Voces del Periodista El calderonato se hunde en su propia mugre |
| POR ALFREDO PADILLA PENILLA |
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| Desde principios de este siglo, los gobiernos panistas del grandulón físicamente, pero diminuto de cerebro, Vicente Fox y el usurpador Felipillo Calderoncillo han demostrado su tendencia corrupta, anticonstitucional, antisocial y ser peleles de cualquier imperialismo, sea yanqui, español o de cualquier otro tipo. En suma: enemigos del pueblo. Juraron defenderlo pero la han traicionado, aliados del PRI. Cómplices de los regímenes neoliberales priistas, les ha tocado detonar la más grande crisis económica, política y social que jamás se haya presentado en nuestra accidentada historia. Actualmente Felipillo ha impuesto a un jefe de gobierno en su gabinete: el acaudalado español de origen y nacionalización mexicano, que responde al nombre de Juan Camilo Mouriño (el Córdoba Montoya salinista), cuyas decisiones de gobierno continúan la ola devastadora de los últimos regímenes. Felipe y Juan Camilo comenzaron mal. En casi ocho meses de gobierno han encarecido el costo de la vida en nuestro país. Hay una escalada de precios incontenible y se avizora en el horizonte una crisis económica más profunda. La reacción popular crece en la mayor parte del país contra este sistema de gobierno. La República Mexicana es un polvorín. El Ejército Popular Revolucionario (EPR), con trece años de existencia, hizo estallar recientemente los ductos de PEMEX en Guanajuato y Querétaro, gobernados por panistas. Ello provocó que más de cien empresas se declararan en paro técnico, con grandes pérdidas. El EPR exige sean presentados con vida dos de sus compañeros: Gabriel Alberto Cruz Bravo y Edmundo Reyes Amaya, que fueron detenidos por la policía oaxaqueña el 25 de mayo pasado. Los eperritas amenazan con aumentar su ofensiva, pero el actual gobierno carece de órganos de inteligencia adecuados para detectar y contener el terrorismo a través del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Secretaría de la Defensa Nacional y Procuraduría General de la República. Resulta que el Cisen fue desmantelado durante el sexenio de Fox, según denunció el ex secretario de Gobernación, Francisco Labastida Ochoa. Agregó el ex funcionario que Fox despidió a la mayor parte del personal del Cisen, cuyas lamentables consecuencias las estamos padeciendo. Por si fuera poco, el 16 de julio estalló una nueva edición del conflicto oaxaqueño que se inicio durante el período de Foxilandia para protestar y pedir la destitución del torvo gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, quién a ensangrentado su territorio. Nuevamente policías oaxaqueños y federales intervinieron para agredir a integrantes o simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Hubo decenas de heridos y las llamadas "fuerzas del orden" consignaron a 33 personas, quienes apenas si sobreviven con sueldos miserables. Yessica Sánchez Maya, presidenta de la filial Oaxaca de la Liga Mexicana de Defensa de los Derechos Humanos, informó que ninguno de los detenidos estuvo acompañado de sus familiares o de un abogado defensor, porque no se les permitió el acceso al penal de Tlacolula de Matamoros. El Congreso oaxaqueño, unido a Ulises se apresuró a pedir que la procuraduría estatal agilice las investigaciones y ejerza acciones legales contra los participantes en la protesta del lunes 16 de julio. Mientras tanto, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) escenificó un acto masivo de protesta en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, con el fin de respaldar la lucha popular en Oaxaca e hizo un llamado a las organizaciones sociales independientes para unirse contra la ola de violencia oficial en dicha entidad. La APPO anunció que impediría la realización de la Guelaguetza comercial oficial. Ante estos acontecimientos, el gobierno federal ni ve ni oye a los actores de este grave conflicto social. Por conducto de la Secretaría de Gobernación, anunció que no instalará una mesa negociadora para Oaxaca. Y el sátrapa Ulises Ruiz volvió a anunciar que se aplicará todo el peso de la ley en este conflicto que lleva más de un año. Calderón protege a toda costa al criminal gobierno oaxaqueño, de la misma manera como ha protegido al gober precioso de Puebla, Mario Marín, uno de los culpables de la agresión contra la valiente periodista Lydia Cacho (quién denunció actos de pederastia) todo por sostener su nefasta alianza con el PRI para modificar leyes y vender Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad a monopolios extranjeros. ¿Y qué tal el chinogate? Resulta que el chino nacionalizado mexicano Zhenli Ye Gon recibió de manos de Vicente Fox, el 3 de febrero de 2003, la carta que lo naturalizó como ciudadano mexicano, lo cual le permitió actuar a sus anchas como narcotraficante enriquecido en pocos años. En marzo se le confiscaron 205 millones de dólares, los cuales ya están en manos del gobierno. En torno a esa cuantiosa suma, el mismo gobierno calderonista informó primero que fue depositada en el American Bank, luego en la Reserva Federal de Estasdos Unidos y posteriormente en el Banco de México ¿Por qué esas diferentes versiones, y por qué el secretario de Trabajo, Javier Lozano, se fue precipitadamente a los Estados Unidos cuando el abogado de Ye Gon amenazó con dar a conocer los videos y grabaciones en torno a este sucio asunto? ¿Fue a negociar en lo oscurito? Posteriormente el chino y su abogado se desistieron detal denuncia. En resumen, todo es un cuento chino aun cuando Calderón juró y perjuró que Ye Gon, actualmente arrestado en los Estados Unidos, será extraditado a México y enjuiciado. Al Presidente de México le sigue lloviendo un su milpita. Su llamada Reforma Fiscal: Contribución Empresarial a Tasa Única (CETU) ha sido rechazada en diferentes frentes como las universidades privadas, debido a que impactaría las colegiaturas de los alumnos que tendrían que elevarse. A ello se agrega que grupos empresariales nacionales y extranjeros como el denominado Con México, mismos que apoyaron la campaña presidencial calderonista, rechazan el CETU. Manifiestan que ello impediría generar más empleos y aumentar los sueldos de nivel medio. Dentro de este maremágnum, el ínclito y epónimo cardenal y arzobispo de México, Norberto Rivera llegó a expresar que sería necesario reformar la Ley de Asociaciones Religiosas para que los sacerdotes dejen de ser "seudo ciudadanos" y ejerzan derechos de manera irrestricta a fin de sumergirse de lleno en la lucha política y partidistas, "realizar proselitismo o propaganda a favor o en contra de cualquier candidato, partido o asociación política. Aun cuando al parecer le jalaron las orejas por tal pretensión, ello demuestra que Rivera Carrera no es cristiano auténtico y habría que restregarle las frases inmortales de Jesucristo, cuando expresó textualmente: "Mi reino no es de este mundo"; "dar A César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios". Norberto Rivera debía haber leído con mayor profundidad el Nuevo Testamento, o releerlo para cerciorarse que el Salvador vino a este mundo para perdonar, salvar del pecado y a que el hombre amara a sus semejantes. Por ello expresó: "amaos los unos a los otros". Jesús se identificó siempre con los pobres y arrojó a los comerciantes del templo. Su misión fue sacrificarse para redimir al ser humano. Desdeñó el poder económico y político, conducta que Norberto Rivera y sus adláteres ahn violado, porque adoran al becerro de oro y la manipulación política. |
Oaxaca: no a Ruiz, no al sistema
La abstención récord en Oaxaca, por decisión individual de los electores o por decisión colectiva de comunidades indígenas que no permitieron la instalación de las urnas, es un golpe terrible no sólo contra Ulises Ruiz, el dictadorzuelo local, sino también contra el gobierno y todo el sistema. En efecto, la votación no sólo refleja el aislamiento y la ilegitimidad del "gobernador", sino también el rechazo al gobierno federal ilegítimo y espurio, contra el cual Oaxaca ya había votado masivamente en 2006 y, sobre todo, el repudio a todos los que, de una u otra forma, querían encarrilar la protesta popular hacia las instituciones para arrojar por la borda el lastre del dictador estatal y ocupar el lugar que éste dejaría libre, gobernando siempre dentro del sistema ilegal, corrupto y represivo que los oaxaqueños -y buena parte de los mexicanos- repudian.
Si el movimiento de la APPO y de los pueblos indígenas hubiera extraído de su seno, en asambleas, democráticamente a los candidatos de oposición, no sólo se habría organizado, sino que habría logrado una votación importante. El intento de una parte de la dirección central de la APPO y del movimiento magisterial -con el llamado al voto de castigo al PRI-PAN- intentó, en cambio, negociar políticamente la fuerza del movimiento con el PRD, el PT y Convergencia, una vez que estos partidos, pensando sólo en sus intereses de aparato, se negaron a ser lo que deberían haber sido: un instrumento electoral ocasional de quienes luchaban contra el régimen. El resultado para los "calculadores" y los oportunistas hambrientos de votos ajenos que no habían sabido conquistar fue tan desastroso como el que tuvieron los partidos masacradores, PRI y PAN. Parece que, desde la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo de Tehuantepec, nadie ha aprendido que los votos no son dados de una vez para siempre y que es necesaria una esperanza para conseguirlos. Parece que en todos los años transcurridos en el miserable mundo político que trata de sobrevivir en la tormenta nadie ha aprendido a apreciar la capacidad política y la voluntad de acción de los ciudadanos oaxaqueños.
Es cierto que la abstención no es una alternativa y que es posible abstenerse por diferentes motivos, que van de la emigración de quien figura en el padrón hasta la enfermedad, el desinterés e incluso la apatía. Pero esta abstención viene después de una enorme y constante movilización, y coincide con el heroísmo de un pueblo que enfrenta violaciones, desapariciones, asesinatos y torturas con sus constantes manifestaciones. No hay pues desinterés por la política en general, sino por esta política y por estos políticos. Y el PRD, que espera que la manzana madura le caiga en la boca mientras está sentado a la vera de las luchas, debería comenzar a hacer un balance de sus ilusiones y de sus perspectivas, pues nadie lo ve como factor del cambio que todos reclaman. También se equivocarían los grupos ultras reales si ante las abstenciones creyesen maduro el momento para tomar las armas, en movimientos que serían funcionales para la represión de Ruiz y del gobierno central, porque una cosa es la ruptura con las ilusiones en el sistema y en las instituciones, y otra, muy diferente, la decisión de acabar con unos y otros y de remplazarlos por gobiernos populares en autogestión. Que la otra campaña -que no estuvo sino muy tangencialmente en los largos meses de importantísima lucha de la APPO- no se llame tampoco a engaño ni pretenda que el resultado electoral es un espaldarazo para ella (como hace en todos los casos de abstención masiva), porque el repudio a unos no significa, automáticamente, el apoyo a otros, que además están empeñados en giras lejanas o en encuentros galácticos sin relación con lo que pasa con la gente que lucha y sufre en su enfrentamiento con los caciques oaxaqueños y el poder central.
Para que la decisión masiva de abstenerse no sea como el estallido de un enorme e inocuo fuego de artificio es necesario luchar masivamente, en todo el territorio nacional, por arrancar al ilegítimo gobierno oaxaqueño y al espurio gobierno nacional la libertad de los presos y el fin de la represión. Sólo así recuperarán su prestigio los dirigentes de la APPO, que se desgastaron en una ma-niobra electorera y podrán conquistar algo de él los que en la lucha de muchos meses tuvieron, cuando mucho, un papel subordinado o de figurantes y, en lo esencial, miraron para otros lados.
O sea, hay que afirmar frente a los gobiernos y el sistema ilegítimos, en un trabajo tenaz y a mediano plazo, la legitimidad de las asambleas populares, de las redes de comunidades, de la unión de las luchas por los problemas locales con el combate por la justicia, la libertad, la legalidad y contra la represión. Es decir, extender la autonomía, la autorganización, la democracia de base, la autogestión en la lucha por una asamblea constituyente oaxaqueña, con delegados elegidos directamente por los pueblos para restaurar la legalidad en Oaxaca. En ese camino adquiriría gran importancia la realización de asambleas de análisis y balances de la situación poselectoral para discutir y eliminar las debilidades del pasado y unir fuerzas para el futuro. Oaxaca, con la APPO, ha sido el punto más alto en muchos años de luchas del pueblo mexicano, no solamente por la magnitud de los combates y las movilizaciones, sino por los avance políticos realizados en la construcción de gérmenes de poder popular. Sigue siéndolo, porque las experiencias y lazos construidos en la lucha allí están, frescos, sino también porque un gobierno que representa a menos de una décima parte de la población no puede gobernar y, otro, el nacional, que finge que todo es legal y que apoya a Ruiz, sólo rubrica su propia ilegitimidad y prepara grandes explosiones sociales.