la cultura en América Latina es afirmar el corpus de la civilización occidental más las aportaciones nacionales e iberoamericanas; es hablar del conocimiento y de la literatura centrada en lo poético. No obstante el antiintelectualismo prevaleciente, la devoción por el saber es muy grande, y el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México, “Por mi raza hablará el espíritu”, creado por Vasconcelos, admite y exige la siguiente traducción: los únicos autorizados para hablar a nombre de la raza (el pueblo) son los depositarios del Espíritu, los universitarios, la gente letrada. Guiados por esta fe en los poderes de la minoría autoelegida, civilizada y cosmopolita, los grupos de intelectuales y artistas producen obras con frecuencia notables, y señalan rumbos del gusto artístico y literario, crean, investigan, buscan, salvan lo rescatable de la tradición (no demasiado, no poco). Se les acusa de artepuristas, descastados, cosmopolitas (la virtud como pecado), esnobs. Están más allá de su tiempo y eso lleva a definir su tiempo como lo propio de lo renuente al gusto moderno. En la mitología cultural permanecen los nombres de las revistas en donde se agrupan: Sur de Argentina, Orígenes de Cuba, Contemporáneos de México, Asomante de Puerto Rico.

* * *

La civilización se enfrenta al nazi-fascismo, y en el campo cultural un adversario específico es el abandono o el rechazo de las humanidades. En un alegato conmovedor, en un texto de homenaje a Virgilio, Alfonso Reyes escribe: “Pido el latín para las izquierdas, porque no veo el objeto de dejar caer conquistas fundamentales”. No lo oyen las izquierdas y muy pronto tampoco lo escuchan los conservadores. Es la hora de la modernidad que redefine la civilización, o la encauza por otras vías. Y en donde no tiene mucho valor de uso el cosmopolitismo.

dimanche 28 octobre 2007

Que los rumores acaben con el rumor
Carlos Monsiváis
28 de octubre de 2007


La difusión acelerada de cualquier rumor sobre cualquier tema nos enfrenta a tres opciones: o el gobierno carece de credibilidad (hipótesis que naufraga para volverse dogma) o los rumores ocupan el sitio que alguna vez tuvieron las profecías, o de tanto oír que no había que hacerles caso todo el mundo se encariñó con los rumores. Ante los hechos, esta columna propone una estrategia de recuperación.

1. Golpéese al rumor en su parte fuerte, la seguridad de que perjudica los intereses del señor gobierno. Para ello, el Congreso de la Unión, en sesión solemne, debe declarar al rumor la única fuente acreditada de información en la República, con exclusión de las otras. La policía se encargará de perseguir a quien difunda información confiable por “subversivo” y de “mente exótica”. Las ocho columnas de los diarios se consagrarán a temas estremecedores: “¡Que dicen que ya nació el Anticristo en Chilpancingo!/ el primo de una gente muy importante asegura que mientras no mate a su víctima no van a capturar al asesino”, y así sucesivamente. Y las conferencias en los medios de los funcionarios de alto nivel deben someterse a un modelo inflexible. Verbigracia:

Periodista: Señor doctor (si es licenciado ya no es de alto nivel), ¿cómo ve su gobierno las posibilidades de recuperación?

Funcionario: Mira, te doy dos respuestas. La primera, que tú no me vas a creer, y que yo tampoco comparto, se apoya en cifras de crecimiento relativo a partir de septiembre de este año. El crecimiento en lo básico se amplió en menos 17%, cifra considerable. Un grupo de industriales de Honduras y Bolivia prometió inversiones multimillonarias en fecha próxima. El secretario de Hacienda irá a un talk show en Miami a publicitar la solidez de nuestra moneda, y así sucesivamente. Pero como te digo, esto es más bien secundario. Lo importante, y ojalá tu publicación lo destaque, es algo que supe de muy buena fuente, de alguien excepcionalmente situado cerca de Quien Usted Ya Sabe (que no soy yo). Bueno, según me dijeron, una astróloga predijo que 2008 será un año venturoso para los mexicanos. Formidable, ¿no? Estimulante, ¿no?

Reportero: Si una gallinita saliese corriendo de su gallinero, y gritara que se va a caer el cielo, ¿cuál sería la reacción del gobierno?

Funcionario: El gobierno es, por definición, la entidad más racional del país, y no le da crédito a los aspavientos ni al alarmismo de los profetas de café. Además, y desde las reformas al artículo 130, y nuestra defensa solapada de la libertad religiosa en las escuelas públicas, nuestras relaciones con la Iglesia han mejorado muchísimo, y algo tan ligada a ella como la caída del cielo nos sería comunicado de inmediato. Además, según me aseguran, las encargadas del sostenimiento del cielo son empresas orgullosamente mexicanas, y a una de ellas se le encomendó la infraestructura del soporte de la bóveda celeste… Pero en última instancia eso no me importa. Lo fundamental, y te lo cuento en confianza, es lo que deslizó en mi oído hace unos días un primo mío antes de irse a Chicago. A lo que parece, un brujo del Amazonas predijo que sería más fácil el desplome de la tierra que el del cielo. Eso dijo: la tierra va a subir únicamente para caer. Así que hazme caso, y no traigas un escudo protector sobre tu cabeza…

Luego de una campaña así, es poco probable que todavía queden partidarios del rumor.

2. Vale la pena esparcir rumores a tal punto coherentes y factibles que no convenzan a nadie. Anegar el mercado del candor con historias creíbles es táctica fulminante. Ejemplos:

—Oí el otro día que según parece a 2007 le sucederá 2008. El que me lo asegura, trae una teoría medio jalada. Según él, cada fecha tiende por oportunismo a ir tras la inmediatamente anterior.

—No lo vayas a repetir, pero como me lo contaron te lo cuento, y si lo hago así es porque de veras me inspiras confianza de la buena. Pues resulta que detrás de tanta violencia hay móviles o razones o causas, como quieras. ¿Hay móviles?, te preguntarás. Yo también me quedé helado cuando me lo dijeron, pero al tipo lo conozco desde hace chico rato, y no me miente. Piénsalo, y verás que el rumor tiene su miga. le he dado más de una vuelta, y en efecto, qué raro que en estos casos haya tanto culpable y ningún detenido. Por lo general primero aparece el móvil y luego, mucho después, si es que alguna vez, los culpables. Y aquí ha sido al revés, primero los certificados de impunidad y luego el delito, y esto no es nomás porque sí. ¿Qué sucedió? Según informes secretos (nomás se publicaron en la prensa), lo que sucede es que la conspiración se centró en desaparecer a los móviles para dar la idea de que México era el país del acto gratuito. Luego se hizo una Fiscalía Singular de Hallazgo de los Móviles de los Grandes Fraudes, con lo que se banalizó todavía más el asunto. Y por último, se aseguró que quien pregunta por las causas de un hecho, algo sabe, y nadie quiere pasar como sospechoso… Y bueno, pasa el rumor.

—Me contó un cuate, al que nunca le he oído una mentira, que el otro día fue a cenar a Polanco. ¿Y a quién crees que vio, con un grupo de amigotes, que se reían y festejaban y gritaban cada dos minutos y medio “¡Viva el Gran Vicente!”? Pues nada menos que a Vicente Fox, el mismo. Al principio mi cuate creyó que el tipo llevaba máscara de Fox, ya ves que se han vuelto a poner de moda y todos las traen, el otro día un turista comentaba: “¡Cómo se parecen entre sí los mexicanos! ¿No serán chinos de Aztlán?”, y no, sólo la pinche moda ésta de las máscaras… Pero sigo, pues el Fox feliz porque además en el restaurante todos los meseros llevaban máscara de Fox. Y los amigotes le decían: “¡Bravo, mi John Wayne! Ora sí ya te fregaste al país. Para que no se les vuelva a ocurrir no quererte. Échales otra serie de fotos de tus ranchos. Órale”. Y el tipo a las carcajadas. Mi cuate estaba furibundo. Dice que si le ha preparado la lonchera Marta y le pone insultos con tarjetita, se los lanza (o a la mejor no, porque siempre que insulta todos se ríen). Pero que en un momento el Fox que se pone a llorar. Sus amigotes lo consolaban y él a los gemidos. Y nomás decía: “Que se friegue el país, pase. ¡Pero que no admiren mi rancho!” Así me lo narró mi cuate, que es de una pieza.

3. Desprestigie al rumor, la calumnia, el libelo y la difamación, presentándolos como información verificable venida directamente desde lo alto. Ejemplo:

—¿Ya saben lo que se comenta? Que un grupo de vándalos quería hacer permisible la pérdida de la virginidad antes de los cuarenta años, y si no es por el repudio de la gente decente, casi lo consiguen. Y también querían legalizar el matrimonio entre personas de sexos distintos, pero sin acuerdos morales básicos, o del mismo sexo pero en diferentes siglos, o de sexo distinto pero sin ganas de conocerse. Las puras aberraciones. Al principio no intervinimos esperando el rayo del cielo, pero como éste tardó en concretarse, nos levantamos y denunciamos con ira lo que habían propuesto y lo que a lo mejor querían proponer. Y en eso que cae el rayo —hay que decirlo— a lo pendejo. Y a falta de publicidad en los medios a la nueva catástrofe no le hicieron ningún caso. ¡Imagínate! Sillas chamuscadas, gente en Urgencias, pánico en el cielo, y aquí ni quien se fije.

mercredi 24 octobre 2007

Las transformaciones continúan y con fuerza

Hace tiempo encontré un articulo de Carlos Monsivais muy interesante, ahora lo comparto aquí:



¿Cambio de Paradigmas?


El siglo XXI se inaugura, con una sociedad distinta a las sucesivas del siglo XX, con identidades ya entremezcladas, de ninguna manera fijas. (No le atribuyo al hecho del Nuevo Siglo poderes mágicos, tan sólo señalo el gran poder de persuasión o autohipnosis de las fechas culminantes. Así, el triunfo de Vicente Fox y el Voto Útil el 2 de julio de 2000, por un tiempo brevísimo hace creíble una transformación democrática luego de los 71 años del PRI; luego, a los pocos días resultan inocultables la torpeza y la malevolencia de Fox (rasgos que no se contradicen), que somete a la sociedad a otra inercia y otro fatalismo, esta vez con ribetes clericales. El 11 de Septiembre jerarquiza al planeta: hay globalizados de tercera y cuarta fila, y el presidente Fox expresa no la solidaridad justa sino “el apoyo incondicional” al gobierno de George Bush. En lo social, y como en el resto del mundo, las costumbres se modifican con celeridad y la derecha insiste en detenerlas, en plena ignorancia de las evidencias del comportamiento distinto, algo no ligado al desenfreno convocado por los moralistas, sino al registro de los derechos civiles, los derechos reproductivos y a las adecuaciones urbanas de la sociedad de masas. Lo nuevo convive con el espectro de la sociedad tradicionalista, a la Frontera Norte llegan por oleadas los nietos de Pedro Páramo y la situación en el campo obliga a un saber inesperado: de ahora en adelante las mayorías verificarán sus condiciones de vida en el ámbito de la sobrevivencia.

* * *

En el año 2000 la expresión cambio de paradigmas se escucha y se lee profusamente en México y el mundo entero. En 2007 nada se oye. ¿Qué ha pasado? ¿No se requieren los paradigmas distintos o la expresión ya agotó sus funciones publicitarias? Las transformaciones continúan y con fuerza, pero ya no hace falta pregonarlo en medios drásticamente influidos por el uso de libertades que, además, son legales. El desencanto profundo ante las perspectivas de los proyectos democráticos garantiza que la política le corresponde por lo pronto a la mercadotecnia, que ya no toma en cuenta las necesidades genuinas sino la credulidad realmente existente. Y el “cambio de paradigmas” se vuelve, en la intención de los políticos profesionales el “reciclaje de la manipulación” o más exactamente, del canje de votos por ilusiones. Como siempre, por que siempre.

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El cambio de paradigmas más auténtico por así decirlo, y menos reconocido, se produce en la vida cultural de la nación y en la idea que la sociedad tiene de su desarrollo, idea que sólo se concreta en etapas de crisis y confrontación. El término que en rigor sustituye al cambio de paradigmas es polarización, el enfrentamiento a fin de cuentas irremediable entre visiones del mundo, y minorías y mayorías. Así, pese a todo, la República es efectivamente laica, y su sentido histórico se nutre de las libertades que se desprenden de las Constituciones de la República (1857 y 1917), y de figuras como Juárez, Zapata y Lázaro Cárdenas. Esta República asume gradual e irreversiblemente el valor de la tolerancia y el respeto a los derechos humanos, al tiempo que se educa a sí misma con la resistencia a los crímenes de Estado , y del impulso de la secularización.

Si la credibilidad republicana sufre el impacto de la corrupción frenética y el autoritarismo, el espacio de libertades a la disposición no es el apartheid concedido a la crítica, sino el logro de las movilizaciones sociales y culturales. Y esta República vislumbra durante un tiempo brevísimo las zonas de autonomía en las movilizaciones sindicales de 1958-59 y el auge libertario con el Movimiento estudiantil de 1968. El sacrificio de muchos implanta el avance que la cauda de (falsísimas) promesas del presidente Luis Echeverría no consigue disolver.

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Así no se le identifique con ese nombre, la República liberal, beneficiada por los aportes del pensamiento crítico, los residuos de luchas radicales, y algunos elementos del pensamiento socialdemócrata, se amplía en las tres décadas últimas con el desarrollo de la sociedad civil y de las Organizaciones No Gubernamentales, con la internacionalización creciente de la vida cultural y la emergencia de sectores habitualmente marginados, los indígenas en primer término, las mujeres de convicción feminista, la izquierda cultural, el sindicalismo independiente, parte considerable del sector académico (en especial de la UNAM), los grupos enfrentados al conservadurismo en las regiones, algunos sectores del PRD (no el castrista ni el burocrático monopolizador de oportunidades) y de los partidos pequeños, etcétera.

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¿Cómo dilapidó su capital el gobierno de Fox y el PAN? En lo básico, al hacer de la ineptitud su método de gobierno (Luego se supo de la corrupción). Que fallase el ansia de devolverle el país a las prácticas conservadoras del siglo XIX era más que previsible, ya que la teocracia no murió en vano, pero lo inconcebible fue la ausencia de un proyecto de gobierno distinto en lo económico al de Ernesto Zedillo, sin energía social, lánguido y ausente de la respuesta a los problemas indígenas y campesino, repetitivo y fatigado o exhausto en sus fórmulas de buena voluntad. El PAN y Fox condenaron sin más la política, actividad sucia y corrupta, y luego del exorcismo se hallaron inmersos en la política por ellos satanizada, con la desventaja agregada de su incompetencia, y con los méritos de su falta de escrúpulos.

El gobierno de Fox se borró por sistema. Insisto en la expresión al no hallar otra más adecuada. Su táctica resultó autodestructiva, al impulsar a la disculpa como su calificación: “Pobres, están aprendiendo. Hay que apoyarlos porque no sabían”. Pero nadie aprende repitiendo errores, y ése fue el procedimiento elegido. Lo de Atenco y lo de Oaxaca, fracasos monstruosos, no es lo único, también es decisivo el llevar al límite la mistificación de las cifras, el paraíso que obtuvo el nombre de “Foxilandia”. Todo se inventaba mientras se prohibía el acceso a la revisión de datos o se publicaban informes indescifrables. Esto no era novedad, pero no en medida tan vigorosa y, además, en una sociedad habituada al cinismo demagógico del PRI, lo que no es nuevo es doblemente viejo. La derecha rebasó su propósito conservador. Las investigaciones de Álvaro Delgado sobre El Yunque han dañado severamente la noción de un grupo bisoño pero honesto. Resultó que parte de sus brumas mentales venían de su índole conspirativa de ultraderecha. La conjura integrista tuvo éxito en la repartición de puestos altos y medianos, y fracasó y sigue fracasando al pretender la involución. Todos los obispos juntos y por separado no detuvieron el éxito de El crimen del padre Amaro; todas las condenas del obispo Sandoval Iñiguez no han impedido la normalización de la figura de los clérigos; se han paralizado las campañas sucesivas para incluir la enseñanza religiosa (católica) en las escuelas públicas, y así sucesivamente hasta llegar a las reformas fast track de hoy.

La Ofensiva de la Derecha

En conjunto, la República laica es más vigorosa de lo que parece. Ante el blitzkrieg de la derecha, se mantiene y acrecienta la capacidad de respuesta. En el año 2000 la tesis del Voto Útil (“apoya a la derecha para que se largue el PRI”), compromete a un sector de académicos y militantes de izquierda que se inventa las bondades progresistas del PAN y de Vicente Fox. Hoy está enterrada en definitiva cualquier noción de Voto Útil.

Original: http://www.panoramadebc.com/cambio-de-paradigmas.html

dimanche 14 octobre 2007

Picaresca

El regreso de la picaresca política
Carlos Monsiváis
14 de octubre de 2007


Hace tiempo que no se aso-cia a la política con la picaresca y las razones abundan: los hechos de los políticos no hacen reír, no hay personajes trashumantes que sobrevivan con la habilidad necesaria como para venderle el edificio de la Cámara de Diputados a unos provincianos ricos recién llegados a la capital o como para venderle el zócalo a la sociedad entera; han desaparecido los golpes de ingenio que si no redimen sí amenizan la historia del PRI; no hay ni por asomo Guzmanes de Alfarache ni Lazarillos de Tormes, no se encuentran (en lo nacional) periquillos sarnientos o vidas inútiles de Pito Pérez. A cambio, hay fraudes de incontables millones, crímenes ordenados desde lo alto, fortunas que estaban en el presupuesto federal y reaparecen en ranchos de Guanajuato, en propiedades de Cuernavaca y Cancún, o en los feudos del estado de México.

Todo esto no es gracioso ni hilarante ni suscita la admiración secreta. La impunidad de la élite mata a los asomos de picaresca, no hay personajes de Huck Finn; o aristócratas arruinables como de novelas de Evelyn Waugh, ni... No hay nada, en síntesis, y si uno revisa una novela afamada por la picaresca que contiene, Casi el paraíso de Luis Spota, sobre el seudoaristócrata italiano “Ugo Conti” que estafa a los de la alta, verá que es un libro sobre el candor de arribistas y ladrones “de alcurnia”, y que el personaje de Conti, el eje de la picaresca posible, no está siquiera dibujado, es un esquema.

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De pronto, un acontecimiento heterodoxo en un ámbito inesperado. El priísta Roberto Madrazo se esconde en una carrera en Alemania, finge haber cubierto el recorrido, reclama un triunfo y se ve pronto desenmascarado, y ya ahora calificado de “tramposo”. Madrazo, con sus pants de lujo y la mirada tranquila del que usa su imaginación mañosa como pista de atletismo y de aterrizaje del autoengaño, las hipótesis y los mapas virtuales que el episodio suscita son ahora un pasatiempo de la burla internacional, del descrédito nacional, de la furia de los compatriotas del tramposo (“nos ha hecho quedar mal en el mundo entero”); y de la súbita, recién nacida indignación moral de sus compañeros de sector y partido, que le recomiendan ir al psicoanalista y lo amonestan. Se avergüenzan —quizás— de que nunca antes les hubiera causado vergüenza, y, en suma, lo critican “por denigrar la imagen del Revolucionario Institucional”.

En efecto: Madrazo iba a la caza de la hazaña deportiva y únicamente consiguió, pero eso sí a raudales, las carcajadas de todos los que ven en dónde acaba o en dónde empieza un ex candidato a la Presidencia de México. Otros, los nacionales, siguen sin entender para qué su voluntad de engaño, para qué afanarse en un fraude no electoral.

No basta la trayectoria del licenciado Madrazo, tabasqueño de pura cepa como todos los que han vivido siempre en la ciudad de México, excepto por el tiempo de estancia a que los ha obligado su condición de gobernador, alto funcionario del estado, senador o diputado. Él ha hecho trampa en donde ha podido o —si se quieren guardar las fórmulas jurídicas— a él se le atribuyen las trampas que a lo mejor, en algún momento, quizás no hizo, en cuyo caso envío mis disculpas a su trayectoria. Él ha representado al PRI en maniobras electorales muy burdas (notorias, las de 1988); él ha gastado fortunas (ajenas) en su campaña para gobernador de Tabasco, o tal vez ha manejado la caja grande del PRI; él se ha “secuestrado” con tal de no pagar rescate: él ha ganado la presidencia de su partido con métodos que apenarían a Gonzalo N. Santos (esta última es una mala comparación, pero no se me ocurrió otra). Él se ha dicho a sí mismo “joven” o “chavo” en una entrevista con Adal Ramones; él ha recurrido al interminable repertorio del PRI en materia de robos electorales (de “supuestos” robos electorales, y el entrecomillado participa de la verdad y de la precaución judicial). ¡Qué carrera partidista!, uno diría, y todo esto sin ocultarse en un trayecto.

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Con un solo acto, Roberto Madrazo Pintado reinicia lo que ojalá reanime la etapa final del PRI. ¿Qué sigue de aquí para el otrora partidazo? ¿Se inscribirán masivamente los priístas en los maratones atléticos? ¿Ganarán al llegar a la meta cabalgando literalmente en caballos negros? No empobrezcamos el reinicio de la picaresca con la repetición de logros, y mejor reiniciemos el anecdotario de la época clásica. Por ejemplo:

—La intervención que le salva la vida al diputado priísta que al responder un informe presidencial de Miguel Alemán, lo agrede verbalmente. En la Cámara de Diputados un amigo suyo se interpone entre la turba enardecida (el adjetivo es para legalizar la condición de turba) y les grita: “¡Déjenlo! ¿No ven que es un pendejo?”. La turba se vuelve una sola risotada y el cinismo reemplaza a la furia.

—Las acciones que desarman el espíritu de venganza, como la del secretario de un cacique famoso por su revanchismo, que al volver su jefe de unas vacaciones, le explica: “Con la novedad, señor, que en una borrachera unos ladrones se metieron a su despacho, hicieron un destrozadero y se llevaron un dinero que usted sabiamente había ocultado en libros huecos... ¿Qué los libros con el dinero los tenía en la recámara? De cualquier manera le voy a devolver todo”.

—El lapsus en un acto de desagravio al señor gobernador, acusado, vaya que injustamente, de un fraude. El acarreo ha llenado la plaza, el humor socarrón se extiende y el orador prosigue su elogio del mandatario: “Y unos miserables han ofendido al pueblo de esta entidad, y ninguno peor que el canalla, el asaltante de loncherías, el miserable ladrón de…” y dice el nombre del gobernador. Hay un instante de silencio, luego la carcajada infinita, y a la semana renuncia el funcionario doblemente ofendido.

—Una anécdota privilegiada de la picaresca. A mediados de la década de 1970 el líder del SUTERM, Leonardo Rodríguez Alcaine, va a Tuxtla Gutiérrez a recibir un homenaje que le brinda la sección chiapaneca. Matracas, porras, abrazos, alborozo, mariachis, la diana vibra con alegre son, un coro de niños canta: “Bienvenido, don Leonardo”, un himno compuesto especialmente para la ocasión y muy parecido nota por nota a los himnos compuestos especialmente en honor de otros visitantes ilustres en la sección chiapaneca.

Habla el líder de Tuxtla y encomia los valores humanos y sindicales de don Leonardo, cómo distinguirlos, le explica la gratitud y el amor que le profesan los electricistas de Chiapas, y a nombre del doble sentimiento procede a entregarle las llaves de un auto no necesariamente barato. Don Leonardo toma el micrófono, se emociona hasta las lágrimas reales y proyecta su emoción:

“Amigos, hermanos, de este vigoroso y renacido estado de Chiapas. Su gesto me conmueve a mares y no tengo palabras para agradecerlo, de veras que no. Pero no puedo aceptar su obsequio, sería como aprovecharme del sudor de su trabajo, de su amor por México. De veras que no, no, nunca. No lo acepto, pero como no quiero hacerles un desaire, procedo a entregarle las llaves del auto a mi hija, aquí presente”. Ovación.

Que vuelva la picaresca si quieren, pero que ya se largue la impunidad.

Escritor

dimanche 16 septembre 2007

No es lo mismo hablarle al público que dirigirse a la ciudadanía


Triunfos y tribulaciones de la cultura jurídica
Carlos Monsiváis
16 de septiembre de 2007

El episodio de la reforma electoral en el Senado de la República, impresionante y muy probablemente histórico, por si el adjetivo aún tiene sentido, ha presentado o representado en sociedad varios temas y querellas, que podrían verterse en obras teatrales o televisivas. Cito algunos de ellos:

1. La libertad de expresión. Como se quiera, lo ocurrido y lo que sigue sucediendo (esos tumultos verbales, la unidad férrea o casi de cada sector de contendientes) constituyen un espectáculo centrado en las atribuciones de los medios y su uso particularísimo de las definiciones. Sin embargo, una parte de la contienda se ha presentado como debate sobre la libertad de expresión amenazada, y en rigor, esta libertad se ha ejercido sin tregua. Los empresarios electrónicos han insistido con energía no exenta de ferocidad en los “caprichos de la partidocracia”, sus intereses naturalmente oscuros (los intereses claros, por lo visto, ya no son intereses), sus semejanzas con Hugo Chávez, el secuestro de la nación, los afanes “expropiatorios”, etcétera. Más comedidos o prudentes, los legisladores, debutantes casi todos en la autoridad moral, reivindican con la sinceridad del caso “la representación del pueblo”, algo que en este tono y con acento de sinceridad hasta poco hubiese resultado inaudible.

Mientras, todas las estaciones de radio y televisión privadas se han especializado en el vilipendio de la clase política en ejercicio previsible y vastísimo de su libertad de expresión y, sin embargo, por ejemplo, el senador Santiago Creel protestó contra la censura que suprimió la transmisión del discurso del panista Ricardo García Cervantes.

2. El papel de la tecnología. Ahora se podría decir: los secretos de Estado se transmiten los martes en horario triple A. La tecnología pone todo al descubierto y, en el mismo momento en que ocurren los hechos, puede si se quiere auspiciar el ágora nacional y deshacer los enigmas de la pretensión. Al ver en vivo los debates del empresariado y la clase política, se advierte de cuánta información esencial se nos ha despojado, al omitir estos enfrentamientos. La tecnología, además, conduce al primer plano los errores, las limitaciones, los barbarismos; y acorta el tiempo concedido al engaño y la buena fe del público. Ante las cámaras, el que no tiene nada que decir, no tiene mucho que pretender. La tontería común y corriente se vuelve espectacular, y lo que en las entrevistas o en los programas atrae distraídamente si es muy burdo, se vuelve estrepitoso si se le observa con atención.

3. La manipulación. Los acusados perpetuos de manipular acusan a los senadores de manipuladores. ¿Quién es el primer titiritero en esta historia? ¿Manipula más quien tiene el control de las imágenes o quienes modifican y crean leyes? ¿Se vive en una sociedad icónica o en una legalista? Y, por otra parte, ¿qué es la sociedad? ¿Un conjunto de seres manejables por reflejos condicionados? ¿Una comunidad crítica? A este respecto, convendrá observar el destino del llamado de la industria de la radio y televisión que exige un referendo convocado por el IFE para que el pueblo se exprese sobre la reforma electoral, presumiblemente a su favor ya que no se convoca a un referendo para perderlo. Será interesante ver cuántos defienden los derechos de la industria y cuántos la posición de los legisladores en materia de una publicidad tan cuantiosa. Y si los argumentos de ambas partes han sido explícitos y abundantes, ¿a quiénes convencen los de un lado y los del otro y qué movilizaciones tendrán lugar? Como se quiera, y aunque sea por una sola vez, el referendo sería una variante interesantísima del rating, al ser inconcebible que nada ocurra luego de este sacudimiento nacional.

4. La telenovela. ¿Hay, a estas alturas, algo que no se parezca a la telenovela? Se podría decir que sí, que la realidad no se le asemeja, pero aún la realidad mantiene sus semejanzas y muy considerables con las telenovelas, por ejemplo, la división de la semana en episodios y la interrupción de los momentos culminantes de la familia o la pareja por exigencia de los comerciales. Y vuelvo a las sesiones de la reforma electoral: ¿tienen o no que ver con la telenovela? La respuesta es dubitativa. No, porque este debate es central en la vida del país; sí, en lo tocante a las reacciones de la ciudadanía (que va y viene entre su condición cívica y su situación ancestral de espectadores) y a la conversión de los participantes en héroes de una telenovela heroica. ¡Ah, las poses, los desplantes, la ira instantánea, la serenidad republicana, la fuerza de las generaciones agazapada tras la apariencia del fluir de personalidades del prime time! ¡Ah, el debut de la conciencia de casi todos los participantes! Sin embargo, la influencia de la telenovela esta vez no fue significativa a la hora de la votación. En relación a tanto dinero ahorrable o agotable, no hay melodrama posible.

5. La cultura jurídica. Como de costumbre, en los momentos críticos las partes en contienda acuden a la mención y la protección de las leyes, la Constitución de la República en forma muy especial. Desde la derrota del PRI en 2000, la cultura jurídica es fundamental en México, así los resultados positivos sean tan escasos y, las más de las veces, tan decepcionantes. Pero los cambios son numerosos, en primer lugar la conciencia de la estructuración de la nación a través de sus legislaciones, y el papel inevitable de los abogados (expertos en derecho penal, derecho fiscal, derecho civil, derecho mercantil), y en segundo lugar la urgencia del aprendizaje colectivo de lo esencial de las leyes. Y esto vale para las clases dominantes, no es lo mismo hablar desdeñosamente de las leyes, que refugiarse en ellas.

Ningún otro elemento de la República ha ocupado tan superficial y tan profundamente a la vez como las leyes el sitio de honor de los enfrentamientos políticos y económicos, y como lo constitucional o anticonstitucional de las posturas de los tres poderes. Al respecto, la reforma electoral ha desbordado las expectativas, y el resultado es paradójico: en el momento en que es un hecho la sucesión de victorias de la impunidad, se incrementa la esperanza de quebrantarla a través de las leyes.

6. La necesidad de no improvisar. Un debate que atrae tan desmedidamente al sector nacional con intereses políticos (mucho más grande de lo que se supone, así sea todavía mínimo o cíclico su poder de movilización), exige la preparación de los actores en contienda. Luego de meses invertidos en examinar papeles y advertir semejanzas y diferencias, los senadores, así la formación jurídica de muchos de ellos sea un tanto débil, sí se expresaron con la corrección exigible, sin las virtudes de la elocuencia o sin poder de síntesis en la mayoría de los casos, pero con conocimientos más precisos. En su oportunidad, los representantes de los medios —y si generalizo es porque la mayoría de las intervenciones eran idénticas o peligrosamente parecidas, salvo las muy folclóricas— con más o menos infortunio solían repetir las lecciones impartidas con celeridad un día antes. Esto, por decir lo menos, resultó inconvincente y soslayó el meollo de la polémica, el papel de la publicidad electoral. Los comunicadores al no dirigirse a sus destinatarios habituales se hallaron en zonas resbaladizas y casi todos evidenciaron la urgencia de cursos especiales.

Termino con una obviedad: no es lo mismo hablarle al público que dirigirse a la ciudadanía.